El abastecimiento energético seguro, sustentable y confiable es una de las variables más relevantes a la hora de instalar una industria en la Argentina. Por eso, la evolución y la inversión en la matriz energética se afianzan como aspectos fundamentales para impulsar el crecimiento económico. Además, el ingreso de divisas por la exportación también representa una ventaja en el escenario actual.

Según detalló a principio de año el Ministerio de Economía, durante 2025 se alcanzó un récord histórico del saldo comercial energético, con el superávit más alto del que se tiene registro –US$ 7.815 millones– y exportaciones también récord por US$ 11.086 millones.

En este marco, la energía continúa consolidando su aporte al crecimiento económico a partir de mayor previsibilidad y reglas claras para la inversión privada. Ante este panorama, los especialistas del sector coinciden en que el desempeño del sector energético se consolida como motor de la actividad económica y del comercio exterior. Por eso, ahora el desafío está centrado en lograr que los ingresos de la exportación se destinen a acompañar el desarrollo de la infraestructura.

Sobre estos temas trató La energía que impulsa el desarrollo argentino, quinta charla de la edición 2026 del ciclo Visión 360° de Clarín. La mesa estuvo integrada por Jaime Barba, presidente de Camuzzi Gas Pampeana y Camuzzi Gas del Sur; Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos de Genneia; Fernando Pini, director de Legales y Regulatoria en DESA y Verónica Argañaraz, directora de Comunicación, Relaciones Institucionales y Sostenibilidad en Naturgy Argentina.

La charla formó parte del ciclo anual Visión 360°, una serie de encuentros entre directivos de empresas, funcionarios, referentes sociales, emprendedores y expertos, sobre los retos que enfrentan las compañías en el país. Moderaron el streaming Franco Mercuriali y Horacio Riggi.

El ciclo contó con el apoyo principal de Personal, DESA, PAE y OSDE, además del sponsoreo de AFARTE y Camuzzi. También auspician este encuentro Pluspetrol, Genneia, Vista Energy, Naturgy, Edenor y Metrogas.

Además de analizar la coyuntura, los especialistas también adelantaron cuál podría ser el escenario energético para los próximos 10 años. Barba, de Camuzzi, afirmó que va a ser un pilar de desarrollo de la Argentina en ese período. “El año que viene van a entrar los proyectos de exportación de gas y lo mismo sucederá el año siguiente. Esto trae divisas y recursos para la Argentina”, sintetizó.

En esa línea, Argañaraz, desde Naturgy, opinó que el acceso a la energía tiene que ser la prioridad en todo el país, ya que esto permite que la economía pueda seguir creciendo. “Como empresa española estamos en la Argentina desde el año 1992 y nos miran con cariño ahora. Tenemos la oportunidad única de crecimiento, de desarrollo y de invertir en tecnología y en innovación”, agregó la ejecutiva con respecto al escenario económico y político.

Por su parte Pini apuntó en DESA también están trabajando en el desarrollo de la infraestructura. “Yo no hablaría tanto de energía sino de potencia. Necesitamos una inyección de potencia en todas nuestras redes, en las de transporte y en las de distribución, para poder acompañar el crecimiento que va a venir”, afirmó el directivo.

En el caso de Genneia, Castagnino se mostró optimista de cara a la próxima década y consideró que la necesidad de energía e infraestructura que tendrá la Argentina generará empleo y financiamiento. “Hay financiamiento internacional para apoyar estas obras de infraestructura, con lo cual creo que el ordenamiento de la macro va a ayudar a que haya tasas más bajas, y eso es beneficioso para el sistema y para la sociedad”, explicó.

Tarifas, regulaciones y escenario político

Los precios internacionales y las guerras en Medio Oriente impactan directamente en los valores y las tarifas locales. A su vez, las quitas de los subsidios también están en el foco del debate político local, mientras que la matriz energética se enfoca no solo en el abastecimiento interno sino también en la exportación.

“La posibilidad de exportación no tiene que incidir en el precio de la energía para el usuario local”, diferenció Barba y explicó que para definir el valor se deben analizar tres partes: la producción, el transporte y la distribución. “El valor de la producción es un commodity y eso sí tiene que ver con los valores internacionales, el transporte y la distribución no necesariamente, ya que son costos locales”, analizó el presidente de Camuzzi.

Jaime Barba, presidente de Camuzzi Gas Pampeana y Camuzzi Gas del Sur.

“Venimos de un esquema tarifario deficiente, de congelamiento bajo las leyes de emergencia, y creo que las inversiones que vienen a futuro deben ser de adaptación de la red”, consideró Pini. En este sentido, el ejecutivo afirmó que esos desembolsos ya se están haciendo.

Mirando 2027, año de elecciones, los referentes del sector también analizaron el plano político, en un escenario en el que los precios de las tarifas y los subsidios volverán a estar en el eje de debate. Barba aseguró: “Todos hemos aprendido de la experiencia que llevó al sistema energético nacional a las situaciones de colapso. No creo que ningún gobierno que venga vaya a deshacer las situaciones virtuosas que ha tenido la Argentina en esta materia”.

