El jueves pasado el riesgo país bajó 12% y marcó el menor nivel en 8 años. Llegó a tocar los 433 puntos básicos y al cierre de esta edición estaba en 450 puntos.

La baja del indicador de JP Morgan que expresa el sobre costo que debe pagar Argentina para financiarse con respecto a la tasa del Tesoro de los Estados Unidos se disparó a partir de la mejora en la nota de la deuda que aplicó S&P, que pasó de CCC+ a B-, y se sumó así a la decisión que había tomado en el mismo sentido la calificadora Fitch semanas atrás.

“Con estos upgrades están entrando nuevos inversores y el riesgo país va a seguir bajando”, dijo en el streaming Carajo el viceministro de Economía, José Luis Daza.

La mejora de la calificación aceleró la caída del riesgo país. Eric Ritondale, economista jefe de Puente, explicó que este segundo upgrade habilita a fondos institucionales a comprar bonos argentinos.

“Muchos fondos de inversión operan bajo restricciones normativas estrictas que les impiden mantener activos de países calificados dentro del rango ‘CCC’. Por lo general, estos mandatos exigen que al menos dos de las tres principales agencias internacionales ubiquen al soberano en la categoría ‘B’ para autorizar nuevas asignaciones de capital. Con la mejora de S&P, este límite regulatorio se destraba, abriendo la puerta a flujos pasivos y activos de fondos que antes tenían vedado el riesgo argentino”, detalló.

Con la nueva calificación, “los bonos soberanos comprimieron más de 60 puntos básicos (un avance de unos 2.8 dólares en promedio) tras conocerse la noticia, un movimiento que duplicó la magnitud observada tras el primer upgrade de Fitch”.

¿Puede seguir bajando el riesgo país? Ritondale señala que “a diferencia de mejoras crediticias anteriores, que mostraron efectos más acotados, se anticipa que este segundo ajuste consolidará un repricing positivo más permanente”. El economista anticipa un sendero favorable cimentando en “la formalización de líneas de financiamiento garantizadas por organismos internacionales, la realización de un nuevo pago de bonos soberanos en julio y el mantenimiento de las compras de reservas en niveles elevados”. Incluso Ritondale no descarta “una eventual emisión internacional de bonos soberanos en el tercer trimestre del año“.

El ministro Luis Caputo viene diciendo que Argentina no recurrirá a los mercados internacionales y qué seguirá financiándose con otras líneas, como el swap, los préstamos puntuales con bancos o la emisión de deuda a nivel local.

En diálogo con Bloomberg Línea, Santiago López Alfaro, presidente de DRACMA Investments, señaló que la posibilidad de una emisión externa luce cada vez más cercana a medida que avanzan los bonos soberanos y cae el riesgo país. Aunque recordó que el Gobierno ha reiterado que no planea endeudarse en el exterior a las tasas actuales, consideró que un escenario de menores rendimientos globales y una continuidad en la mejora de los activos argentinos podría cambiar ese panorama.

López Alfaro sostuvo que una eventual reducción de las tensiones internacionales, acompañada por una baja del precio del petróleo y una mayor demanda por activos de riesgo, favoreceria a los bonos argentinos y contribuiría a una caída adicional de las tasas exigidas por el mercado.

Además de un buen clima externo, para que Argentina pueda volver a los mercados hace falta encaminar varios temas pendientes a nivel local. GMA Capital apunta a la consolidación fiscal, la desaceleración inflacionaria y el fortalecimiento de reservas y plantea que “si logran sostenerse existe margen para una convergencia de rendimientos hacia los niveles observados en otros emisores con calificaciones similares”.

Y agrega que en este sentido, “en el mercado se estima que el capital potencialmente habilitado para invertir en Argentina podría expandirse desde los US$ 150.000/250.000 millones hasta más de US$ 300.000 millones. Incluso, una asignación marginal de ese monto tendría capacidad para generar flujos relevantes hacia la deuda soberana y alimentar una nueva ronda de compresión de spreads, profundizando el rally reciente”.

También Juan Manuel Franco, economista jefe del grupo SBS sostiene que “hacia adelante, será clave mantener la acumulación de reservas, a la vez que datos que inciden en el humor social, como la inflación, salarios reales y empleo privado serán clave dadas las elecciones ejecutivas del año próximo“.



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