“Otra vez el vecino me gritó antes el gol de Messi…”. El esperado debut de la Selección Argentina en el Mundial 2026 expuso una de las mayores frustraciones para el fanático del fútbol: el delay entre las plataformas que transmiten los partidos. Es decir, el retraso que existe entre el momento en que ocurre una jugada en la cancha y el instante en que aparece en la pantalla del espectador, la clave para que nadie anticipe un gol. Esta situación que muchos sufren durante el torneo local, pero que en estas citas mundialistas cobra mayor relevancia, quedó en evidencia el último martes, con el hat-trick de Lionel Messi ante Argelia. Mientras algunos usuarios festejaban un gol casi en tiempo real, otros recién veían la jugada entre 30 y 50 segundos después. Qué es el delay y por qué ocurre Messi celebrando el último de tres goles que le convirtió a Argelia. (Foto: Reuters) Para entender cómo se transmite un partido de fútbol hay que saber que la señal no llega de manera instantánea a ninguna pantalla. Aunque para el usuario el partido parece “en vivo”, atraviesa varios procesos antes de llegar al decodificador, televisor, celular o notebook. Primero, las cámaras capturan las imágenes de un partido. Luego, la señal es procesada, codificada y distribuida a los distintos operadores y plataformas. Finalmente, cada dispositivo debe descargar una pequeña parte del contenido antes de reproducirlo, un mecanismo conocido como buffer. Recién después de ese proceso la imagen aparece en pantalla. Cada una de estas etapas agrega una pequeña demora que, sumadas, explican por qué el gol puede verse varios segundos después de que ocurrió realmente en el estadio. Ese recorrido genera una latencia (retraso) inevitable que se traduce en spoilers de goles. Por qué el streaming suele llegar después “Mala leche” Por este vecino que como tiene antena grita los goles 30 SEGUNDOS ANTES al balcón para arruinarle el partido al resto del edificio. pic.twitter.com/AmFRhP1seZ — Tendencias Deportes (@TendenciasDepor) June 17, 2026 En la televisión tradicional, especialmente cuando la señal se recibe por aire mediante la Televisión Digital Abierta (TDA), el camino es relativamente directo. En cambio, las plataformas de streaming agregan más pasos: servidores intermedios, redes de distribución de contenido (CDN), sistemas de compresión y mecanismos destinados a garantizar estabilidad y calidad de imagen. Los servicios de streaming priorizan que la reproducción sea estable y sin cortes, ya que están conectados a internet. Para lograrlo, almacenan unos segundos de video antes de mostrarlo en pantalla. Esa reserva evita congelamientos cuando la conexión fluctúa, pero también introduce un retraso respecto de otras tecnologías de transmisión. Además, durante eventos masivos como un Mundial, millones de usuarios acceden simultáneamente a los mismos contenidos. Para soportar esa demanda, las plataformas distribuyen la señal a través de una compleja red de servidores ubicados en distintos países y regiones. Cada etapa suma milisegundos que, acumulados, terminan convirtiéndose en varios segundos de diferencia respecto de la acción en vivo. Por eso, las diferencias en los gritos de gol pueden ser muy evidentes según la tecnología utilizada. Tomando como referencia la señal de aire, algunas mediciones realizadas durante el Mundial 2026 muestran que los servicios de TV paga tradicional mantienen una latencia muy baja: tanto Flow, a través de decodificador coaxial, como la señal satelital de DSports recibida mediante antena de DIRECTV, registraron apenas unos segundos adicionales. En el universo de internet, la situación cambia. Las aplicaciones que transmiten los partidos mostraron diferencias según el dispositivo utilizado, con resultados distintos entre iPhone, Android y navegador web. Más atrás aparecieron otras plataformas de TV online y streaming. Por otro lado, algunos servicios especializados en retransmitir señales deportivas llegaron a acumular retrasos de casi un minuto respecto de la acción real. Cómo reducir el delay durante el Mundial Una diferencia de 20 o 30 segundos puede transformar completamente la experiencia. (Foto: Martín Bonetto) Si el objetivo es ver el partido lo más cerca posible del tiempo real, no hace falta subir el volumen al máximo para tapar los gritos del vecino o cerrar las ventanas del living o la habitación: los especialistas recomiendan, en principio, darle prioridad a las transmisiones por cable, antena o decodificador físico. En caso de tener el televisor conectado a un decodificador Wi-Fi o la notebook, la conexión a internet debe ser por cable de red, no por Wi-Fi. También hay que cerrar aquellas aplicaciones que consuman ancho de banda en la misma red; evitar reproducir el partido desde páginas que no sean de los servicios que suelen transmitir los partidos; y, por último, desactivar funciones de ahorro de energía que puedan afectar el rendimiento del dispositivo. La latencia no era un tema relevante cuando los espectadores miraban un partido exclusivamente por televisión. Sin embargo, el consumo actual es multipantalla. Mientras el encuentro se reproduce en el televisor, miles de usuarios siguen estadísticas en aplicaciones, participan en redes sociales, reciben alertas automáticas o intercambian mensajes en grupos de WhatsApp. Por eso, una diferencia de apenas 20 o 30 segundos puede transformar completamente la experiencia. De hecho, la industria tecnológica considera que el retraso es uno de los principales desafíos del streaming deportivo moderno. Aun así, ninguna plataforma garantiza hoy una transmisión completamente instantánea. Los operadores suelen mantener algunos segundos extra de búfer para evitar cortes, congelamientos o pérdidas de calidad durante eventos con millones de espectadores simultáneos. Source link Navegación de entradas La iniciativa de refrigeración de Google podría transformar el mercado de IA