El psicólogo Carlos Díaz declaró por cuarta vez ante el tribunal que lleva adelante el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona y aclaró cuatro puntos vinculados a la internación domiciliaria, a su relación con un asistente del “Diez”, el rol de los acompañantes terapéuticos y negó su participación en el tratamiento médico del ex futbolista.
Fue la cuarta vez que “Charly” se sentó ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón. Fiel a su estilo, habló de manera enérgica pero pausada.
En la sala lo acompañó Ramiro Cerezo, cantante y líder de la banda de rock Pier, conocida por canciones como “Sacrificio y Rock and Roll” y “La ilusión que me condena“. El músico es uno de los pacientes de Díaz.
También estaban presentes en la audiencia Jana y Gianinna Maradona, hijas del ex capitán del seleccionado argentino, y Verónica Ojeda, madre del su hijo más chico.
El psicólogo comenzó su declaración hablando sobre la internación domiciliaria, en base a tres conversaciones que mantuvieron por chat el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, realizadas a finales de octubre de 2020 y previo a que Díaz comenzara a atender a Maradona.
En esos días, el ex técnico de Gimnasia y Esgrima de La Plata estaba desorientado, y no se lo veía bien, según declararon en el juicio varios testigos de su entorno y familiares.
Agustina Cosachov es una de las imputadas. Foto: Francisco Loureiro.En las conversaciones entre Luque y Cosachov, señalaron que Maradona bebía alcohol y hablaron sobre una posible internación domiciliaria para tratarlo.
“Luque y Cosachov plantearon que la internación compulsiva es el último recurso. Esto fue previo a mí participación. La internación domiciliaria era algo que ya se venía hablando. Cuando yo entro la garantía que pedí es que no haya alcohol en la casa ni sustancias. Era la base para llevar un tratamiento efectivo”, afirmó Díaz.
El psicólogo, uno de los siete profesionales de la salud juzgados por homicidio en este segundo debate, sostuvo que Maradona “bebía menos que en el pasado y eso desorientaba a todos”.
“Según me dijo el entorno, (Maradona) cursaba un cuadro de ánimo depresivo por la pérdida de familiares cercanos, sumado a la pandemia, el consumo de alcohol, el hematoma subdural y el control psicofarmacológico que no era estricto”, expresó.
El médico Leopoldo Luque ingresa a los tribunales de San Isidro.Foto Guillermo Rodriguez Adami.
El segundo punto que aclaró es el vínculo con Maximiliano Trimarchi, asistente de Maradona y también paciente de Díaz.
“Mi vínculo con pacientes adictos es diferente, es mucho más estrecho. En ese momento, Trimarchi era paciente hacía tres años”, sostuvo.
Aclaró que en una conversación le dice “levantar campamento“, es porque “parece que Diego se iba a operar del cerebro, había pánico por la incertidumbre laboral y le dije que hable con su continuidad laboral”.
Sobre una frase donde Díaz le comenta que el camino de los adictos es “cárcel, hospital o muerte“, aclaró que lo dijo a Trimarchi sobre su tratamiento y no por el de Maradona.
Juicio por la muerte de Maradona. Foto: Francisco Loureiro.Sobre el tercer punto, vinculado a los acompañantes terapéuticos, Díaz explicó que “son para salidas o momentos” y que “normalmente cumplen funciones en comunidades terapéuticas, mal llamadas granjas”.
“Yo dije que participe que Maradona en grupos, que eran virtuales, pero primero había que humanizarlo para que participara. Me faltó tiempo para seguir implementando el tratamiento, pero lo fundamental era garantizar de que no haya alcohol y eso se hizo”, enfatizó.
Sobre el cuarto punto, Díaz se expresó sobre conversaciones entre Luque y Maximiliano Pomargo, asistente de Maradona y quien declarará este jueves por la tarde.
“Yo no tuve influencias en cuestiones médicas de Maradona“, afirmó el psicólogo.
Díaz aseguró que en esas conversaciones Luque desestimaba el trabajo del psicólogo y que, a través de esos chats, entendió cuestiones de por qué Maradona no lo quería en sus últimos días de vida cuando él insistía.
“Yo conozco el 29 de octubre a Luque y Cosachov y confié en ellos“, señaló y agregó: “Traté de armar lo más humanamente el tratamiento para que sea largo y no de dos semanas”.
El juicio se desarrolla en los tribunales de San Isidro. Foto: Francisco Loureiro.Díaz exhibió una serie de conversaciones donde Pomargo le contaba a Luque que el psicólogo tenía diálogo con Gianinna donde le pedía que Maradona tuviera contacto con sus compañeros campeones del mundo en México 1986, que consideran “valiosos y que puedan sumar” a su tratamiento para estar mejor.
“Tal vez los allegados no promovían mi llegada al paciente. Yo lo proponía en todo momento. No sé si mi vínculo con Maradona iba a perdurar, pero con la mayoría de mis pacientes perdura”, manifestó.
Por último, Díaz eligió a Luque y Cosachov como profesionales. “Los fui conociendo. Con Cosachov comparto pacientes y es súper dedicada. Y a Luque le he derivado pacientes, familiares míos para que los operen. Confío un montón en ellos, que no me conocían, pero mi estilo es ir al frente, hacer reuniones, son prácticas que tengo”, apuntó.
Al final de su declaración, su abogado defensor Diego Olmedo le preguntó qué podía decir sobre el plan criminal, eje de la acusación de Fernando Burlando, quien representa a Dalma y Gianinna Maradona.
“El único plan que yo tuve fue lograr un tratamiento abstencionista para Maradona. Yo busqué que un paciente pueda revertir este cuadro. Estoy convencido de este modo de trabajar, es lo que hago con mis pacientes y el camino es todo. La familia desconfía por una obviedad, porque me llamó Matías Morla, pero mis intereses son los mejores para el paciente”, concluyó.
“¿Usted pudo o debió hacer algo para evitar el resultado muerte de Maradona?”, le preguntó el juez Ortolani, a lo que Díaz respondió: “No pude haber hecho nada distinto para intervenir un cuadro cardíaco. Me hubiese encantado, pero no podía haber intervenido”.