Por su parte, Argañaraz reconoció que con gobiernos anteriores desde Naturgy estuvieron mucho más “atados”. “Ahora sentimos que podemos respirar, tenemos que comenzar a hacer y estamos pasando un cambio de época. Creo que no se puede volver al pasado, son lecciones aprendidas”, opinó.

Castagnino agregó que las inversiones del sector son de largo plazo, con desembolsos que tienen la mira puesta en los próximos 30 o 40 años. “Esa mirada es clave para que pueda haber inversiones”, sentenció. A su vez, Pini habló de la política regulatoria, ya que define las estrategias en materia energética. “No hay tarifa normalizada con una economía inestable, entonces hoy vemos que para que nosotros compremos energía a largo plazo a través de un contrato a término tenemos que tener mejores señales de estabilidad monetaria”, interpretó el director de DESA, haciendo referencia a las fluctuaciones en el tipo de cambio de los últimos años. Esa incertidumbre, al momento, frena el desarrollo de contratos a largo plazo, sumó Pini.

El boom de las energías renovables

En 2025 la generación renovable alcanzó un total de 56.799 GWh sobre una demanda total de electricidad de 141.249,245 GWh, con lo cual la generación renovable permitió cubrir 40,21%, según datos de la Cámara de Generadores y Cadena de Valor de la Industria Renovable.

Y con el objetivo de ampliar el peso de las energías renovables, el programa estatal RenovAR apunta a dinamizar los contratos entre privados dentro del Mercado a Término de Energía Eléctrica de Fuentes Renovables (MATER). De todas maneras, de acuerdo con datos de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA), la potencia instalada de este tipo de energías representa solo el 17% del total, lo que todavía deja en evidencia una gran cuenta pendiente en el sector.

Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos de Genneia.

Desde Genneia, como generadora de energías renovables en la Argentina, Castagnino valoró la amplitud de recursos disponibles en el país, tanto en el segmento eólico, principalmente en la Patagonia, como en el solar, en el centro y el norte. “Argentina tiene la posibilidad de aprovechar esos recursos, y las energías renovables han crecido en penetración en la matriz energética en muy pocos años, desde un 2% en el 2015 a un 20% de la capacidad instalada el año pasado”, comparó.

Para comprender el potencial del sector y de los recursos locales, Castagnino sostuvo: “Hoy en España hay alrededor de 130.000 aerogeneradores funcionando, en Argentina no se llega a 2000, con un territorio mucho más grande. Con lo cual el crecimiento que podemos tener es enorme”, opinó.

Pini, de DESA agregó que, a la hora de la distribución, en DESA observan una descentralización de la oferta, ya que el usuario dejó de ser pasivo y está mucho más activo en el control del consumo de energía. “La tecnología va más rápido que la regulación y hoy cualquier persona puede adquirir un panel solar y eso está pasando, hay mucha inquietud”, dijo Pini.

Fernando Pini, director de Legales y Regulatoria de DESA.

“Por eso estamos muy desafiados en materia de infraestructura en la distribución”, expresó el director de Legales y Regulatoria sobre este cambio cultural que atraviesa el país y que podría modificar el rol de las distribuidoras. En ese proceso, el ejecutivo aseguró que los sistemas deben estar integrados y es necesario aggiornar los que existen actualmente.

Actualmente en la Argentina hay 16 millones de usuarios de energía y solo hay 1 millón y medio de medidores inteligentes, lo que deja en evidencia la deuda en materia de energías renovables.

Contexto económico y cambio cultural

Argañaraz coincidió en esa transición en los hábitos de consumo representa un momento único. “Hay que acompañar este cambio cultural y aprovechar todas las oportunidades para mejorar el servicio y crecer. Hay muchas viviendas que no están conectadas a la red y ese es el objetivo que tenemos para los próximos años”, detalló la representante de Naturgy, empresa que se dedica a la generación, distribución y comercialización de gas natural y electricidad.

Para lograr esa meta, la compañía tiene el desafío de articular el trabajo público y privado para romper la barrera de financiación. “Actualmente no son accesibles las tasas de financiación y por eso no se puede pagar la instalación interna y la conexión a la red de gas”, explicó Argañaraz sobre un trabajo que debe realizarse entre provincias, municipios y entes financieros.

Por caso, desde Camuzzi se afirmó que ya se lograron acuerdos con bancos provinciales para apoyar el financiamiento en las obras de instalación interna. Barba reconoció que todas las empresas del sector están viviendo un proceso de reordenamiento. “El reordenamiento de las tarifas ha permitido un montón de ventajas como poder empezar a trabajar a largo plazo nuevamente, algo fundamental en nuestra actividad”, opinó Barba sobre el nuevo marco regulatorio.

En ese trabajo a largo plazo, el presidente de Camuzzi enumeró inversiones tales como la construcción de un gasoducto, una planta compresora u otros desembolsos que implican, desde su definición hasta su concreción, varios años de trabajo. “Para eso necesitamos previsibilidad y que las entidades crediticias crean en los procesos que están ocurriendo y le presten dinero a las compañías”, agregó el representante de la firma.



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