En medio de una fuerte crisis energética, Cuba sufre este viernes un nuevo apagón masivo. Se trata de la octava vez en el año que la isla queda sin energía eléctrica.

“Se ha producido una desconexión total del Sistema Eléctrico. Ya comienzan a activarse los protocolos para la recuperación”, informó el Ministerio de Energía y Minas de Cuba, a las 14.06 (hora local). Se estima que el inconveniente dejó sin electricidad a más de nueve millones de cubanos.

El Gobierno había anticipado una alta probabilidad de problemas con el sistema eléctrico. “La Unión Eléctrica prevé para el horario de máxima demanda una disponibilidad de 1233 MW, demanda máxima de 3210 MW, para un déficit de 1977 MW”, indicó este viernes a la mañana.

“De mantenerse las condiciones previstas se pronostica una afectación de 2007 MW en este horario, agregó el Ministerio.

Más tarde especificó que “la falla general ocurrió tras un fallo inicial en las líneas de transmisión que había dejado sin servicio a la zona occidental del país”, que incluye a las provincias de Pinar del Río, Artemisa, La Habana y Matanzas.

A su vez, la compañía estatal Unión Eléctrica confirmó que se produjo la desconexión del SEN desde Matanzas hasta la provincia Guantánamo (extremo este). Luego explicó que la causa de la caída parcial del SEN fue por un “disparo de la sección de la línea 220 kV Matanzas-Cienfuegos” y añadió que “en este minuto se encuentra totalmente desconectado”.

El anterior apagón en Cuba ocurrió el 3 de agosto pasado, mientras intentaba recuperarse del inconveniente anterior, iniciado el 2 de agosto. El 4 de agosto a las 11.35 se restableció la totalidad del sistema.

En las últimas semanas los apagones se han prolongado por más de 30 horas en la capital, mientras que en otras provincias suman más de 60 horas consecutivas.

Como consecuencia de los cortes eléctricos se ven afectados también el abastecimiento de agua y la red de telefonía en todo el país.

El colapso se produce sobre una red envejecida, con centrales termoeléctricas deterioradas, falta de mantenimiento y una fuerte escasez de combustible. La combinación deja al sistema con muy poco margen: una falla en una unidad puede provocar una reacción en cadena y hacer caer toda la red.

La Habana atribuye parte de la falta de combustible a las restricciones de Estados Unidos, que desde enero endureció la presión sobre los suministros de petróleo hacia la isla.

En 2026 hubo siete apagones nacionales antes de esta nueva crisis. Los primeros ocurrieron el 16 y el 21 de marzo. Luego llegaron tres en julio: 6, 10 y 14 de julio. Los dos siguientes fueron el 2 y el 3 de agosto.

En esos últimos dos casos, la Unión Eléctrica atribuyó el apagón a eventos meteorológicos que afectaron unidades que estaban funcionando. Desde entonces, los cortes parciales y los déficits de generación continuaron en distintas zonas de la isla.



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