El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, expresó este domingo “su profunda preocupación” tras un ataque con dron cerca de la central nuclear de Barakah, en Emiratos Árabes Unidos (EAU), en un mensaje publicado en X.

“Cualquier actividad militar que amenace la seguridad nuclear es inaceptable“, añadió el director de esta agencia de la ONU, que afirmó haber sido informado por Emiratos de que “los niveles de radiación en la central nuclear de Barakah siguen siendo normales y no se han registrado heridos”.

De acuerdo con lo que se sabe hasta el momento, un ataque efectuado por un dron provocó un incendio en un generador eléctrico en las afueras de una central nuclear en Abu Dabi.

“El director general reitera su llamado a la máxima moderación militar cerca de cualquier planta nuclear para evitar el peligro de un accidente nuclear”, señaló el OIEA en redes sociales.

Según el organismo, tras el ataque, los generadores de emergencia de la central están suministrando energía al reactor número tres de esa central. No hay heridos y los niveles de radiación se mantienen estables.

“El OIEA está siguiendo de cerca la situación y se encuentra en constante contacto con las autoridades de los EAU, listo para brindar asistencia si es necesario”, indicó el mensaje.

La Autoridad Federal de Regulación Nuclear emiratí confirmó que “el incendio no afectó la seguridad de la central ni el funcionamiento de sus sistemas esenciales”, mientras que aseguró que todas las unidades de la planta “operan con normalidad” tras el ataque.

La oficina de prensa de Abu Dabi señaló en un comunicado que el fuego se desató en un generador eléctrico externo, afuera del perímetro de la Central Nuclear de Barakah, en Al Dhafra.

Hasta el momento, nadie se adjudicó el ataque y el comunicado de los EAU no culpó a nadie. Sin embargo, ha acusado a Irán de lanzar múltiples ataques con drones y misiles en los últimos días mientras aumenta la tensión por el estrecho de Ormuz, una vía marítima de energía que Irán sigue cerrando.

Estados Unidos bloquea los puertos iraníes y los esfuerzos diplomáticos destinados a una paz más duradera han fracasado repetidamente. Mientras tanto, los EAU han albergado defensas aéreas y personal de Israel, que se unió a Estados Unidos en el ataque del 28 de febrero que desató la guerra en Medio Oriente.

El presidente estadounidense Donald Trump ha sugerido que las hostilidades podrían reanudarse, y la televisión estatal iraní ha transmitido repetidamente segmentos con presentadores sosteniendo fusiles tipo Kalashnikov, con el objetivo de preparar al público para la guerra.

La central nuclear de Barakah, de 20.000 millones de dólares, fue construida por los EAU con ayuda de Corea del Sur y entró en funcionamiento en 2020. Es la primera y única central nuclear del mundo árabe y puede proporcionar una cuarta parte de todas las necesidades energéticas en los EAU, una federación de siete feudos.

El ataque de este domingo representa la primera vez que la Central Nuclear de Barakah, de cuatro reactores, ha sido blanco en la guerra. Se encuentra cerca de la frontera con Arabia Saudí, a unos 225 kilómetros (140 millas) al oeste de la capital de los EAU, Abu Dabi .

Los EAU firmaron un acuerdo estricto con Estados Unidos sobre la central, conocido como un “acuerdo 123”, en el que aceptó renunciar al enriquecimiento doméstico de uranio y al reprocesamiento del combustible gastado para frenar cualquier temor de proliferación. Su uranio proviene del extranjero.

Eso es muy diferente del programa nuclear en Irán, que está en el centro de su prolongado conflicto con Estados Unidos e Israel.

Irán insiste en que su programa es con fines pacíficos, pero ha enriquecido su propio uranio cerca de niveles de grado armamentístico y se sospecha ampliamente que tuvo un componente militar hasta al menos 2003. También ha restringido a menudo el trabajo de los inspectores de la ONU.

Se cree que Israel es el único país con armas nucleares en la región, pero no ha confirmado ni negado tener armas atómicas. Irán atacó cerca de la instalación nuclear israelí de Dimona durante la guerra.

En los últimos años, las nucleoeléctricas se han convertido cada vez más en blancos en las guerras, primero durante la invasión rusa a Ucrania en 2022. En la guerra contra Irán, Teherán afirmó repetidamente que su central nuclear de Bushehr fue atacada, aunque no hubo daños directos en su reactor operado por Rusia ni ninguna fuga de radiación.

En las últimas semanas se han registrado varios ataques en torno al estrecho de Ormuz y en países del golfo Pérsico. Las conversaciones entre Irán y Estados Unidos están estancadas, mientras que el alto el fuego amenaza con desmoronarse y empujar de nuevo a Oriente Medio a una guerra abierta, prolongando la crisis energética mundial desatada por el conflicto.

Dos personas familiarizadas con la situación, incluido un oficial militar israelí, dijeron que Israel está coordinando con Estados Unidos sobre una posible reanudación de ataques. Las personas hablaron bajo condición de anonimato porque estaban discutiendo preparativos militares confidenciales.





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