La situación que vive Lácteos Verónica es cada vez más compleja: por un lado, la empresa, propiedad de la familia Espiñeira, se presentó en concurso de acreedores con una deuda que roza los $16.000 millones, pero, al mismo tiempo, una de sus tres plantas comenzó con un proceso de reactivación con trabajos a fasón.
Se trata de la fábrica de la localidad de Suardi, cuyo plantel ronda los 90 empleados. Su reactivación “parcial y transitoria” fue anunciada semanas atrás por la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (Atilra), pero recién en los últimos días, comenzaron los trabajos de prueba.
La reanudación de las actividades se dio a partir de un contrato a fasón suscripto con la empresa Copalac SAS, una sociedad simplificada radicada en la localidad cordobesa de Morteros, integrada por productores tamberos de la región. Solo la planta de Suardi comprende el acuerdo, quedando las instalaciones de Clason y Lehmann fuera del mismo.
Según informaron fuentes a Clarín Rural, la semana pasada se procesó el primer camión cargado con leche después de más de 8 meses de inactividad.
Después de la puesta a punto, el secado de la materia prima se hizo a modo de prueba. “Queda ver cómo se darían los resultados de ésa leche en polvo para ver si se puede controlar. O sea, si se puede continuar con la elaboración”, indicó una fuente al tanto de los trabajos.
Por el momento, solo habrían sido convocados entre 30 y 40 trabajadores para las labores en la fábrica, menos de la mitad de su personal, con turnos diarios de 4 horas.
El resto de los empleados todavía no recibieron ni una comunicación oficial ni tampoco del gremio respecto a su participación en las labores: “seguimos en la dulce espera. Hasta ahora no nos dijeron nada de nada y no recibimos ni un solo peso. Una vergüenza”.
Por otro lado, trascendieron interés por concretar nuevos contratos para trabajo a fasón en la planta de Lehmann por parte de una reconocida láctea cordobesa, pero hasta ahora son solo “comentarios” que llegan a los oídos de los trabajadores.
A mediados de la semana pasada, Lácteos Verónica se presentó a concurso preventivo de acreedores, con deudas que ascienden a $16.000 millones, varios pedidos de quiebra, sus tres plantas paralizadas desde enero y deudas salariales con la totalidad de sus trabajadores desde principios de año.
La presentación se realizó en el Juzgado Nacional en lo Comercial Nº 17, Secretaría N° 34, en la ciudad de Buenos Aires, bajo el patrocinio del Estudio Alegría, Buey Fernández, Fissore & Montemerlo.
Según datos del Banco Centras (BCRA), las deudas financieras se ubican en torno a los $4.744 millones, tanto con entidades públicas (Banco Provincia, Ciudad y Nación) como privadas (Banco Galicia, Santander, Industrial, entre otros).
Además, la firma acumula 3.666 cheques rechazados por un monto superior a los $13.251 millones, de los cuales $1.973 millones fueron abonados, por lo cual la deuda se ubica en $11.278 millones.
A esto hay que sumarle una deuda con proveedores de leche estimada en US$ 60 millones, según estimaciones del sector.
