La pelea del gobierno de Donald Trump con los medios, las universidades y los inmigrantes se agudizó con una drástica reducción en los plazos y número de visas para periodistas y estudiantes del exterior, una medida que provocó fuertes críticas. Si bien las restricciones alcanzan a todos los países, China es el más afectado y ya advirtió este viernes que tomará medias recíprocas. Se prevé que la nueva medida entre en vigor el 15 de septiembre.

El gobierno de Trump anunció el jueves una reducción drástica en la vigencia de las visas para periodistas extranjeros a 240 días, cuando solían ser por 5 años, y recortará aún más el permiso de permanencia para periodistas chinos a sólo 90 días.

Además, limitó la extensión de las visas F (estudiantes) y J (intercambio) que pasarán a tener una duración máxima de cuatro años. O sea que prácticamente tendrán que irse del país cuando se reciban.

La medida desató preocupaciones relacionadas con la libertad de prensa en Estados Unidos y ante posibles represalias contra periodistas estadounidenses en el extranjero y también de asociaciones universitarias.

El fin de la permanencia “indefinida” o “duracion de estatus”

La medida, dada a conocer por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus iniciales en inglés), eliminará el sistema de “duración del estatus”, el cual le permite a los periodistas extranjeros permanecer y trabajar en Estados Unidos siempre que cumplan con los requisitos de elegibilidad. Ese esquema será sustituido por un periodo fijo, aunque las visas podrán prorrogarse.

La agencia sostiene que la medida es necesaria para examinar mejor a los titulares de las visas. Pero grupos defensores de los derechos de los periodistas extranjeros se oponen al cambio, asegurando que una estancia significativamente más corta restringiría severamente su capacidad para vivir y trabajar en Estados Unidos.

La normativa de visa es aún más corta y particularmente restrictiva para los periodistas chinos —que no incluye a los procedentes de las “regiones administrativas especiales” de Hong Kong o Macao—, y podría aumentar las tensiones en las ya de por sí complicadas relaciones entre Washington y Beijing, a pesar de que los mandatarios de ambos países han declarado sus intenciones de estabilizar los vínculos.

El Ministerio de Exteriores de China calificó la decisión de “discriminatoria” y dijo que afectaría al trabajo de los medios de comunicación chinos en Estados Unidos.

“China insta a Estados Unidos a revocar de inmediato sus políticas discriminatorias dirigidas contra periodistas chinos y a salvaguardar efectivamente sus derechos e intereses legítimos en Estados Unidos”, declaró el portavoz del ministerio, Lin Jian, en una conferencia de prensa diaria en Beijing. Añadió que el país “se reserva el derecho a tomar contramedidas recíprocas”.

La decisión se produce en un momento en el que Trump arremete contra las organizaciones noticiosas mediante amenazas y acciones legales dentro del país, y su gobierno endurece las políticas migratorias, aunque los periodistas extranjeros no son considerados inmigrantes.

La norma entrará en vigor 60 días después de que sea publicada en el Registro Federal. El Congreso puede rechazar una norma, pero es sumamente raro.

El Comité para la Protección de los Periodistas emitió un comunicado en el que calificó la nueva medida como “el comportamiento de una democracia en retroceso, no la vanguardia internacional de la libertad de expresión”.

Estudiantes extranjeros

La admisión de estudiantes ahora estaría vinculada a la fecha de finalización del programa.

Al momento de proponer el cambio en agosto de 2025, el DHS indicó que el creciente número de periodistas extranjeros en Estados Unidos “plantea un desafío” para su capacidad de “monitorear y supervisar a estos no inmigrantes mientras se encuentran en Estados Unidos”. Y también mencionó a estudiantes y visitantes extranjeros, quienes de la misma manera verán sustituida su norma previa de “duración del estatus” por periodos fijos mediante la misma decisión.

Hasta ahora, los estudiantes con visa F-1 y los visitantes de intercambio J-1 eran admitidos por la duración de sus programas, sin una fecha de finalización fija. O sea que si el estudiante se demoraba en finalizar sus estudios podía quedarse. Bajo la nueva propuesta eso cambia.

La admisión ahora estaría vinculada a la fecha de finalización del programa indicada en el Formulario I-20 (estudiantes) o DS-2019 (visitantes de intercambio).

Se aplicaría un máximo estricto de cuatro años, incluso si el programa es más largo.

Tras finalizar el programa, habría 30 días para preparar la salida (en lugar de los 60 días actuales para F-1).

Quien requiera más tiempo deberá presentar Formulario I-539 para extensión de estadía ante USCIS antes de que expire su admisión actual.

Al ser admitidos en el país por un periodo fijo, el DHS podrá examinar mejor a los titulares de las visas para garantizar que sus actividades estén permitidas, indicó la agencia. Las visas pueden prorrogarse.

Durante las últimas cinco décadas, se concedieron visados de estudiante para lo que se denominaba la “duración del estatus” de sus programas, lo que significa que su visa de estudiante era válida durante los años que durara su programa educativo, además de formación práctica opcional. La formación práctica opcional, o OPT, es un programa de inmigración que permite a estudiantes extranjeros trabajar en Estados Unidos hasta tres años después de graduarse.

La nueva norma implica que los estudiantes extranjeros de doctorado, cuyos programas suelen durar seis años, estarían obligados a solicitar una prórroga y corren el riesgo de ser denegados bien avanzados en sus programas. También requeriría que casi todos los estudiantes, por primera vez, solicitaran una prórroga para usar su OPT.

No es la primera vez que se hace una propuesta de este tipo. Durante su primer mandato, Trump intentó cambiar las normas de visas en 2020, pero la propuesta fue retirada un año después, cuando el presidente Joe Biden asumió el cargo.

La norma recibió críticas de grupos como el American Council on Education, que advirtió que “establecer un periodo fijo de admisión para los titulares de visados de estudiante y de intercambio y crear plazos desproporcionados para los estudiantes internacionales tendrá un impacto devastador en las instituciones, los estudiantes internacionales y en toda la economía estadounidense.”

La Association of International Educators, la principal organización de educación internacional de EE.UU., sostuvo que la medida hará que Estados Unidos sea menos competitivo para atraer talento global. Su directora ejecutiva, Fanta Aw, dijo que la norma “socava la capacidad de Estados Unidos para atraer y retener a los mejores estudiantes internacionales”, y advirtió que aumentará la incertidumbre y la carga burocrática para universidades y alumnos.



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