Más de 350 muertos, 1.300 desparecidos y cientos de turistas que nadie puede encontrar era el saldo este jueves de las inundaciones repentinas que arrasaron a ambos lados de la frontera entre Nepal y Tíbet (China) el miércoles, por el supuesto desprendimiento de un glaciar en el Himalaya.
A ambos lados de la frontera, cientos de extranjeros se encuentran desaparecidos; Nepal informa que entre ellos hay 178 turistas de la India, 127 de Nepal, 65 estadounidenses y 33 del Reino Unido. También hay decenas de efectivos del ejército y la policía desaparecidos.
A la desesperada búsqueda de sobrevivientes y el sombrío pronóstico de reconstrucción se sumó este jueves la posibilidad de una segunda riada: las autoridades chinas están en alerta por un lago de represamiento natural formado aguas arriba del puerto de Gyirong.
Las autoridades reforzaron el monitoreo de la masa de agua ante el riesgo de que la barrera natural ceda o que el agua la sobrepase y provoque una nueva inundación en las zonas ubicadas aguas abajo.
Qué pasó el miércoles
A lo largo de la frontera entre Nepal y China, un torrente catastrófico y mortal de agua y lodo de varios pisos de altura arrasó las comunidades el miércoles tras el colapso de un glaciar.
Video
Impactante alud en la frontera entre Nepal y el Tíbet
Los videos del desastre mostraban a personas corriendo antes de que las inundaciones las arrastraran y arrasaran edificios y puentes.
Según la policía, al menos 359 personas murieron y más de 1300 están desaparecidas, entre ellas numerosos extranjeros y peregrinos. Cientos de personas más han sido desplazadas por toda la región del Himalaya.
Cuerpos arrastrados cientos de kilómetros
En el distrito de Chitwan, Nepal, los rescatistas encontraron cuerpos cientos de kilómetros río abajo de las zonas más afectadas.
En Tíbet, el deslave dejó lodo en las zonas circundantes con una profundidad media de más de 1,5 metros. Y podrían producirse derrumbes secundarios o deslizamientos de tierras mientras sigue lloviendo en la zona.
Las empinadas laderas y los exuberantes valles que se extienden bajo la cordillera del Himalaya —hogar de muchos de los picos más altos del mundo y de los glaciares que aún se conservan— son especialmente vulnerables a las inundaciones y los deslizamientos de tierra. El deshielo de los glaciares se ha vuelto más frecuente debido al cambio climático provocado por el ser humano.
Se desplegaron helicópteros para realizar labores de rescate debido a los daños en las rutas
Las autoridades nepalíes informaron que decenas de puentes quedaron destruidos y casi 40 kilómetros (25 millas) de carreteras resultaron dañadas, lo que complica las labores de búsqueda.
El ejército nepalí ha rescatado a más de 100 personas de las zonas afectadas por las inundaciones mediante operaciones con helicópteros, según informó el portavoz del ejército, el general de brigada Raja Ram Basnet. Los equipos militares también evacuaron a las personas atrapadas en las instalaciones vinculadas al proyecto hidroeléctrico de Trishuli, añadió.
Caminos cubiertos de lodo y sedimientos en Nuwakot (Nepal). Foto: EFE Decenas de heridos han sido trasladados a Katmandú para recibir atención médica especializada.
La opinión de un experto: las montañas “cada vez más peligrosas”
Las masas de lodo como las que se han precipitado en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet son muy difíciles de remover una vez que están consolidadas, por lo que costará mucho recuperar los cuerpos de las víctimas de la riada del miércoles, ha asegurado el geólogo y alpinista español Jerónimo López, gran conocedor de la zona afectada.
“Lo que prevalece ahora es salvar a la mayor cantidad de personas posible y recuperar cuerpos, lo cual será difícil porque esas masas de lodo, una vez depositadas y consolidadas, son muy difíciles de remover y habrá muchas que no se van a encontrar”, ha indicado López, que viajó por última vez a Nepal el año pasado.
La aldea de Devighat, en Nepal, arrasada. Foto: EFE“Las laderas y el propio fondo del valle, aguas arriba de estas poblaciones, están desestabilizados. Y aguas abajo irán llegando los efectos sucesivamente”, ha indicado a EFE.
López señala que “este fenómeno de que una ladera colapse, descienda una gran masa, interrumpa un valle, retenga el agua, luego se rompa el dique y provoque todo esto es algo muy frecuente en las montañosas muy grandes y en particular en el Himalaya”.
También ha destacado que, aunque en este caso se ha descartado que el origen del colapso fuera un terremoto, como se pensó inicialmente, los temblores “son muy frecuentes en grandes cordilleras y causan deslizamientos gigantescos” de materiales que agravan los efectos cuando llega una riada.
Los desniveles “tan enormes” que hay en los valles de Nepal, coronados por “terrenos congelados que cada vez son más sensibles al calentamiento que se está produciendo”, están poniendo las montañas “cada vez más peligrosas”, como ha demostrado la actual tragedia.
López recordó que en su último viaje no pudo ascender a la montaña que tenía prevista precisamente por los desprendimiento de piedras.
“Debido al retroceso del hielo, a la degradación del permafrost, ese terreno helado que sostiene en cierta medida los bloques soldados, hay un ritmo creciente de deterioro. Nepal es especialmente sensible al calentamiento”, asegura.
Miles de metros de desnivel
“Cuando estamos hablando de grandes montañas coronadas por glaciares, con desniveles muy abruptos, donde hay desprendimientos arriba, ese terreno se mezcla con agua de otras lagunas y desciende, a veces miles de metros de desnivel, a una velocidad tremenda de más de 200 kilómetros por hora”, dice el experto.
Se crean represamientos temporales, ha continuado, que terminan rompiéndose.
“Son barreras inestables y ocasionan estas situaciones. Y sigue existiendo el peligro de nuevas riadas porque ese terreno está desestabilizado. Hay bloques que pueden volver a represar aguas, que a su vez terminan moviéndose y provocando otras riadas”, ha insistido.
La enorme masa negra de agua que se observa en algunas imágenes “son sedimentos, un material terroso que, con esa energía tan enorme que lleva, puede transportar bloques de tamaño considerable, lo que le da una energía destructora tremenda”.
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