washington. afp, ap y efe

Estados Unidos e Irán adelantaron este miércoles la firma electrónica de un polémico acuerdo para cesar la guerra en Oriente Medio y abrir el estrecho de Ormuz, según informaron dos funcionarios estadounidenses al sitio online Axios, habitualmente bien informado.

La prensa francesa, por su parte, reveló que el presidente Donald Trump había estampado su firma digital en el memorando de entendimiento desde el Palacio de Versalles, donde participó de una cena en su honor dada por su anfitrión, Emmanuel Macron.

Según lo acordado en días anteriores por Washington y Teherán, la firma del acuerdo tendría lugar en Suiza este viernes, pero un diplomático de un país mediador y una segunda fuente familiarizada con el asunto informaron a Axios que ya se habían mantenido conversaciones sobre la firma con anterioridad.

De acuerdo con ese informante diplomático, las conversaciones para acelerar el calendario tenían como objetivo abrir el estrecho antes del viernes. El pacto entró en vigor este miércoles.

Otro factor pudo haber sido la presión política sobre la Casa Blanca para que publicara el texto del memorando de entendimiento, el cual -luego de que el gobierno lo presentara a la prensa- comenzó a recibir fuertes críticas incluso desde el partido Republicano cuyos líderes aseguraron que Trump cedía a muchas de las exigencias planteadas por Teherán, con lo que empeoró la situación que se vivía antes de la guerra.

Este miércoles, Estados Unidos difundió el pacto de 14 puntos acordado con Irán luego de que el borrador de ese mismo texto hubiese sido difundido más temprano por la agencia Bloomberg y la cadena Al Arabiya.

El acuerdo difundido confirma las sospechas previas: Irán obtiene muchas ventajas que antes no tenia y cederá por su lado en dos asuntos esenciales: la primera será reabrir y limpiar de minas el estrecho de Ormuz en un plazo de 30 días y, la segunda, no desarrollar “nunca” armas nucleares, algo que sin embargo Irán viene declarando desde hace décadas.

Pero el texto acordado deja para más adelante los puntos más controvertidos por los que EE.UU. e Israel iniciaron la guerra el 28 de febrero: el memorando no precisa qué se hará con el uranio enriquecido iraní, no habla de la limitación de los misiles iraníes y tampoco incluye una palabra sobre los reclamos para que el régimen deje de apoyar financiera y militarmente a sus socios regionales como el grupo rebelde de los hutíes en Yemen.

La no inclusión de estos aspectos en el anterior acuerdo nuclear bajo Obama, del que Trump sacó a su país en 2018, fue una de las razones por las que el republicano definió aquel pacto como “el peor de la historia”. Sin embargo, este acuerdo firmado por Trump atrae críticas aún más duras en Washington y ya es un revés para Israel, que fue dejado al margen en la negociación.

A cambio de la firma iraní, el pacto establece que Estados Unidos le permitirá vender su petróleo sin restricciones y que Estados Unidos conseguiría al menos 300.000 millones de dólares para reconstruir Irán después de la guerra y trabajaría para poner fin a todas las sanciones estadounidenses y de la ONU impuestas a Teherán.

El acuerdo exige además el fin inmediato de todos los combates en Líbano entre Israel y Hezbollah. Esa es una de las partes más delicadas del pacto porque Israel dice que seguirá defendiéndose y ocupando franjas de Líbano. Irán ha dicho que, en virtud del memorando, Israel debe retirarse, aunque las versiones conocidas del texto no mencionan ninguna retirada.

Cumbre. Trump durante un mensaje en la reunión del G7 que concluyó este miércoles en Evian, Francia (Reuters).

Desde ahora, tras la firma del memorando, ambas partes iniciarán 60 días de negociaciones sobre un acuerdo final que el gobierno de Trump insiste en que impedirá que Irán desarrolle alguna vez un arma nuclear. Pero entre tanto, Irán parece estar obteniendo beneficios por adelantado mientras hace pocas concesiones. Gran parte del acuerdo restablecería el statu quo anterior a la guerra, incluido el fin de las hostilidades y la reapertura del estrecho, cuyo cierre creó una crisis energética histórica.

Este miércoles, Trump dijo desde la cumbre del G7 que el pacto cerrado evita la “catástrofe económica” que se habría producido en caso de continuar el conflicto.

“No quería ver una catástrofe económica. Si esto hubiera continuado, esto es lo que habría pasado”, sostuvo. “Si no tuviéramos este acuerdo, podríamos haber lanzado bombas durante otras dos semanas, tres, cuatro, dos años. El estrecho de Ormuz nunca se abriría”, añadió el líder republicano.

Horas antes, no obstante, había advertido que “no es definitivo” el memorando de entendimiento cerrado con Irán y que, si Teherán “no se comporta”, se retomarán los bombardeos.

El acuerdo supone un gran alivio para la economía mundial: la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo global, bajará los precios del crudo que han golpeado en todo el planeta. El cierre de esa estratégica via encareció muchos productos básicos, incluida la comida.

Irán dejó salir a algunos buques que pagaron peajes, algo nunca hecho antes en el estrecho, que se encuentra en aguas territoriales de Irán y Omán y desde hace tiempo se ha considerado una vía marítima internacional. Posteriormente, Estados Unidos brindó apoyo militar para sacar a otros petroleros, pero el tráfico por el estrecho aun no se acercó a los niveles previos a la guerra iniciada en febrero.

Fuentes: agencias AFP, EFE y AP



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