"Besame las botas": por abusos sexuales y torturas a presas, detienen a 15 penitenciarios de la Unidad 51 de Magdalena

La denuncia describe un escenario de locura. Guardiacárceles – hombres y mujeres- repartiendo golpes a presas, gas pimienta en la cara, abusos sexuales a internas en plena represión, una jefa haciéndose besar las botas por una detenida.

“Una locura”, describieron a Clarín fuentes del Ministerio de Justicia bonaerense.

Todo ocurrió el pasado 3 de junio en la Unidad 51 de Magdalena y aunque la cúpula fue separada de inmediato recién este martes llegaron las detenciones.

“En la madrugada de hoy, en virtud de la orden emanada del juzgado de Garantías N° 4, a cargo del Dr. Juan Pablo Masi, y fruto del trabajo conjunto y las tareas coordinadas con la fiscalía actuante, el Servicio Penitenciario Bonaerense y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia, se produjeron 15 detenciones en distintas dependencias carcelarias”, dice la información oficial difundida por el área de Prensa.

¿La finalidad? “Asegurar prueba y poner a disposición de la Justicia a las personas involucradas en los hechos acaecidos en la Unidad 51 de Magdalena el pasado mes de junio”.

De los 15 penitenciarios detenidos, 7 son hombres y 8 son mujeres. Entre ellas están la que era jefa de Vigilancia y Tratamiento, la subjefa del mismo área y la jefa de Requisa.

Un operativo bastante inédito por la cantidad de penitenciarios que cayeron y sobre todo por la rapidez con la que el caso se encarriló judicialmente.

La primera en denunciar lo ocurrido fue la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), que entrevistó a las víctimas y logró ser considerada “particular damnificada” en el expediente gracias a un fallo de la Sala III de la Cámara de Apelaciones y Garantías de La Plata.

“Más allá del privilegio de inocencia que pueda recaer sobre los funcionarios públicos encargados de la custodia, los extremos fácticos que se desprenden de la denuncia formulada por la Comisión Provincial por la Memoria trascienden la mera hipótesis de apremios ilegales genérico, no resultando de la noticia criminis un simple exceso en el uso de la fuerza durante un operativo, sino un esquema sistemático y deliberado de vejaciones, tortura y abuso sexual utilizado como mecanismo de castigo, humillación y sometimiento por parte de las autoridades y agentes de la Unidad Penitenciaria”, subrayaron los jueces.

Todo comenzó por una pelea entre presas. Como es rutina, un grupo de guardiacárceles entró al sector -uno de los pabellones de la planta alta de la unidad- para frenar lo que estaba ocurriendo.

Pero todo se descontroló: a puro gas pimienta, encerraron a las mujeres en sus celdas y allí les ordenaron desnudarse ante penitenciarios varones.

Como se negaron, los guardiacárceles del Grupo de Intervención ante Emergencias (GIE) las sacaron a patadas tirándoles el mismo gas a la cara.

Esposadas y semidesnudas, comenzaron las vejaciones. Desde besame las botas”, hasta submarino húmedo en una pileta y asfixia con almohadas impregnadas en gas pimienta.

Al menos dos mujeres (aunque se habla de cinco) denunciaron haber sido abusadas sexualmente.

Luego de horas de tortura, en la madrugada del día siguiente tres de las víctimas fueron trasladadas a otras unidades y la que quedó en la Unidad 51, sin ninguna asistencia psicológica, intentó suicidarse.



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