El director de la agencia de inteligencia estadounidense (CIA), John Ratcliffe, llegó este martes a Moscú, en una visita que no había sido difundida ni confirmada aún por los gobiernos de Estados Unidos ni Rusia.

Los medios estadounidenses CBS y Axios dieron cuenta de la presencia de Ratcliffe en la capital rusa en medio de las tensiones entre los gobiernos de Donald Trump y Vladimir Putin.

Más temprano este martes, un avión militar estadounidense despegó desde Letonia hacia el aeropuerto moscovita de Vnúkovo, según datos del sitio especializado Flightradar24.

Por su parte, Financial Times afirmó que Estados Unidos pidió a Ucrania, que aceptó, no atacar Moscú, San Petersburgo ni otras zonas del norte de Rusia el lunes, martes y miércoles, con el fin de permitir el viaje de un alto responsable estadounidense.

Numerosos temas pueden justificar este poco usual desplazamiento del máximo responsable del espionaje exterior estadounidense: la guerra en Ucrania, el conflicto con Irán en un momento en que Washington se esfuerza por sumar potencias extranjeras a su estrategia de presión económica sobre Teherán, o incluso intercambios de prisioneros.

Trump, que mantiene una línea de comunicación directa con Putin, aseguró el 11 de agosto que obtuvo la liberación de un exmarine detenido en Rusia, Robert Gilman, durante conversaciones personales con su homólogo ruso.

El mandatario estadounidense envió en varias ocasiones a su yerno Jared Kushner y al enviado especial Steve Witkoff a Moscú para mantener conversaciones con el presidente ruso.

Según la cadena CBS, Ratcliffe estuvo implicado en los recientes intercambios de detenidos, entre ellos la liberación en 2025 de la ruso-estadounidense Ksenia Karelina tras permanecer en cárceles rusas.

El exdirector de la CIA William Burns había viajado a Moscú en noviembre de 2021 para hablar directamente con Putin sobra la invasión de Ucrania.

La visita de Ratcliffe a Rusia tiene lugar cuando los esfuerzos de mediación por parte de Estados Unidos para poner fin a la crisis en Ucrania se encuentran en gran medida estancados, en tanto que Moscú y Kiev mantienen posturas distantes sobre cuestiones clave.

Mientras tanto, también de visita en Moscú, el jefe de la diplomacia del Vaticano, Paul Richard Gallagher, instó a Rusia y Ucrania a entablar negociaciones para poner fin a la guerra. Lo dijo en el marco de un inusual encuentro con su homólogo ruso en Moscú.

La visita de un alto responsable de la Santa Sede a Rusia es la primera desde noviembre de 2021, es decir, antes del inicio de la ofensiva rusa contra Ucrania en febrero de 2022.

La visita se enmarca en la tradición diplomática del Vaticano de mantener una neutralidad activa y negarse a romper el contacto con las partes en conflicto, aunque las relaciones con Moscú se deterioraron considerablemente.

“La Santa Sede exhorta a ambas partes a mostrar apertura y buena voluntad” con el fin de “poner fin a las hostilidades e iniciar verdaderas negociaciones”, declaró el arzobispo Gallagher durante su encuentro con el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov.

“Esta guerra debe terminar”, afirmó el arzobispo, quien lamentó que “el conflicto siga extendiéndose” y que “el número de víctimas no deje de aumentar”, mientras Moscú y Kiev llevan meses inmersos en una escalada de sus ataques de largo alcance.



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