Las autoridades de Nepal elevaron este domingo a 788 el número de muertos contabilizados, cifra que, junto a los 16 decesos reportados por China, colocan en 804 el saldo de fallecidos a ambos lados de la frontera tras la violenta riada del pasado miércoles.

Según el Ministerio de Gestión de Emergencias de China, un dron de vigilancia detectó el sábado por la tarde un deslizamiento de tierra aproximadamente a 2,8 kilómetros aguas abajo del lago de barrera que se había formado en el río Puruoqiang Zangbu. El deslizamiento creó una nueva presa natural, dando lugar a la formación de un nuevo lago de barrera.

El ministerio convocó de inmediato a expertos para analizar y evaluar la situación y, con el fin de garantizar la seguridad de las operaciones de rescate, trasladó a una zona segura al personal que trabajaba cerca del paso de Gyirong.

Asimismo, informó que había desplegado drones de reconocimiento y de gran capacidad de carga para monitorear continuamente la evolución del lago de barrera y apoyar a las autoridades locales en las operaciones de rescate y gestión de emergencias.

Mientras tanto, además de las cifras de 788 fallecidos, aún permanecen 2.502 desaparecidos, entre los que se encuentran 25 agentes de policía, 45 soldados del ejército y 13 miembros de la policía armada, así como 933 trabajadores de proyectos hidroeléctricos.

Más de 19.800 efectivos del Ejército y la Policía se han desplegado en el país para continuar con las operaciones de rescate en la quinta jornada, en la que sigue siendo una prioridad dar con el paradero de miles de personas, especialmente en las centrales hidroeléctricas que quedaron sepultadas y donde se teme que estén atrapados más de 900 trabajadores. Hasta el momento, se rescataron a 8.730 personas.

Su Pengcheng, investigador del Instituto de Riesgos de Montaña y Medio Ambiente de la Academia China de Ciencias, atribuyó el deslizamiento de tierra que afectó al paso de Gyirong a los efectos a largo plazo del calentamiento global sobre la inestabilidad de los glaciares, informó Xinhua.

Las personas que quedaron aisladas por las inundaciones en Nepal necesitan urgentemente agua potable para prevenir la propagación de enfermedades, según Sudarshan Neupane, director de WaterAid Nepal, quien expresó a la CNN su preocupación por los daños en las tuberías y la posible contaminación de las fuentes de agua potable.

“La principal preocupación es que el agua contaminada pueda propagar enfermedades; por ello, la gente necesita agua limpia para beber y asearse lo antes posible, además de ayuda urgente para quienes aún permanecen aislados”, señaló Neupane.

En toda la región, sobrevivientes comienzan a regresar a comunidades reducidas a barro y ruinas, en busca de pertenencias, documentos y fragmentos de vidas borrados en cuestión de minutos.

“Vine a recuperar lo que pudiera”, dice a la agencia de noticias AFP. Y agrega: “Pero no se trata solo de eso. Todos mis recuerdos están aquí”.

Como muchas otras en esta región aislada del Himalaya, la aldea fronteriza de Dhunge, donde vivían unas 150 familias, es hoy una extensión de lodo y destrucción, con un penetrante olor a putrefacción.

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el deslave, similar a un tsunami, fue causado por el colapso de un glaciar, que envió aguas heladas corriente abajo, arrastrando rocas y dejando una estela de devastación de norte a sur.

Con información de agencias



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