Unos pocos días atrás, y después de un viaje a Washington para fotografiarse con el presidente Donald Trump, Flávio Bolsonaro envió un documento de 86 páginas al representante comercial de EE.UU. suplicando que suspenda hasta después de las elecciones, el paquete de nuevas sanciones contra Brasil que acaba de anunciar la cancillería norteamericana.

Se trata de un conjunto de medidas que su hermano Eduardo, autoexiliado en Estados Unidos tras abandonar su banca en la cámara de Diputados y con el aval del propio Flávio, había reclamado a Trump para intentar acorralar al presidente Lula da Silva. En octubre hay elecciones generales y el mandatario, hoy muy girado al centro político, buscará su reelección enfrentando al hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro.

El giro abrupto de la estrategia se produjo al notar la reacción negativa de los brasileños, medida por las encuestas. Lula le lleva ya ocho puntos de diferencia a su adversario. Y puede beneficiarse aun más debido a que uno de los capítulos del nuevo paquete de sanciones apunta al sistema de pagos electrónico PIX, que es gratis y se utiliza de modo masivo en Brasil. Compite por lo tanto con éxito frente a los sistemas norteamericanos de pagos como Visa o American Express u otros de la región, que reclaman medidas para reducir o eliminar la ventaja comercial del modelo brasileño.

El gobierno de Lula defiende el sistema como de libre competencia y además porque cualquier manipulación en su contra se facturaría con un fuerte costo político. Es Lo que tardíamente advirtió Flávio Bolsonaro. Pero en el extenso papeleo que dirigió al gobierno norteamericano, como ya señaló esta columna, no pidió suspender la medida, apenas que se la postergue hasta después de las elecciones. Es decir, le avisa a los brasileños que, si lo votan, perderán aquella ventaja. Es un notable regalo para la campaña del mandatario petista que en otras circunstancias sufriría un mayor desgaste especialmente por su edad (80 años), pero esta comidilla disuelve la atención sobre ese y otros problemas.

Como queda claro con los anuncios de estas horas, la Casa Blanca ignoró el pedido del candidato de derecha. La cancillería norteamericana, por el contrario, atacó el PIX que perjudica, dijo, a las procesadoras de tarjetas estadounidenses. Para peor, uno de los promotores de estas medidas es el controvertido político bolsonarista Paulo Figueiredo, aliado de Eduardo en su campaña de lobby en EE.UU.

En un reciente video este dirigente que ahora también critica a Flávio, aparece afirmando que “las mujeres votan muy mal estadísticamente. Especialmente las solteras, las casadas tienden a seguir los patrones de voto de sus maridos. Las solteras, no tanto. Eso es lo que digo… Puedes arrancarte el vello púbico de la ropa interior, hacer lo que quieras, sobre todo las feministas, que tienen más vello púbico, pero quiero decirte: esto son estadísticas”.

En Brasil el universo electoral femenino supera al masculino, 52,8% contra 47,2%. No es difícil imaginar la reacción a esos comentarios, en particular de la esposa de Jair Bolsonaro, Michelle, abiertamente enfrentada con los hijos de su marido. La ex primera dama, con fuerte ascendiente en una parte del Partido Liberal de Bolsonaro, ya ha amenazado con abandonar esa organización “debido a presiones misóginas”. Una mala noticia en camino a las inminentes elecciones.

El año pasado la Casa Blanca sorprendió al imponer aranceles de 50% a Brasil, la segunda economía del hemisferio, debido a la irritación de Trump por el proceso contra Jair Bolsonaro. Esa decisión fortaleció internamente a Lula, que logró un primer acercamiento con su colega norteamericano en las Naciones Unidas y luego una reunión de tres horas en la Casa Blanca que licuó ese ataque y fortaleció la campaña del presidente. El líder petista se benefició además al conocerse el vínculo muy cercano de Flávio Bolsonaro con el dueño del banco Master, detenido por encabezar el mayor escándalo de corrupción desde el Lava Jato. Para buscar atenuar ese golpe se buscó la foto con Trump, que indicamos más arriba.



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