El candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro anunció este miércoles que el diputado Alfredo Gaspar, un ex fiscal procedente del empobrecido nordeste del país, será su aspirante a vicepresidente de cara a los comicios de octubre.

Flávio destacó durante el lanzamiento la “valentía” de Gaspar en el combate al crimen organizado y afirmó que, si gana, el futuro vicepresidente llevará seguridad y salud al nordeste, el bastión electoral del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, su principal rival.

La seguridad es, precisamente, uno de los temas prioritarios de la campaña de Flávio, quien abandera una línea de mano dura ante el crimen organizado.


Tras ser anunciado, el candidato a vicepresidente, de 55 años, se describió a sí mismo como una “persona simple” y dijo, en un tono medido, que trabajará para transformar Brasil en un lugar “justo y decente” y sin corrupción.

“Soy su soldado, estaré en el paragolpe de la retaguardia, siempre leal”, aseguró el político que fue también secretario de Seguridad de Alagoas, su estado, dirigiéndose al hijo del ex presidente Jair Bolsonaro.

El diputado por el Partido Liberal -la misma formación que Flávio-, no figuraba entre los principales nombres barajados inicialmente por el candidato presidencial, quien buscaba a una mujer con el objetivo de atraer el crucial voto femenino.

De hecho, en el acto, Flávio Bolsonaro se rodeó de mujeres de la política brasileña, a quienes agradeció su trabajo.

Entre ellas estaba la senadora y aliada del sector agrícola Tereza Cristina, ministra de Agricultura durante el gobierno del padre (2019-2022), quien era su primera opción.

Sin embargo, la decisión del partido de Tereza Cristina de mantener la neutralidad en la disputa electoral obligó a Flávio a encontrar a alguien de dentro del PL.

El candidato solo cuenta con el apoyo formal de su propia formación, ya que otros dos partidos de derecha decidieron no sumarse a la campaña de Bolsonaro y, por esa razón, tendrá menos recursos y espacio en los medios de comunicación del que tendría si concurriera con otros partidos.

Pese a las dificultades, la última encuesta electoral, publicada este miércoles, apunta a una leve recuperación en sus intenciones de voto, con un 39 % frente al 44 % de Lula en la segunda vuelta de los comicios.


La mejora se da una vez que empieza a enfriarse la atención mediática en torno a sus vínculos con Daniel Vorcaro, un banquero encarcelado por fraude a quien le pidió una suma millonaria para financiar una película sobre el padre.


Además, Flávio hizo recientemente las paces con su madrastra, la ex primera dama Michelle Bolsonaro, después de un cruce de acusaciones que provocó un terremoto en la campaña.

Lula, quien aspira a un cuarto mandato, tiene de nuevo como candidato a vicepresidente a Geraldo Alckmin, un político de origen conservador que le ha mostrado su lealtad durante estos últimos años como número dos.



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