En un hecho inusual que sorprendió al sistema judicial de Córdoba, Augusto Manuel Pacicco, un técnico en emergencias médicas de 39 años, condenado por narcomenudeo, solicitó formalmente al tribunal continuar detenido en lugar de recibir la libertad condicional.
Durante la última audiencia del juicio en su contra, Pacicco presentó una carta de puño y letra en la que manifestó: “No me siento apto para reinsertarme en la sociedad”.
Pacicco estaba siendo juzgado por actuar como intermediario en la venta de cocaína en la localidad de Embalse, Córdoba.
Según la investigación de la Fiscalía Federal N°1, el preso facilitaba el contacto entre compradores y vendedores a cambio de pequeñas dosis de droga para su consumo personal, producto de una fuerte adicción que padecía.
A pesar de que su abogado defensor, Rodrigo Altamira, solicitó una condena de ejecución condicional para que recuperara la libertad —posibilidad legal al no tener antecedentes—, Pacicco insistió en cumplir la pena de forma efectiva.
En su escrito y ante la consulta del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°3, el acusado explicó que necesita continuar con su tratamiento psicológico y psiquiátrico dentro del penal y repitió esta solicitud ante el tribunal.
Pacicco argumentó que, de salir en libertad ahora, no podría cumplir con las condiciones impuestas, como las firmas mensuales, lo que derivaría en un nuevo pedido de captura.
“Salir y no deber ni un día me parece apropiado”, ratificó ante los jueces al pedir “terminar el tiempo de condena para poder salir limpio”.
Los jueces Facundo Zapiola, Cristina Giordano y José Camilo Quiroga Uriburu finalmente accedieron a su petición y lo condenaron a dos años de prisión de cumplimiento efectivo.
La vida del imputado se vio severamente afectada por el consumo de estupefacientes, el cual inició a los 19 años tras la pérdida de sus padres y su hermano.
A raíz de esto, perdió su empleo como prestador del PAMI y terminó en situación de calle antes de ser detenido en abril de 2025.
