El ministerio de Economía logró renovar el 100% de los vencimientos de esta semana en una licitación en la que ofreció instrumentos de corto plazo que le permitieron colocar $ 4,49 billones en el mercado local.

Pese a que se esperaba que la Secretaría de Finanzas realizara un rollover parcial y liberara pesos al mercado para aumentar la liquidez, esto no ocurrió.

“Al haber resultado una colocación prácticamente equivalente al nivel de vencimientos en pesos, el efecto directo de la licitación sobre la liquidez del sistema financiero resulta neutro. Si bien la liquidez general continuará respondiendo en los próximos días a la dinámica de otros factores (como la actividad en la ventanilla de pases o el mercado secundario), el resultado elimina cualquier efecto inmediato de absorción o expansión de liquidez sobre las tasas de corto plazo”, indicó Eric Ritondale, economista Jefe de Puente

La otra clave de la licitación de este miércoles fue que Finanzas se inclinó esta vez por instrumentos de corto plazo, que vencen antes de las elecciones presidenciales del 2027. Esta pausa en el estiramiento de plazos (duration) le permite ofrecer menores tasas que las que pediría el mercado por títulos que vencen después de un eventual cambio de gobierno.

“En respuesta a la volatilidad reciente del mercado local de renta fija, el Tesoro optó por un menú de instrumentos concentrado exclusivamente en el corto plazo (sin vencer más allá de la gestión actual). Esta estrategia de pausar el estiramiento de duration permitió evitar una presión adicional sobre el tramo largo de la curva en pesos, priorizando una renovación limpia de los vencimientos”, agregó Ritondale.

El analista también destaco que hubo “prudencia” en el segmento de los titulos en moneda dura. “En el tramo en dólares (ARGBON 2029), la decisión de limitar el cupo de adjudicación a US$ 50 millones en primera vuelta funcionó como un mecanismo defensivo. El Tesoro evitó convalidar exigencias de mayores rendimientos ante la cautela en el mercado global de bonos, logrando una colocación acotada y alineada a la prudencia que primó en la licitación”.

En las últimas semanas el Gobierno viene administrando la liquidez para tratar de darle algo de combustible a una actividad que no repunta y que pega sobre la creación de empleo de calidad y sobre el poder adquisitivo de los asalariados. Asi, la base monetaria, que equivale a la cantidad de efectivo en circulación, aumentó 5% en julio con respecto a junio, a un ritmo que duplica la inflación mensual.

El aumento de la liquidez se vincula con que las autoridades ven margen para inyectar más pesos en la economía con el fin de reactivar el crecimiento, y al mismo tiempo, evitar que las tasas de interés a corto plazo se disparen y encarezcan aún más el crédito, ya jaqueado por el aumento de la morosidad de las familias y el incremento de los cheques rechazados entre las pymes.

Una señal en esa línea fue que la semana pasada el Tesoro no depositó en el Banco Central el excedente de la licitación pasada. En cambio, las autoridades distribuyeron los 3,8 billones de pesos entre los banco para dar más liquidez y contener un repunte de las tasas a corto plazo. Sin embargo, para algunos analistas, esta mayor liquidez puede ir a alimentar la inflación o bien a generar mayor demanda de dólares.

“El Tesoro optó por no liberar liquidez en la licitación de hoy. Esto puede explicarse por la incipiente normalización en la liquidez del sistema de los últimos días (los pases del BCRA comenzaron a recuperarse marginalmente, alcanzando $ 1,2 billones el 10 de agosto desde $ 0,8 billones el 5 de agosto) o por una decisión de mantener las tasas en los niveles actuales”, señalaron desde la sociedad de bolsa Dhalmore Capital. “La tasa de caución operaba a fines de julio en un promedio del 20%, mientras que ahora se ubica en un rango de 22%-23%”.



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