La petrolera argentina YPF, la brasilera Petrobras y la petroquímica estadounidense Dow, que son socios en la Compañía Mega, inauguraron este viernes un nuevo tren de fraccionamiento en su planta de Bahía Blanca, Buenos Aires, que le permitirá industrializar más cantidad de gas de Vaca Muerta. Tras inversiones por 260 millones de dólares en los últimos 3 años, Mega amplió su capacidad de procesamiento de líquidos del gas natural (NGL’s) desde 4.800 a unas 5.500 toneladas por día -2 millones por año-. Cuando se extrae petróleo, viene acompañado de gases e impurezas, como agua y azufre. Los gases son el metano (con un átomo de carbono, C1), y los líquidos como el etano (C2), el propano (C3), el butano (C4) y las gasolinas naturales (C5 y superiores). El gas de Vaca Muerta es muy “rico”: tiene un alto poder calorífico, por lo que se necesitan menos moléculas para alcanzar la misma producción. La planta de Mega fue inaugurada hace 25 años, en medio de la crisis de 2001, con una capacidad de procesamiento de unos 40 millones de m3 diarios de gas, principalmente de Loma de La Lata.; ahora logra la misma producción de líquidos con 33 millones de m3 al día. A su vez, la mayor “riqueza” del gas no convencional implica que tiene más valor económico. Es por esto que Mega se presentará al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para proteger un desembolso de US$ 360 millones, que extenderá su capacidad en 500.000 toneladas anuales extra. De ellas, el 80% irá al mercado de exportación y el 20% al consumo de etano de Dow, materia prima para el polietileno -un plástico que se utiliza en bolsas y envases-. El propano y el butano que produce Mega son de utilidad para YPF y para Petrobras, ya que el norte argentino y Brasil tienen un fuerte consumo de garrafas. Por su amplia extensión geográfica, es más económico el despliegue del Gas Licuado del Petróleo (GLP) que tender redes de transporte y distribución de gas metano. Si el gas metano -que es el que llega hasta los hogares para la calefacción, se usa en centrales térmicas para generar electricidad y en industrias para sus procesos-, cuesta en la Argentina entre 3 y 4 dólares por millón de BTU, la “sopa” o mezcla de líquidos que viaja a través de poliductos de 600 kilómetros entre Neuquén y el polo petroquímico de Bahía Blanca, en Buenos Aires, tiene un valor promedio de US$ 6 a US$7 por millón de BTU: el doble. La ejecución y fabricación de los componentes estuvo a cargo de la constructora Astra Evangelista (AESA); que forma parte de YPF. El proyecto se fundamentó en un modelo de ejecución modular e integral, donde AESA fabricó y estuvo a cargo del transporte de los módulos y equipos de gran porte, incluyendo recipientes y aeroenfriadores.. La compañía gestionó más de 1 millón de horas hombre de trabajo especializado, el montaje de 1.500 toneladas de estructura metálica y el tendido de 110.000 metros de cables y 90.000 pulgadas de cañerías. Source link Navegación de entradas Un economista cercano a Milei mejora sus previsiones y ve “un horizonte de expansión” en una variable clave para el Gobierno En una día negro para los mercados globales, el riesgo país volvió a acercarse a los 500 puntos