BERLÍN — Estados Unidos planea reducir significativamente los aviones y buques de guerra que pone a disposición de las operaciones de la OTAN en Europa, según dos altos funcionarios europeos, acelerando así el esfuerzo estadounidense por reducir la protección que ha ofrecido a sus aliados europeos durante ocho décadas.

La decisión limitaría la capacidad de la OTAN para lanzar ataques de largo alcance y realizar labores de vigilancia.

Fue comunicada a los aliados a principios de junio mediante un documento escrito, del cual The New York Times tuvo acceso a algunos fragmentos.

Los funcionarios europeos, informados sobre la decisión, hablaron bajo condición de anonimato para poder expresarse con mayor libertad sobre planes militares delicados.

Los cambios previstos incluyen:

— Reducir el número de aviones de combate F-16 y F-15E de aproximadamente 150 a 100.

— Reducir el número de aviones de reconocimiento marítimo de 26 a 15 y eliminar los ocho aviones cisterna de reabastecimiento aéreo que antes estaban disponibles para Europa.

— Reasignación de un submarino lanzamisiles y un portaaviones, junto con varios buques de guerra y decenas de aviones que se suman a las misiones del portaaviones.

— Reasignar uno de los dos grupos de bombarderos previamente asignados para la defensa de Europa.

Sin comentarios

El Pentágono declinó hacer comentarios sobre las cifras específicas que figuran en el documento y remitió a una declaración de su Comando Europeo de la semana pasada, en la que se hablaba en términos generales de su intención de reducir sus compromisos en Europa.

Estos detalles, algunos de los cuales fueron publicados inicialmente por el medio alemán Die Welt, ofrecen la imagen más clara hasta el momento sobre hasta qué punto la administración Trump pretende reducir su compromiso con la OTAN, una alianza militar creada tras la Segunda Guerra Mundial.

El propósito principal de la OTAN era proteger a los aliados de Estados Unidos en Europa de amenazas externas como la Unión Soviética, y sus miembros europeos aún la consideran esencial para su capacidad de disuadir a Rusia.

El Pentágono aún no ha revelado públicamente el calendario para la retirada de tropas, pero funcionarios estadounidenses han indicado que se hará efectiva muy pronto, mucho antes de lo que sus homólogos europeos se habían preparado.

La abrupta retirada de las fuerzas estadounidenses afectaría la capacidad de la OTAN para, por ejemplo, monitorear el tráfico de submarinos rusos o lanzar misiles Tomahawk de largo alcance en territorio ruso.

Aunque los europeos poseen capacidades similares de lanzamiento de misiles, los expertos afirman que estos misiles constituyen un mayor elemento disuasorio para Rusia cuando son utilizados por Estados Unidos, ya que los europeos podrían ser más reacios a desplegarlos.

«Si bien cada uno de estos recortes puede gestionarse individualmente, en conjunto representan un cambio significativo de postura y plantean desafíos a la capacidad de disuasión europea en todos los ámbitos», declaró Giuseppe Spatafora, del Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea, un centro de estudios con sede en París.

El presidente Donald Trump se ha quejado durante años de la carga que supone para Estados Unidos su contribución a la OTAN.

Ha instado repetidamente a Europa a hacer mucho más para defenderse sin el apoyo estadounidense y ha amenazado con abandonar la alianza por completo.

Sin embargo, su administración solo había concretado anuncios puntuales sobre retiradas relativamente pequeñas de países individuales, hasta que en junio se publicó el documento que detallaba las drásticas reducciones del apoyo estadounidense a la OTAN en su conjunto.

Los recortes se verán mitigados por el hecho de que las tropas estadounidenses en Europa seguirán constituyendo una de las mayores fuerzas de la OTAN en el continente.

Los efectos de la retirada también se atenuarán gracias a que los líderes europeos, conscientes de la necesidad de depender menos del apoyo estadounidense, ya estaban rearmando sus países.

Pero el secretario de Defensa británico dimitió el jueves, acusando al gobierno de gastar demasiado poco en sus fuerzas armadas.

Europa, por su parte, tiene dificultades para coordinar su rearme; el martes, Alemania confirmó su retirada de un proyecto para construir un nuevo avión de combate junto con Francia y España.

Para algunos europeos, el número específico de efectivos estadounidenses desplegados en Europa es menos importante que la cuestión de si Trump está dispuesto a desplegar alguno de ellos en combate.

Anton Hofreiter, diputado alemán, declaró:

“El principal problema de la OTAN es que, mientras Trump sea presidente, ya no existe ninguna confianza en que Estados Unidos acuda en ayuda de los europeos en caso de emergencia”.

Oportunidad

La retirada de tropas se produce en un momento especialmente tenso para Europa.

A finales de mayo, un dron ruso impactó contra un edificio de apartamentos en Rumanía, el primer ataque de este tipo en una gran zona urbana en territorio de la OTAN.

Junto con otras incursiones de drones rusos en el espacio aéreo de la OTAN, este incidente avivó los temores europeos de que Rusia pudiera extender su agresión más allá de la invasión de Ucrania.

Ed Arnold, del Royal United Services Institute, un centro de estudios sobre seguridad con sede en Londres, afirmó que, si bien la reducción de tropas podría ser peor, “tendrá el efecto de hacer que la gente se centre en lo importante”.

Los detalles de la reducción de tropas se comunicaron en privado, mientras que altos funcionarios de defensa estadounidenses hablaron públicamente sobre su intención de reasignar fuerzas para defender los intereses estadounidenses en la región del Indo-Pacífico.

El jefe del Comando Europeo del Pentágono, el general Alexus G. Grynkewich, declaró a principios de junio:

“Ha existido una codependencia poco saludable en el modelo de fuerzas de la OTAN con respecto a las fuerzas estadounidenses”.

El general, máximo comandante militar de la OTAN, añadió:

«El presidente Trump, el secretario Hegseth y otros han dejado claro que esto tiene que cambiar, y cambiará. La posible realidad de un conflicto simultáneo en múltiples escenarios lo exige».

c.2026 The New York Times Company



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