La economía argentina arrancó 2026 con el pie derecho. Si bien desde que se inició el año ya pasaron casi seis meses, los datos que acaba de anunciar el Indec corresponden al primer trimestre del año y marcan que el Producto Bruto Interno (PBI) creció 2,3% contra el mismo período del año pasado.
Los sectores que empujaron la expansión de la economía fueron Minas y canteras, que incluye la actividad minera y Vaca Muerta, que aceleró 12,3% en comparación con el primer trimestre del 2025. El agro, por su lado, subió 18% su nivel de actividad.
La Construcción consiguió mejorar 2,5% y recuperó parte del terreno perdido. El dato de crecimiento del PBI dejó ver así que, más allá de los vaivenes y de una trayectoria de la actividad económica en forma de “serrucho” en los primeros meses del año -y que continuó incluso durante el segundo trimestre- en promedio la economía se mantiene con impulso y evitó caer en zona recesiva.
El ministro de Economía Luis Caputo celebró el dato y mencionó que el Producto Bruto argentino “alcanzó un nuevo máximo histórico tanto en la serie desestacionalizada como en el indicador tendencia-ciclo”, que es la medición más estable que trata de captar la tendencia general más allá del último número puntual.
El consumo medido por el Indec, un indicador que contempla otras variables más allá del consumo masivo, también alcanzó su pico histórico, remarcó Caputo.
“El crecimiento del nivel de actividad registró una alta difusión, con 12 de los 16 sectores de actividad registrando expansión en relación al primer trimestre de 2025″, dijo Caputo.
Entre los componentes del PBI, las exportaciones y el consumo privado crecieron 9,8% y 2,7% en la comparación interanual, respectivamente.
Pero al mismo tiempo que la economía crece en promedio, hay sectores vinculados a la industria tradicional que no pasan por el mejor momento. De hecho, la Industria manufacturera en su conjunto cayó 1,7% en el primer trimestre, pero la actividad metalúrgica en sí tuvo en marzo una caída de 5,1% interanual y de 1,4% mensual, según consignó un informe reciente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra). De allí se desprende que continúan los descensos en sectores estratégicos y el uso de la capacidad instalada pierde 6,8% interanual. El sector acumula una caída de 6,0% en lo que va de 2026.
“Con esta actividad, 6 de cada 10 industrias están paradas y no muestran recuperación”, consigna el informe.
Los problemas y las quejas industriales no terminan en la caída del sector. A este problema ahora le agregan lo que sucede con algunos costos.
Un ejemplo es la denuncia pública de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) que asegura que el precio de las materias primas plásticas no bajó con el fin de la guerra.
Desde que se anunció el fin de la guerra entre Estados Unidos e Irán, el petróleo crudo Brent, que había tocado un pico cercano a los US$ 126 por barril el 30 de abril, cotiza ahora en torno a los US$ 73 — una caída de 41% desde su máximo.
“Cuando estalló la guerra, las petroquímicas triplicaron el precio de las materias primas plásticas en cuestión de semanas, justificándolo en la suba del petróleo. Ya en ese momento la justificación no cerraba: el crudo subió mucho menos que las resinas. Pero le dimos el beneficio de la duda”, afirma Matías Furió, presidente de la CAIJ. Ahora la guerra terminó hace dos semanas. El Brent cayó, pero las materias primas plásticas siguen cotizando en tiempo de guerra en plena paz”, aseguró el dirigente.
Vaca Muerta, el agro, la minería, hablan de una Argentina y de una cara de la moneda. La industria, golpeada por la caída de la actividad y la sustitución de importaciones, habla del mismo país, pero de la otra cara de la moneda.
