Sonriendo y compartiendo un almuerzo con Carolina “Pampita” Ardohain. Gustavo Costas firmándoles una camiseta de Racing Club. Eventos nocturnos con la presencia del empresario Eduardo Constantini, el ex futbolista Fabián Cubero, el conductor Mariano Iudica o la artista Esmeralda Mitre, entre otros famosos de distintos ambientes.
La familia Vrsalovic se mostraba muy activa en redes sociales, donde además de exhibir su vida privada, sus viajes por el mundo y su relación con el jet set, daban a conocer sus proyectos personales. El principal de ellos: la inmobiliaria Northaus Propiedades, con sede en Nordelta, el exclusivo barrio del partido de Tigre.
Guillermo Vrsalovic (59) tiene como bio en sus redes la constructora y servicios inmobiliarios Northaus. Su esposa, Marisa Pamela Bulacio (51), se presenta en su perfil de Instagram como “licenciada en Educación, especialista en educación y periodista“.
Conrado (25), el hijo de ambos, cuenta con un emprendimiento personal de ropa y se describe como “la cabra del real state“, es decir, del rubro de los negocios inmobiliarios.
Pero para Guillermo, Pamela y Conrado no todo es color de rosa. Los tres están imputados por estafas reiteradas por más de 119 mil dólares a cinco víctimas. A una de ellas, además, la amenazaron.
A la familia se los acusa por seis hechos entre el 2024 y mayo de este año. El modus operandi era concreto: construían vínculos de confianza con personas con alto poder adquisitivo que conocían en ámbitos personales, sociales y comerciales, les ofrecían invertir en negocios sumas en dólares con la promesa de ser retribuidos con un porcentaje mayor como ganancia y luego no les cumplían.
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Acusan a una familia de estafas millonarias.
Los encuentros, fotos y videos con distintas personalidades del espectáculo, la política o el deporte eran parte del “señuelo” para atraer nuevos vínculos.
Además de los negocios, los Vrsalovic invocaban urgencias económicas como por ejemplo el pago de expensas, alquileres u obligaciones personales, utilizando en varios casos el dramatismo y hasta llantos.
La modalidad incluía la entrega de un porcentaje de la ganancia prometida, pero con el fin de que la víctima volviera a confiar en ellos y así, poner más dinero, siempre en dólares.
La familia Vrsalovic había sido tapa de la revista Gallaretas, de Nordelta.Una de víctimas pactó en agosto de 2025 entregarles 30 mil dólares. La transacción se realizó en el estacionamiento de un coqueto restó de Nordelta.
Además de la relación de amistad entre ellos, el hombre sostuvo que le transmitió confianza “la imagen de solvencia económica, prestigio comercial y éxito empresarial que ambos proyectaban a través de su actividad inmobiliaria”.
Otra de las víctimas fue citada en la inmobiliaria Northaus, donde entregó 15 mil dólares con la promesa que tendría una devolución del dinero con intereses que ascenderían a los 22 mil “verdes”.
Guillermo Vrsalovic, su esposa Marisa Bulacio y el hijo de ambos, Conrado Vrsalovic, están imputados por estafas reiteradas.Según la investigación, llevada adelante por el fiscal general adjunto de San Isidro Cosme Iribarren y su secretario Germán Pascuale, la víctima que mayor cantidad de plata les dio fue un hombre a quien conocían del colegio de sus hijos y a quien le ofrecieron formar parte de participar en presuntas inversiones para financiar inmuebles.
La maniobra incluía la devolución total del capital invertido y estaba respaldada por la firma de dos contratos, el primero de ellos por 15 mil dólares. Luego de que la víctima generó un lazo de confianza a base del cobro parcial de algunos intereses, en el segundo contrato entregó 30 mil dólares a la familia Vrsalovic.
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Acusan a una familia por estafas en Nordelta.
Fue entonces que Guillermo Vrsalovic comenzó a alargar los pagos comprometidos dando excusas y prometiendo abonarlos lo antes posible, cosa que no sucedió a pesar de las intimaciones por carta documento del damnificado. Según lo denunciado, el monto total ascendería a casi 56 mil dólares entre capital e intereses.
Pero los hechos que se investigan no solo están vinculados a la promesa de tener un rédito económico a través de inversiones, sino también con el alquiler de propiedades cuyo engaño a los dueños era decirles que aún estaban vacías y, así, quedarse con el dinero.
