Las dificultades que atraviesa un sector decisivo para la economía como es la industria tuvieron, en lo que va del año, una consecuencia lateral que “ayudó” a la compra de reservas: el sector demandó unos US$ 2.000 millones menos que en los últimos años para importar insumos y colaboró con el propósito acumulador del Banco Central.

La industria manufacturera es uno de los rubros del entramado productivo que suele ser uno de los jugadores más relevantes en el mercado cambiario. Es, por naturaleza, más demandante de dólares para importaciones de piezas, repuestos, máquinas o materia prima que oferente por las exportaciones propias.

Pero la actividad en declive en la industria se tradujo en una necesidad menor de divisas, según estimaron distintos estudios en base a información del balance cambiario que elabora el Banco Central. Según la UIA, la caída en mayo fue de 0,8% versus abril y de 5% interanual.

La consultora EcoGo calculó que, dentro del sector fabril, en los primeros cuatro meses del año la industria automotriz fue demandante de divisas por US$ 1.345 millones, la industria química, por unos US$ 1.308 millones, y el rubro maquinarias y equipos, por US$ 1.230 millones.

Pero en la comparación contra el mismo lapso del año pasado, esos tres subsectores industriales requirieron 64%, 25% y 30% menos dólares, respectivamente. La menor actividad es una de las explicaciones, aunque el economista de esa consultora Sebastián Menescaldi esgrime otras razones.

“El año pasado se había sacado el impuesto PAIS y todos buscaron importar en los primeros meses, por eso la base de comparación es alta”, dijo a Clarín. “Por otro lado, muchas empresas empezaron a importar líneas nuevas y necesitaban armar stocks, esto también elevó las importaciones”, concluyó.

Otras actividades fabriles, con montos más chicos, también experimentaron un fenómeno similar: menos producción que se traduce en menos necesidad de dólares importadores. La industria textil demandó US$ 321 millones, casi 30% menos que en 2025. La misma proporción para la industria papelera, que utilizó US$ 220 millones.

La comparación con los últimos años, más allá del contraste con 2025, arroja conclusiones parecidas. Un cálculo hecho por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia indicó que este año la industria exigió la mitad de los dólares que necesitó, en promedio, entre 2012 y 2023.

Puesto en números: en ese lapso analizado, el sector compró US$ 4.000 millones promedio anual para importar. Este año cayó a la mitad: US$ 2.000 millones. Y aseguran que eso puede haber colaborado, entre otras razones, para que el Banco Central tenga un margen de compras mayor.

“La menor actividad industrial (funcionó) como socio silencioso de la compra de dólares del Banco Central“, postuló el área de estudios económicos del Banco Provincia. “Es cierto que el desarrollo del sector petrolero y minero explicó parte de la recuperación de la posición del BCRA, pero también fue relevante la menor demanda de la industria“, concluyó.

Esos sectores, el petrolero y el minero, son dos de los que más aportes de divisas hicieron en lo que va del año. Cereales y oleaginosas aportaron US$ 8.176 millones, mientras que Petróleo lo hizo US$ 4.276 millones y Minería en US$ 3.258 millones.

Salvo en Cereales, en los otros sectores mencionados el ingreso de divisas experimentó una fuerte suba en comparación con el año anterior. Minería, por ejemplo, ingresó 75% más que en el acumulado del primer cuatrimestre de 2025.

El gran demandante de dólares de la economía sigue siendo, de todas maneras, el ahorrista. En los primeros cuatro meses del 2026 compraron US$ 12.066 millones. Puesto de otra manera: se llevaron la misma cantidad de dólares que aportó durante todo el año la exportación de granos y de petróleo.



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