El Gobierno analiza dejar vencer una barrera anti dumping que impide el ingreso de suero desde Brasil, una medida que tiene vigencia hasta 2028 por lo que la decisión final estará en manos de la próxima administración.

De todas formas, desde el Poder Ejecutivo ya anticiparon cuál será la postura en caso de que continúe Javier Milei al mando de la Casa Rosada. Los laboratorios argentinos entraron en alerta porque aseguran que podría impactar en la “seguridad de abastecimiento”.

Según cuentan en el sector, desde el 2019 las empresas que operan en Argentina tienen la protección frente a la multinacional alemana Fresenius Kabi, a quien se encontró vendiendo en el mercado local un 50% por debajo del precio de importación.

La última renovación del derecho antidumping fue en noviembre 2023, cuando el entonces ministro de Economía, Sergio Massa, después de perder la elección presidencial, extendió hasta fines de 2028 los derechos específicos de entre 21 y 31 centavos de dólar por unidad para Brasil y de US$ 0,11 y US$ 0,16 por unidad para México, según producto.

En el Gobierno indican que su concepción no es algo especial para el sector, sino que dejarán caer todas las medidas antidumping a su vencimiento. “Es una política general, no se prorrogan cuando vencen. La mayoría de estas medidas fueron establecidas con criterios que consideramos ridículos“, explicaron fuentes oficiales.

Los fabricantes locales de sueros destinaron inversiones por unos 200 millones de dólares en los últimos años para modernizar sus plantas:

Una de las claves de la producción de sueros en forma segura es tecnológica: la migración al “sistema cerrado” (BFS y FFS), donde el envase se forma, se llena y se sella de manera totalmente automatizada en ambiente estéril, sin contacto con el aire, lo que reduce a casi cero el riesgo de contaminación.

Los laboratorios locales no solo argumentan que la producción en el territorio argentino impacta en la balanza comercial, sino que también implica “seguridad de abastecimiento”. Su precio es barato por unidad, pero ocupa mucho volumen, es pesado, y para importar resulta caro y lento, al igual que lo que pasa con otras industrias líquidas como la cerveza y la leche.

“Depender del exterior expone a los hospitales a un faltante en cuestión de semanas ante cualquier caída de una planta afuera. En septiembre 2024 el huracán Helene inundó la planta de Baxter en Carolina del Norte, que producía cerca del 60% de los sueros intravenosos de Estados Unidos, y la obligó a parar”, relataron.

Y contaron que “hubo desabastecimiento nacional en Estados Unidos, hospitales racionando sueros y procedimientos postergados. Recién se normalizó casi un año después”. “Le pasó a la economía más grande del mundo por concentrar un insumo vital en pocas manos”, marcaron.

En la región, Brasil se autoabastece, mientras que Chile, Uruguay, Paraguay, Colombia y Perú sostienen su producción nacional de inyectables. El objetivo siempre es el mismo: no quedar a merced de un faltante, de un proveedor externo o de una maniobra de precios.



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