El Partido Demócrata en Estados Unidos vive una fuerte tensión interna sobre cómo recuperarse de la derrota de 2024, pero, sobre todo, cómo enfrentar ahora a Donald Trump: ¿hay que permanecer moderados o volcarse a un progresismo más combativo para ser competitivos y regresar al poder?

Una primaria ajustada en Michigan

El dilema político se vio reflejado el martes en la elección primaria por un puesto en el Senado nacional en Michigan, un estado clave en el mapa político estadounidense. Allí, tras un largo escrutinio, ganó finalmente un candidato progresista que promueve acceso gratuito a la salud por sobre una centrista apoyada por el establishment y avalada por poderosos donantes.

Los ciudadanos de Michigan votaron el martes al candidato demócrata para un escaño clave en el Senado de la Nación, que podría inclinar el equilibrio de la cámara alta hacia los demócratas en las elecciones legislativas nacionales del 5 de noviembre.

Abdul El-Sayed, médico, exfuncionario de salud pública, favorito de los progresistas y respaldado por figuras como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, venció por apenas un punto a la representante Haley Stevens, una moderada que fue avalada por el establishment del partido y que contó con fuerte financiamiento de organizaciones pro Israel.

El ganador competirá en noviembre por un escaño en el Senado con el republicano Mike Rogers, que no tuvo oposición en sus primarias y que cuenta con el apoyo del presidente Trump.

Un triunfo con señales ambiguas

Si bien el triunfo de El-Sayed no fue tan contundente como vaticinaban las encuestas, es otra señal de que el establishment del partido está siendo golpeado, aunque todavía no hay indicios claros sobre dónde se plantará ideológicamente la oposición estadounidense en los próximos años.

Recién este miércoles por la mañana se supo que El-Sayed apenas superó a Stevens por 48,48 % a 47,51 %. Pero, si bien se pensaba que la definición en Michigan ofrecería una visión más clara de la posible dirección ideológica del partido opositor, no fue tan contundente, porque en ese campo de batalla clave en el mapa electoral estadounidense la elección fue tan ajustada que no despejó totalmente las dudas.

Haley Stevens: Bloomberg

En el tramo final de la campaña, las encuestas públicas mostraban a El-Sayed superando a Stevens por un amplio margen de hasta dos dígitos. Pero, sorpresivamente, la candidata moderada se acercó a un resultado mucho más ajustado.

Michigan, uno de los territorios más disputados del país

Michigan es clave porque tiene una de las mayores comunidades árabe-estadounidenses de Estados Unidos y una fuerte tradición obrera y sindical, dos sectores que pesan mucho en las primarias.

Este estado industrial se ha convertido en uno de los territorios más disputados del país, donde republicanos y demócratas han alternado victorias en las últimas elecciones presidenciales. En las últimas presidenciales, Trump ganó por apenas un punto.

La contienda por el Senado será una de las batallas centrales por el control de la Cámara Alta, hoy en manos de los republicanos por estrecho margen. Los demócratas aspiran a ganar esa cámara en las legislativas de noviembre.

Estas elecciones son clave para el futuro de la agenda del presidente Trump, quien teme un posible juicio político en su contra si sus opositores recuperan la mayoría en el Congreso. Ha hecho campaña contra los progresistas demócratas, a quienes tacha de “comunistas” que quieren “arruinar el país”.

Desde el ala más progresista del partido, El-Sayed, hijo de inmigrantes egipcios y nacido en Detroit hace 41 años, propone la salud universal como bandera de campaña. Médico, investigador en salud pública y activista político, tiene una agenda centrada en ampliar el acceso sanitario, reducir la desigualdad económica y transformar las prioridades del Partido Demócrata con propuestas más cercanas a las de la gente.

Sus críticos más al centro lo acusan de ser un candidato extremista que no puede ganar unas elecciones generales, donde captar al electorado moderado e independiente suele ser fundamental. La centrista Stevens tenía más opciones para ganar la banca en noviembre, argumentan.

De hecho, un análisis de la conservadora cadena Fox News señalaba: “Con el triunfo de El-Sayed, los republicanos tuvieron el demócrata que querían”.

Uno de los elementos que definieron la campaña de El-Sayed fue su postura sobre la política exterior estadounidense, especialmente sobre la guerra en Gaza. El médico criticó el apoyo militar de Washington a Israel y defendió una revisión de la relación entre ambos países, una posición que le permitió conectar con sectores progresistas y con parte de la comunidad árabe-estadounidense de Michigan.

El-Sayed describe la guerra de Israel en Gaza como un genocidio y quiere que Estados Unidos cese la ayuda militar a Israel. Critica a Stevens por el apoyo de al menos 30 millones de dólares que recibió del super PAC del Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí (AIPAC).

Ella ha dicho que apoya a Israel y que no considera la guerra como un genocidio. En julio, votó en contra de una enmienda para bloquear la ayuda militar a Israel.

Con el resultado tan ajustado, El-Sayed buscó cambiar el foco de unas primarias divisivas diciendo que su equipo ahora estaba “centrado en intentar averiguar cómo unir al partido” para derrotar al candidato republicano, Mike Rogers.

“Hay mucho que sanar después de unas primarias tan duras como esta, pero he dicho que este es un gran movimiento abierto”, dijo El-Sayed. “Damos la bienvenida a cualquiera que entienda que necesitamos un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.



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