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Imputan a una familia por estafas millonarias en Nordelta.
Es el caso de una mujer mayor de edad que tenía una propiedad en Nordelta. Como no vivía cerca del lugar, y a base de una buena experiencia de familiares y allegados, le acercó la casa para que administraran su alquiler.
Fue entonces que, en reiteradas ocasiones, Bulacio le decía que había ofrecido la vivienda pero que se encontraba desocupada y que no había interesados en alquilarla.
La familia Vrsalovic y una foto con Esmeralda Mitre.Sin embargo, la propietaria le llamó la atención el aumento en el importe de la factura de electricidad que le llevó, por lo que comenzó a sospechar.
Fue así como tomó conocimiento que había un hombre que estaba viviendo hacía tres meses en el lugar, que había pagado un canon anual de 10.400 dólares y cuotas mensuales de un poco más de 3.000.
Para los investigadores, la acción desplegada por los dueños de la inmobiliaria es “el aprovechamiento de una relación previa de confianza para obtener un beneficio económico mediante información falsa”.
Sobre estos hechos, la fiscalía les imputó a Guillermo, Pamela y a su hijo Conrado la coautoría por estafas reiteradas y defraudación por administración fraudulenta.
Guillermo Vrsalovic y su esposa Marisa Bulacio, junto con el conductor Mariano Iudica.Pero a Guillermo Vrsalovic también se le imputó un delito más: la amenaza a una de las víctimas que lo citó en un centro comercial de Nordelta para que le entregara el dinero que le debía luego de la promesa de inversiones.
“El último que me pidió plata como me la estás pidiendo vos terminó en una bolsa en el río, así que conmigo no te metas y dejá de romper las pelotas. Yo conozco gente de la política de San Martín y de las ‘Hinchadas Unidas”, lo amenazó, según el denunciante.
La investigación
Los hechos descriptos fueron ratificados por las víctimas, quienes presentaron testigos y también documentación como mails o conversaciones vía WhatsApp con los acusados.
Para el fiscal Iribarren, no existen dudas que el accionar es “una actividad premeditada, habitual y sistemática por parte de los imputados”, Guillermo y Conrado Vrsalovic y Marisa Bulacio.
La familia Vrsalovic, en una cena junto a varios famosos.Para las víctimas, además de cumplir con las primeras promesas de retribución del dinero, otra de las fuentes de confianza del matrimonio era el “alto perfil social, vinculadas a eventos públicos, con vehículos de alta gama y una manifiesta apariencia de solvencia económica”.
En cuanto al dinero entregado por las víctimas, en muchos casos era en la inmobiliaria Northaus y en otras en distintos lugares donde el hijo del matrimonio era quien estaba a cargo de retirarlo.
Situaciones desesperantes y llantos
Uno de los ardides que utilizaban para conseguir el dinero o bien, que las víctimas siguieran confiando en ellos y así ganar tiempo en los plazos de la devolución del capital invertido o pagar las ganancias, era a través de llantos y desesperación.
Así lo declaró uno de los estafados, quien afirmó que Pamela “solicitaba dinero en un estado de manifiesta desesperación“.
La familia Vrsalovic junto al ex técnico de Racing Club, Gustavo Costas.Para ello, hablaba con las víctimas con un tono de voz angustiado, llegando en varios casos a llorar mientras describía presuntas urgencias económicas. Todas “situaciones desesperantes con un marcado dramatismo”, según describió el fiscal.
También el interés del matrimonio era escalar y sumar contacto de distintos actores sociales, entre ellos de la política.
Es así que a una de las víctimas, vinculada a la política de Zona Norte, le insistieron para que los incluyera en su círculo íntimo con el fin de captar nuevos posibles inversores.
El viernes 7 de agosto se realizó un allanamiento a la casa de la familia Vrsalovic y en la sede de la inmobiliaria Northaus, ambas ubicadas en Nordelta y con la presencia de los imputados.
Allí se secuestraron teléfonos celulares. No fue hallado dinero ni documentación. Según los registros contables, la mujer está catalogada como “alto riesgo de insolvencia“.
La investigación continúa para establecer si existen más víctimas de este tipo de maniobras por parte de los tres imputados.
