Una delegación de funcionarios argentinos, encabezada por Luis Kreckler, estuvo estos días en Washington para avanzar en el acuerdo comercial y de inversiones entre Argentina y Estados Unidos, mientras que el gobierno de Donald Trump busca alternativas para poder aplicar los aranceles que se han visto frenados por una decisión de la Corte Suprema. Con bajo perfil, el embajador y negociador comercial Luis Kreckler; el secretario de Comercio Pablo Lavigne que depende del ministro de Economía Luis Caputo; la subsecretaria de Comercio Exterior Carolina Cuenca y el subsecretario de Reformas Estructurales Alejandro Cacace llegaron el domingo y partieron el lunes por la tarde. Los funcionarios mantuvieron reuniones en el edificio del United States Trade Representative (USTR), que lidera Jamieson Greer, y se encontraron con Daniel Watson, el encargado del Hemisferio Occidental. Según supo Clarín, hablaron sobre “cuestiones de forma” del acuerdo de comercio e inversiones bilateral firmado el 5 de febrero, que incluía la baja de aranceles recíprocos a más de 1.600 productos argentinos y ampliaba los cupos de importación de carne hacia EE.UU. Poco después de firmado ese acuerdo, que había sido trabajosamente negociado por el Gobierno, un fallo de la Corte Suprema anuló los aranceles globales de Trump y provocó gran iincertumbre sobre los pactos ya firmados. La cuota de carne fue implementada igualmente por decreto, pero el USTR busca la manera de poder seguir avanzando. “Vamos conversando sobre la implementación del acuerdo y el cumplimiento de los compromisos”, dijo a Clarín una fuente al tanto de las negociaciones. Kreckler también participó de una audiencia en el National Foreign Trade Council sobre el capítulo o sección 301 sobre trabajo forzoso. En marzo de este año, el USTR abrió investigaciones para comprobar si una lista de 60 países efectivamente prohíbe o controla la importación de productos producidos con trabajo forzado y si por eso el comercio estadounidense se ve afectado o restringido en forma “irrazonable o discriminatoria”. Argentina integra esa lista, junto con las principales economías de Norteamérica, Europa, Asia y América Latina. Esta iniciativa es una manera velada de presionar para que se frenen importaciones de países como China, pero también en este caso, según supo Clarín, podría servir como vehículo legal para implementación de aranceles y poder evitar el fallo de la Corte. “Hacen investigaciones por distorsiones al comercio y en función de eso tienen la potestad para imponer aranceles”, señaló la fuente. En el caso argentino, el problema no sería el trabajo forzoso, sino la posible importación de bienes producidos por trabajo forzoso. Pero señalan que la idea de EE.UU es, al menos con Argentina, “reinstaurar el esquema establecido en el acuerdo” a través de la sección 301. “Es más que nada una herramienta que han encontrado para que el gobierno de Trump pueda restablecer legalmente lo que los tribunales le bajaron”, señalaron. Los funcionarios argentinos ven progresos en el tema de patentes y en la implementación de la cuota de carne que, afirman, “viene muy bien y ha incrementado nuestras exportaciones”. Los estadounidenses aún permanecen con cierta incertidumbre para la implementación de aranceles por las decisiones judiciales adversas. Pero buscan tener un nuevo esquema implementado en agosto. Source link Navegación de entradas Dólar hoy: a cuánto cotizan el oficial y sus diferentes tipos de cambio este martes 19 de mayo Hidrovía: las dos empresas que pulsean por la licitación quieren cobrar la misma tarifa