La baja de retenciones del 7,5% al 5,5% a partir de junio para el trigo y la cebada anunciada ayer por el Presidente Javier Milei tendría un impacto fiscal de US$ 107,2 millones entre lo que resta de la presente campaña comercial y la próxima, que comenzará en diciembre de este año.

Por otro lado, el aumento en los precios que recibe el productor tendría una mejora superior al 2%, lo que implica un incremento en torno a los US$ 5 por tonelada, tanto para la mercadería disponible como para los contratos a cosecha.

Así lo estimó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en base a la mercadería que todavía resta por exportar del ciclo 2025/26 y las estimaciones de producción de la campaña 2026/27, que apenas comenzó a sembrarse en reducidas áreas de la región agrícola nacional.

En un contexto de aumento de los costos productivos (suba de fertilizantes y combustibles) por la guerra en Medio Oriente y márgenes ajustados, la medida anunciada mejoraría en parte la rentabilidad de los productores.

En este sentido, la BCR proyectó que la medida podría aumentar la capacidad de pago de los exportadores y las industrias entre un 2,3% y 2,4%. Así, la mejora en los precios que recibiría el productor sería de entre US$ 4,8 y US$ 4,9 por tonelada hasta casi los US$ 229,4 la tonelada para la mercadería disponible.

En cuanto al impacto fiscal que tendría esta rebaja de 2 puntos porcentuales en los derechos de exportación de los cereales de invierno, la entidad bursátil realizó el cálculo en base a lo que resta por exportar del presente ciclo comercial y las proyecciones de producción y embarques para la campaña que viene, que recién comienza en diciembre de este año. Así, el estado dejaría de percibir US$ 107,2 millones en este concepto.

Respecto a la actual 2025/26, todavía restan vender al exterior 5,3 millones de toneladas de trigo, 500.000 toneladas de cebada cervecera y 200.000 de cebada forrajera. “Tomando los precios FOB promedio para el período junio-noviembre del corriente año, el costo fiscal para el trigo asciende a US$ 26,2 millones, mientras que para cebada totaliza US$ 3,3 millones”, detalló la Bolsa rosarina.

“Este costo podría incluso verse reducido si se asume que la rebaja de retenciones incentiva las ventas externas, y lleva a las exportaciones totales para el ciclo triguero 2025/26 a 20 millones de toneladas. En ese caso, el costo fiscal sería de apenas US$ 12,7 millones para el cereal de invierno”, aclaró el trabajo.

El grueso del costo fiscal se daría en la siguiente campaña, cuyas estimaciones de producción y exportación son aún muy preliminares, si bien ya se descuenta que tanto el volumen a cosecharse como despacharse sería menor a lo registrado en el actual ciclo.

Tomando como base la intención de siembra proyectada en mayo, el costo fiscal total de la medida asciende a US$ 78 millones entre trigo y cebada, que podría ser compensado “por el aumento en la producción y el comercio externo de cara a la campaña fina”.

“Como referencia, si las exportaciones trigueras 2026/27 suben a 13,5 millones de toneladas, el costo fiscal de la medida se reduce a US$ 47 millones para ese cereal; en tanto que, si suben a 14,5 millones, el costo ajusta a US$ 34 millones”, ejemplificó la BCR.

En coincidencia con la Bolsa rosarina, desde la consultora AZ-Group estimó que si se considera el volumen de trigo que queda por exportar de la campaña 2025/26, “el fisco dejaría de recaudar alrededor de US$ 24 millones”.

“Los cálculos son los siguientes: se parte de una exportación potencial de 19 millones de toneladas y ya hay DJVE por 13,7 millones de toneladas, quedarían para exportar 5,3 millones que tributarían la nueva alícuota de derechos de exportación. Con un precio FOB de hoy de US$ 229 la tonelada, se dejarían de recaudar US$ 24 millones, al perder 4,56 por tonelada FOB”, sostuvo Nicolás Udaquiola, director de la consultora.



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