La historia podría formar parte de un volumen de cuentos de Osvaldo Soriano, Eduardo Sacheri o hasta de Gabriel García Marquez. Contiene fantasía, absurdo y ribetes de realismo mágico. Pero no hay ficción: ocurrió en un campo de Brandsen, cerca de La Plata, y forma parte de un voluminoso expediente judicial que lleva más de cinco años de recorrido por las complejas rendijas del fuero penal. La última semana terminó en los tribunales platenses el juicio oral contra Matías Rival (35), un peón rural acusado de robarse a “Bigotito”, un ternero guacho que se escapó de un tambo en una calle interna cerca de la ruta 29, en esa ciudad ubicada a 40 kilómetros al sur de la capital provincial. El episodio ocurrió en 2020, en pleno aislamiento por la pandemia de COVID-19. El acusado firmó -en primera instancia- un acuerdo de juicio abreviado para una condena condicional. Es que ni siquiera estaba claro la forma en que llegó el animal al domicilio del procesado. “Bigotito”, el ternero overo Jersey de la discordia que ya pasó por el matadero. Al ternero se lo llevó su hermano “Bigote” Rival, quien lo había encontrado tirado en una zanja de un camino vecinal. No obstante, a Matías tiempo después lo detuvieron y pasó más de un año preso (en domiciliaria y en penales penitenciarios), aun cuando no había indicios de un robo y cuando el ternero fue devuelto a su dueño. Una instancia superior de la Justicia -el Tribunal de Casación Penal- decidió revisar esa actuación y exigió un nuevo proceso. Y la semana pasada Rival terminó absuelto. El fiscal no encontró elementos para pedir una condena por “abigeato agravado”, la imputación que le pusieron en la fiscalía de Brandsen. El acusado, en un desfile. Resumido: el empleado recibió en su casa a “Bigotito”, que estaba abandonado en una zanja, con apenas unos días de vida. Lo cuidó un tiempo, lo acusaron de habérselo robado y entonces lo devolvió. Igual lo juzgaron, lo condenaron y lo mandaron 10 días a una comisaría y cuatro meses a una alcaidía en La Plata y al penal de Olmos. Ahora otro tribunal penal determinó que era inocente. Y “Bigotito”, un ternero Jersey overo, cinco años después de resultar el objeto del delito, terminó su ciclo productivo y pasó por el matadero. El caso de Rival y el ovino de Brandsen derivó en dos procesos judiciales. El primero con un juicio abreviado de condena, que quedó anulado por el Tribunal de Casación Penal bonaerense, porque los camaristas encontraron el consentimiento viciado de nulidad, y el segundo con una sentencia absolutoria, por falta de acusación del fiscal Lucas Domski. Fue el Tribunal Oral en lo Criminal V de La Plata a cargo de Lucas Massaccesi quien liberó de culpa y cargo al trabajador rural. Matías se dedica ahora a trabajos con soga y cuero. La defensa estuvo a cargo de los abogados Francisco Sánchez Peralta e Ignacio Fernández Camillo, quienes fueron los impulsores de los severos cuestionamientos al pacto de pena inicial, que llegó a Casación y motivó el debate que se cerró esta semana en La Plata. “Tenía una vida tranquila, sin molestar a nadie. Siempre trabajando. Siempre en el campo. Esto me arruinó. Ahora no quiero ni salir al pueblo porque tengo vergüenza por todo lo que pasé”, le dijo Rival a Clarín. El hombre ahora dejó las tareas en tambos y explotaciones rurales. Se dedica a trabajos con soga y cuero. “Encontré un refugio en esto, pero lo hago solo y adentro de un taller”, completó. Los vaivenes judiciales de un caso insólito Rival quedó enredado en esta secuencia cuando la Policía Rural de Brandsen, en la primavera de 2020, detectó que un ternero -que podría ser “Bigotito”- era ofrecido por redes sociales. Entonces lo acusaron de haberlo “robado” e intentado comercializar el animal. El proceso lo impulsó la fiscal de esa ciudad, Mariana Albisu. “Esa funcionaria promovió una acusación casi sin pruebas y llevó el expediente por un extremo que no se condice con los hechos”, explicó a este diario Fernández Camillo, del estudio que tomó el caso y logró revertir la sentencia. Luego llegó la “asesoría” de la defensa oficial que le recomendó firmar el juicio abreviado. “Me dijo que si no firmaba eso terminaba preso. Yo no quería porque era admitir que había cometido algo que no pasó. Pero como uno no entiende de estas cosas…” admitió Rival. La condena acordada era una prisión domiciliaria, pero el año pasado un tribunal superior revocó ese beneficio y en agosto de 2025 fueron en un operativo policial con varios patrulleros a la casa de Rival y se lo llevaron preso. Estuvo -primero en la DDI La Plata, después en la Alcaidía Pettinato y por último en la Unidad 26- hasta diciembre de 2025, poco antes de las fiestas de fin de año, cuando el Tribunal de Casación pidió un nuevo juicio por el robo de “Bigotito”, que para entonces ya no estaba en este mundo. En el nuevo juicio volvieron a declarar el dueño del tambo donde trabajaba Rival, el propietario del ganado al que pertenecía “Bigotito”, los funcionarios policiales y el hermano del acusado, el que encontró al ternero y lo puso en custodia del peón. Se escuchó el relato de Marcelo Niclicepe, propietario del campo donde apareció “Bigotito” y quien confirmó que autorizó el ingreso del ternero a su establecimiento. Dijo que conocía a Rival desde pequeño. Martín, el hermano del imputado, sostuvo que fue él quien encontró al ternero abandonado en una zanja cercana al campo y explicó que decidió trasladarlo al establecimiento de Niclicepe luego de obtener autorización para criarlo. Y repitió que nunca existió una maniobra de robo, sino el hallazgo de un animal aparentemente extraviado. Caso cerrado. ¿Caso cerrado? Aunque parezca ficción, la Justicia insiste en aparentar una fábula. La fiscalía de juico dispuso impulsar nuevas investigaciones sobre Martín Rival (sospecha que fue el autor del abigeato) y sobre el propio Matías (sostiene que pudo haber encubrimiento) y quiere que se pidan medidas para determinar la existencia de esos delitos. “La pretensión de continuar investigando, dispensando jurisdiccionalidad, tiempo de funcionarios y funcionarias por un ternero cuyo valor no supera los sesenta mil pesos, es una vergüenza a todo nivel”, sostuvo Fernández Camillo. Source link Navegación de entradas El doloroso Día del Padre de Gabriel Vega sin su hija Agostina: “Te amo hasta el infinito… y hasta más allá”