La página web existe. El asesor es convincente. Las ganancias suenan algo extraordinarias, pero los papeles son sólidos: la empresa que ofrece esta oportunidad de inversión es una SRL registrada en el Boletín Oficial, tiene número de CUIL, papeles en regla y una cuenta bancaria empresarial a donde transferir. El inversor duda, pero confía. Todos los documentos están en regla. Deposita los 100 mil pesos de base que le piden para arrancar a operar. Aún no lo sabe, pero acaba de ser estafado por una empresa 100% legal. El caso de una damnificada en Puerto Madryn, que perdió 100 millones de pesos en una plataforma fraudulenta de inversión, reveló un elaborado esquema de estafas llevado a cabo por unidades delictivas que trabajaban de manera independiente, cada una en su área de expertise. Pantallas, mulas y hasta un rulo cambiario para sacar las ganancias en dólares y en efectivo. El entramado, que está siendo investigado en cuatro provincias, tiene como particularidad el uso de “mulas corporativas”, empresas creadas por vías legales para hacer de pantalla a la hora de mover montos millonarios de manera veloz antes de hacer saltar las alarmas institucionales. Esta es una nueva vuelta de tuerca que comenzó hace poco más de un año y tiene alerta a investigadores de ciberdelitos de todo el país. Una actualización del esquema de mulas financieras, aquellos sujetos que prestan o alquilan sus cuentas bancarias o billeteras virtuales para mover dinero de actividades ilícitas. Favorecidas por la explosión de las billeteras virtuales, los grupos de estafadores más sofisticados ya no recurren a personas físicas para que abran cuentas en MercadoPago, Ualá o Bitso. Ahora los ponen a registrarse una SRL. Sociedades se alquilan Según señalan a Clarín fuentes judiciales vinculadas al caso de Puerto Madryn, al comenzar a profundizar en la investigación encontraron una estructura de empresas constituidas que recibían el dinero de los damnificados, los cuales entraban creyendo que se metían a un fondo de inversión. Estos esquemas funcionan por publicad en Instagram, TikTok o Facebook. Muchas veces usan Deep Fakes hechos con IA, que simulan la voz y el rostro de economistas o políticos famosos. También utilizan falsos artículos periodísticos, que simulan contar la noticia de un nuevo tipo de inversión que promete ganarle a la inflación. El botín secuestrado en los operativos por la estafa en Puerto Madryn. Las víctimas incluso reciben el acceso a una app en el teléfono que les permite monitorear en tiempo real el crecimiento de sus fondos, como si fuese una billetera virtual. Este tipo de truco ya se viene utilizando desde hace años, como en el caso de RainbowEx, la fintech trucha que embaucó a centenares de inversores en San Pedro a mediados de 2024. A las víctimas se las inducía a transferir sus ahorros a una cuenta bancaria a nombre de una SRL. Este punto sirve para vencer algunas resistencias de las víctimas. Y es que, aquellos que toman recaudos y buscan un poco más en internet, encuentran que las empresas están efectivamente constituidas, aparecen en el Boletín Oficial o en Nosis y se dedican en su actividad a la intermediación financiera en muchos casos. La investigación permitió identificar hasta el momento la utilización de diversas personas jurídicas y estructuras comerciales que habrían cumplido distintos roles dentro del esquema bajo análisis. Entre las empresas de cartón que encontraron en Madryn aparecen BLOBAL TT, Instrumental Norte, Smile Tecnología, Grupo Financiero Big Ben, Chicago Fin Group, Pagos Universales, Lynder G&S Solutions, Novatrek y XAEP, además de otras firmas que continúan siendo investigadas. Este enjambre de firmas falsas comienzan a abrir cuentas bancarias que, al tratarse de empresas, tienen un mayor límite para mover dinero sin que salten las alertas que podrían disparar si las grandes transferencias se hacen a las viejas mulas vieja escuela, personas de bajos recursos con mal scoring. Aquí aparece una nueva figura criminal: el gestor de cuentas. Se trata de una banda que maneja estas “empresas de papel” a nombre de las mulas y luego las ofrece a otros grupos criminales que necesitan una cuenta bancaria en donde recibir las transferencias. A cambio, se quedan con una comisión. Tercieriza la intermediación. Las bandas no se conocen entre sí, se vinculan por la actividad delictiva. Cada una hace su propio negocio y ofrece su expertise en lo que mejor sabe hacer. En el último año estas bandas de gestores prestacuentas estuvieron vinculadas a estafas de inversión o casinos online truchos, los cuales necesitaban dónde recibir las transferencias de los cajeros que cobraban a los apostadores. Son, en todos casos, movimientos millonarios. En la estafa de Puerto Madryn, por ejemplo, el piso para entrar a invertir era de 700 mil pesos, pero muchos casos ponían por arriba de los 10 o hasta 