El ejército israelí anunció el domingo que volvió a bombardear Beirut contra supuestas infraestructuras de Hezbollah, en medio de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra en Medio Oriente.

Israel atacó Beirut hace una semana y desencadenó una escalada de combates con Teherán, que ponen en cuestionamiento el frágil alto el fuego que rige desde el 7 de abril. La oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que los bombardeos respondían a ataques de Hezbollah en el norte de Israel.

En tanto, el negociador jefe iraní en las conversaciones de paz, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó este domingo que es “imposible hablar de seguir adelante” con Estados Unidos si no cumple sus compromisos en el Líbano, país que Israel volvió a atacar hoy.

“Si careces de la voluntad o la capacidad para cumplir tus compromisos, es imposible hablar de seguir adelante“, dijo en X Qalibaf en una aparente referencia al acuerdo de paz con Estados Unidos.

Según el testimonio de un fotógrafo de The Associated Press en el lugar en Beirut, el ataque del ejército israelí alcanzó un edificio de departamentos de cinco pisos con tiendas en la planta baja. La Defensa civil del Líbano reportó el domingo tres muertos tras bombardeos israelíes.

Hezbollah disparó misiles contra Israel el 2 de marzo, dos días después de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán, lo que desató una guerra en Oriente Medio. Las tropas israelíes han profundizado su invasión de Líbano.

El ataque ocurre mientras mediadores presionan a Irán y EEUU para lograr un acuerdo de cese del fuego, que incluya los combates en Líbanos. Pero mientras continuaban las conversaciones, Israel ha quedado marginado en las negociaciones encabezadas por Pakistán y otros.

Mediadores qataríes viajaban a Teherán el domingo para ultimar el pacto, según dos funcionarios regionales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, afirmaron el sábado que el acuerdo se firmaría el domingo, mientras que el portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, Esmail Baghaei, indicó que podría ocurrir en los próximos días. Trump señaló que el estrecho de Ormuz se abriría de inmediato tras la firma.

Se espera que el acuerdo se firme de manera electrónica, sin una ceremonia presencial, aunque no está claro cuándo ni cómo se llevará a cabo la firma.

El acuerdo no resuelve los asuntos más espinosos entre Estados Unidos e Irán, como el programa nuclear iraní o sus activos congelados, pero ofrece un marco de 60 días para conversaciones técnicas sobre esos temas, según funcionarios paquistaníes y regionales familiarizados con las negociaciones en curso, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hacerlo públicamente.

Crece la expectativa por un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para frenar la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz

Estados Unidos e Irán quedaron este domingo a un paso de alcanzar un acuerdo para poner fin al conflicto que mantiene en vilo a Oriente Medio, mientras mediadores qataríes viajaban a Teherán para cerrar los últimos detalles del pacto. Según funcionarios regionales citados bajo condición de anonimato, las negociaciones avanzaron en las últimas horas y existe un moderado optimismo sobre la posibilidad de detener las hostilidades y normalizar el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz.

El presidente estadounidense, Donald Trump, y el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, aseguraron que la firma podría concretarse este mismo domingo, aunque el entendimiento se formalizaría de manera electrónica y sin una ceremonia oficial. El borrador contempla un período de 60 días para negociar cuestiones técnicas sensibles, entre ellas el programa nuclear iraní y el futuro de los activos congelados de Teherán, temas que aún generan fuertes diferencias entre las partes.

El eventual acuerdo también busca contener la escalada regional, que incluye los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah en el sur del Líbano. Irán reclama que cualquier alto el fuego abarque ese frente y permita además destrabar fondos retenidos en el exterior. Sin embargo, el texto genera resistencias en el gobierno de Israel y en sectores del Partido Republicano estadounidense, que consideran que no logra limitar de manera efectiva el desarrollo nuclear y misilístico iraní ni el respaldo de Teherán a sus aliados en la región.



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