El saldo entre apertura y cierre de empresas sigue siendo negativo en lo que va del 2026. Entre altas y bajas, en febrero hubo 257 empresas menos. De este modo, en los dos primeros meses -un periodo de vacaciones- se alcanzó un cierre total de 2.242 empresas.

Los cierres implicaron la desvinculación laboral de 33.151 trabajadores en el bimestre. La mayor caída de empleados en febrero con menores cierres respecto de enero indicaría que involucran a empresas medianas y grandes, con mayores dotaciones de personal.

La clave ahora es qué pasó en marzo con el reinicio de las actividades para determinar si las altas superaron a las bajas o continuó el cierre neto de empresas.

Según los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en diciembre 2025 había 490.162 empleadores, una cantidad que bajó a 488.177 en enero y se redujo a 487.920 en febrero 2026.

Con el número de empleados, en diciembre 2025 fue de 9.562.511, en enero subió a 9.567.050 y en febrero volvió a achicarse a 9.529.360. En enero, por razones estacionales, aumentó en 7.593 el número de trabajadores ocupados por alzas en agricultura y construcción.

Respecto a noviembre de 2023, mes base para evaluar la gestión del gobierno de Javier Milei, el sistema de riesgos del trabajo sumaba 512.357 empleadores y 9.857.173 trabajadores. En febrero de 2026, el sistema contabilizó 487.920 empresas y 9.529.360 trabajadores, una caída de 4,8% y 3,3%, respectivamente.

En consecuencia, en esos 27 meses, se produjo una caída neta —entre altas y bajas— de 24.437 empleadores o “unidades productivas” que emplean a uno o más trabajadores. Y disminuyó en 327.813 el total de trabajadores o empleados.

“Por unidades productivas se entiende a entidades, empresas u organismos públicos o privados que reúnen a una o más personas trabajadoras, y que producen bienes o servicios”, aclara la SRT. Se trata del seguro de riesgos del trabajo obligatorio.

Con 512.357 en noviembre 2023, hubo una caída del número de empresas hasta mediados de 2024 como consecuencia de la devaluación y de la “motosierra” que afectó en especial a la construcción por la paralización de la obra pública y privada y al empleo público, a la industria manufacturera y organizaciones v sociedades vinculadas al sector público. Luego hubo una desaceleración de la caída. En 2025 se aceleraron los cierres netos. A diciembre de 2024, el número llegaba a 499.682 y en febrero de 2026 a 487.920.

Según los especialistas, una parte importante de los cierres corresponde a empresas con menos de 3 años de antigüedad. Esto pasa porque no logran hacer frente a los costos de las inversiones y gastos iniciales en un contexto de caída del consumo.

También muchas unidades productivas pasaron de fabricar a comercializar bienes importados.

A eso se suma el cierre de empresas medianas y grandes, la apertura de retiros voluntarios y el pasaje del poco empleo nuevo a la modalidad del monotributo o directamente a la informalidad, que continúan avanzando, en detrimento del empleo en relación de dependencia.

Otro factor es el desplome en la natalidad empresarial: la tasa de aperturas de nuevas empresas es menor a la de los períodos anteriores, mientras se aceleró el cierre de empresas.

Según la Secretaria de Trabajo, “un aspecto crítico de esta evolución es el rol de las aperturas y los cierres de empresas. La contracción en el stock de empresas no se origina necesariamente en un volumen de cierres históricamente elevado, sino en una marcada debilidad en la apertura de nuevas unidades productivas. Esta asimetría revela que el problema estructural de la dotación empresarial reside en la escasa creación de firmas, la cual no alcanza a compensar la salida natural de empresas del sistema. En consecuencia, la pérdida de unidades productivas se explica fundamentalmente por un déficit en la tasa de natalidad empresarial más que por una aceleración atípica en los ceses de actividad”.

En relación a la caída de empleo, las causas son variadas: descenso de empleo formal tanto en el sector privado como en el público, aumento de la informalidad laboralidad y mayor número de monotributistas, lo que los excluye de este seguro.



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