100 millones de pesos. La víctima más grande aportó 857 millones de pesos. “Son pequeñas fábricas de sociedades. Hay personas que ofician de captadores de futuros presidentes de empresas, que las abren por trámite simplificado o por SRL. Encuentran dos personas que hacen una sociedad con pocos requisitos”, grafican fuentes judiciales. Así, encontraron firmas fantasma a nombre de indigentes, una mujer de 85 años que padecía Alzheimer, o una persona en situación de vulnerabilidad que había constituido tres firmas en el mismo día. El gestor se encarga de llevar al día las cuentas bancarias y mover el dinero. Es un trabajo casi de oficina: recibir las transferencias, separar su parte, mover el dinero a donde le digan. Todo con un teléfono o una PC. “Lo venimos viendo desde el año pasado, operan en todo el país. Las empresas se crean a tal fin o se agarran empresas moribundas, que se compran para quedarse con la cuenta bancaria”, señala un abogado especializado en defender víctimas de ciberdelitos. Las empresas compraban autos o movían el dinero para simular operaciones legítimas. “Hay un crecimiento a partir del fraude por inversión. Esa modalidad usa mulas corporativas, generalmente creadas por financistas o cueveros”, explica. “Ellos venden una empresa o alquilan el uso de las mulas para repartir. Como administran el sistema, pueden ver los movimientos y cobrar un porcentaje de las transferencias, independientemente de lo que haga quien usa esas cuentas prestadas. Así es que monetizan”, desarrolla. En los últimos años apareció un nuevo tipo de estructura Fintech que son los Proveedores de Servicios de Pago que ofrece Cuentas de Pago (PSPCP). Son empresas que permiten al usuario abrirse una billetera virtual dentro de su entorno y tener un CVU en el que recibir transferencias. Estas PSPCP están habilitados para vender paquetes de hasta 50 CVU a una empresa. Este salvoconducto viene siendo usado por los Gestores para conseguir nuevas cuentas en las cuales recibir el dinero de las víctimas. Estas cuentas suelen tener una vida útil de entre dos semanas y dos meses, dependiendo de cuánto dinero muevan hasta que salten los controles. Otro fiscal especializado en cibercrimen completa el panorama. “Viven poco estas empresas o cuentas. En cualquiera de ellas le entran hasta 500 millones de pesos o más en unas semanas. Esto hace que algunos resguardos de UIF o de la proveedora de servicios de pago pida comprobantes. Después empiezan a caer las denuncias y arrancan los bloqueos de cuentas. Por eso viven, en el mejor de los casos, dos meses. Esto hace necesario que los gestores vayan reciclando las empresas y por eso necesitan reclutar tantas mulas”, explica a Clarín. “Te pago el cole de los chicos” Pero con esas pequeñas fortunas en cuentas bancarias, para los gestores arranca otra carrera contrarreloj para sacar la plata antes de que lleguen los bloqueos. Para ello, comenzaron a ofrecer servicios que les permitan convertir ese dinero digital en físico. Así, estas empresas de papel se utilizan para hacer gastos corrientes como compra de automotores, pago de servicios y cualquier tipo de actividad que permita justificar lo más posible que se trata de una empresa real, con operaciones concretas. Los estafadores se hacían de cash ofreciendole a empresas pagarles servicios desde sus cuentas bancarias. Este servicio, denominado “Pago tus cuentas”, servía para ofrecer a empresas y particulares hacer de intermediarios para cancelar algún tipo de deuda, como por ejemplo con proveedores. Para ello, les tomaban dólares en efectivo, pagándolos a un mejor cambio que el oficial. Luego, abonaban el servicio a través de una transferencia bancaria. Así se hacían de efectivo y dibujaban el movimiento en blanco de las empresas fantasma. A una empresa, por ejemplo, le encontraron como única actividad la compra de autos en dos provincias distintas, presuntamente para “transportar accionistas”. A otra, la importación de productos a nombre de otra empresa, que finalmente los revendía. Una empresa proveedora de plástico pagó facturas de más de 100 millones de pesos con este esquema. Pero el más curioso fue el caso de una persona que usó estos servicios para pagar el colegio de sus chicos. Entregó los dólares en efectivo y ellos se encargaron de saldar esas deudas. Por este caso hay cuatro personas con prisión preventiva y una con libertad restringida. Si bien hay unos cincuenta damnificados que fueron identificadas, por el tamaño del esquema creen que podría haber miles de víctimas a lo largo de todo el país, que creen que están invirtiendo en una app real pero aún no saben que fueron estafados. Al igual que las empresas en las que confiaron, son víctimas fantasma. Source link Navegación de entradas Uno de los acusados por la muerte de Maradona rompió el silencio: “¿En qué plan criminal me quieren implicar, si era mi ídolo?”