En la ciudad santacruceña de Río Gallegos, un hombre de 34 años fue interceptado en una comisaría cuando intentó ingresar bolsitas de cocaína y marihuana escondidas dentro de once empanadas de carne. La comida estaba destinada a un interno en esa seccional.
El implicado acudió a la comisaría segunda, acompañado por su hijo, un niño de 5 años, con una bolsa de alimentos para un familiar suyo que estaba detenido, según lo informado por fuentes policiales a la prensa santacruceña.
Ante sospechas, efectivos de la División Narcocriminalidad de la Policía de Santa Cruz revisaron las empanadas, en donde encontraron varios envoltorios con estupefacientes.
Tras esto, el personal policial realizó un palpado preventivo al sujeto para descartar la posesión de otros elementos prohibidos, pero este chequeo dio resultado negativo y no se hallaron más objetos de interés.
En total, las autoridades encontraron nueve envoltorios con cocaína y dos con marihuana. Además, la policía incautó el teléfono celular de quien intentó ingresar la droga.
Una imagen tomada por los efectivos en la dependencia policial mostró el alimento abierto con los paquetes de droga que prolijamente llevaba en su interior cada empanada.
Ante la presencia del menor de edad, tomó intervención personal del área de Niñez, Adolescencia y Familia municipal. Las autoridades dispusieron que el niño quedara bajo la custodia de su madre mientras avanza la investigación.
La Fiscalía interviniente ordenó que el hombre fije domicilio y permanezca a disposición de la Justicia. Las sustancias e incautaciones quedaron incorporadas a las actuaciones judiciales.
Las acciones del hombre que llegó con las empanadas de carne y drogas están enmarcadas por la Ley Nacional de Estupefacientes N° 23.737, en donde se penaliza el tráfico, suministro, tenencia y facilitación de sustancias prohibidas.
Esa norma considera un agravante si el delito ocurre en establecimientos carcelarios o de detención.
