El guiño a la Argentina de Standard and Poor’s, que elevó la nota de la deuda al nivel que había perdido en 2020, desató un clima de euforia en el mercado y el gobierno. Para José Luis Daza y Luis Caputo fue una “luz verde para invertir”. Luego de reunirse con diferentes actores, la calificadora de deuda premió el mayor acceso a financiamiento y la reducción de desequilibrios. Pero también reconoció que la calificación refleja vulnerabilidades, y anticipó presiones sobre el dólar antes de las elecciones de 2027. “El gobierno puede navegar ese estrés sin caer en default o canje de deuda desventajoso”, dijo la directora y analista principal de la calificación soberana de la Argentina, Constanza Pérez Aquino. – En diciembre, calificaron a la Argentina con CCC+. Ahora subieron la nota un escalón a B-. ¿Qué cambió? – El mayor acceso a financiamiento y una reducción de desequilibrios macro. Las fuentes son el acceso al mercado local con emisión de deuda en dólares; hay bastante apetito por eso, el bono a 2029, luego 2027 y 2028. Después, los préstamos con garantías de multilaterales, que están en el Directorio de estas instituciones, serían una fuente adicional y no está descartada una emisión en el mercado internacional, que sería una opción para el gobierno. – ¿Qué esperan respecto al programa económico? – Vemos un fuerte compromiso con el superávit fiscal. Incluso con muchos meses de recaudación real negativa, el gobierno hizo el ajuste por donde pudo; ese compromiso está fuerte y se va a mantener y genera menos presiones de financiamiento. La acumulación de reservas en los primeros cinco meses del año, desde un nivel muy bajo, es un avance importante. Y vemos un sector externo dinámico más diversificado -no solo agro, sino también energía-, que ayuda a tener más resiliencia. – ¿Y ven puntos débiles? – Hay vulnerabilidades por resolver. Sabemos que va a haber presiones en los próximos 18 meses; tenemos elecciones en 2027, que siempre generan cierta volatilidad. Tenemos que ver la reacción de la gente, qué hacen con su dinero, si generan presiones sobre el tipo de cambio y cuál es la respuesta del gobierno. Creemos que el gobierno va a navegar sin caer en incumplimiento, default o un canje de deuda desventajoso. -A la luz de la corrida de 2025, ¿hace falta ayuda externa o un reajuste del programa? -En un escenario clásico de corrida contra el peso, hay alternativas de política económica: contracción monetaria, subir la tasa de interés, vender dólares, un salto discreto del tipo de cambio, poner un cepo, financiamiento externo. Es un poco lo que vimos en septiembre y octubre del año pasado, con suba de la tasa de interés, compresión monetaria y el apoyo externo de Estados Unidos. Ese apoyo estaría como última instancia, pero esperaría que intenten navegar sin recurrir a eso ni al uso de controles de capitales adicionales. – Luego de la suba de la nota, el riesgo país perforó los 450 puntos -el más bajo desde 2018- y los bonos subieron con fuerza. ¿Se abre una ventana para volver a los mercados? – El gobierno va a usar todas las herramientas a disposición y mostrar señales de que se están preparando para 2027, y ya anunciaron cómo va a cubrir servicios de deuda. Todas las opciones están abiertas. Si no salen al mercado, no es que automáticamente pensemos en una nota CCC+. – En su reporte, señalan que el dólar funciona como un ancla secundaria para bajar la inflación. – Es nuestra interpretación. En Argentina han faltado anclas: el ancla fiscal es fuerte, es relativamente reciente, y el tipo de cambio se ha usado como ancla adicional. Lo que importa son los resultados y la consistencia de políticas. Argentina se estancó en los últimos 15 años. – Con el nivel actual de crecimiento, ¿alcanza para pagar la deuda? – Desde 1980, la región crece poco y Argentina siempre está por debajo y estancada en el mismo nivel. Un crecimiento del 3% como proyectamos es buena noticia. La inversión va a ser un motor hacia adelante. Ya vemos mucha actividad en energía; en minería hay potencial, y entraron al RIGI muchos proyectos, pero quizás las grandes inversiones millonarias no se han dado todavía. – Pasa por la previsibilidad. El ambiente de inversión es mucho más amigable para el inversor si sabe que hay cierto marco y políticas macroeconómicas que se van a mantener. Uruguay y Chile, más allá del cambio de color político, tienen cierta continuidad; es una señal favorable para inversores que vienen a hundir miles de millones de dólares en el país. Ese sería el próximo paso para la Argentina. – En Wall Street empezaron a mirar la caída del mercado interno y el empleo formal. ¿Ustedes también? – Sí, es importante y uno de los desafíos clave de corto plazo en esos sectores que están por detrás, que tienen dificultades y generan mucho empleo. La pregunta es qué significa eso en términos de percepción social, cómo repercute en las elecciones y si puede ser una potencial presión. Le estamos poniendo un ojo. Si hay descontento social que se traduce en posibilidades electorales diferentes a las de ahora, puede generar una reacción de los ahorristas con su dinero, un escenario de mayor estrés. – En su reporte prevén un déficit financiero para este año y el próximo. ¿Por qué? – Sí, es la suma del gobierno central, provinciales y seguridad social; es la métrica que usamos para todos los países. Igual, seguimos proyectando superávit primario; no va a haber presiones adicionales muy significativas de necesidades de financiamiento. Sí puede llegar a haber presiones en las provincias. Después de muchos años de gasto, hicieron un ajuste muy fuerte en 2024, más de lo que esperábamos; en 2025 se recuperó el gasto provincial y la recaudación no acompañó, entonces están un poco más presionadas. Pero los escenarios de deuda son bastante suaves, es manejable. – Las reservas mejoraron en parte con swaps, préstamos REPO, préstamos garantizados. ¿Eso es bueno o malo? – Hubo mejoras en la acumulación desde un nivel muy bajo. En términos netos, la expectativa es que las reservas sigan siendo modestamente negativas. Eso no significa pagar de un tirón el swap de China o el FMI; no van a desaparecer. Todavía hay vulnerabilidades. Pero todos los activos de las reservas tienen valor, algunos son de libre disponibilidad, como la compra de divisas en el mercado. El swap con China y con Estados Unidos hay que pagarlo algún día, pero si se necesitan usar, tienen valor. – En su radar, ¿aparece el riesgo de una devaluación antes de las elecciones? – Cuando pensamos en un escenario de estrés, es uno de presión cambiaria. El gobierno va a usar las herramientas que tiene y va a tratar de navegar con ellas, evitando un default, que es lo más importante. Source link Navegación de entradas Inocencia fiscal: las empresas más chicas piden suspender embargos hasta que salga la nueva ley Jubilaciones, tarifas de colectivos y dólar: cómo cambian tras el dato de inflación de mayo