El nuevo mega acorazado que se llamará Donald Trump y que había sido anunciado a fines del año pasado por el presidente de los Estados Unidos, finalmente tendrá propulsión nuclear, una decisión que podría elevar significativamente los costos y la complejidad de un proyecto multimillonario que ya generaba dudas sobre su viabilidad. No tardaron en llegar críticas de especialistas por lo que podría generar.

La iniciativa fue incluida en el plan naval de construcción a 30 años enviado al Congreso por los republicanos y propone una nueva clase de acorazados, bautizada de manera informal como Trump-class battleship (buque de guerra clase Trump).

La Marina de los EE.UU. argumentó que el uso de energía nuclear en lugar de turbinas a gas o motores diésel empleados habitualmente en destructores y fragatas, permitirá que el buque alcance mayores velocidades y recorra distancias más extensas sin necesidad de reabastecimiento frecuente.

Según las autoridades estadounidenses, la nave tendrá un desplazamiento estimado de entre 30.000 y 40.000 toneladas, lo que la convertiría en una embarcación hasta cuatro veces más grande que un destructor moderno. El proyecto había sido anunciado por Trump en diciembre pasado desde Mar-a-Lago.

Por entonces, el mandatario dijo vaticinó que “la nave será la más rápida, la más grande y, por mucho, 100 veces más poderosa que cualquier acorazado jamás construido, la llamamos la Flota Dorada que estamos construyendo para la Armada de los Estados Unidos”.

Especialistas en Defensa cuestionaron la necesidad estratégica de un buque de semejantes dimensiones y recordaron que la Marina estadounidense no utiliza propulsión nuclear en buques de superficie desde la década de 1990 debido a sus elevados costos operativos y de mantenimiento.

El acorazado estará equipado con sistemas armamentísticos de nueva generación aún en fase experimental, incluyendo armas láser y cañones electromagnéticos capaces de lanzar proyectiles mediante energía eléctrica en reemplazo de pólvora convencional.

Trump aseguró además que el buque contará con misiles de crucero con capacidad nuclear, lo que también encontró críticos: algunos analistas advierten que integrar armas nucleares en buques de superficie podría normalizar el uso de estas armas en escenarios de crisis, reduciendo el umbral para su empleo y aumentando el riesgo de una escalada no deseada.

Con información de ANSA.



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