Una familia tipo (matrimonio y dos hijos menores) en la Ciudad de Buenos Aires necesitó en mayo sumar ingresos por más de $2.450.044 para ser considerada de clase media, de acuerdo con los datos del Instituto de Estadística y Censos, una cifra un 2,8% superior a los $ 2.384.515 que había marcado en abril.

Si se suma el costo de un alquiler, el umbral trepó el mes pasado hasta más de $3.600.000 mensuales.

Por su parte, para no ser pobre, los ingresos de una familia tipo debieron superar los $1.549.225 versus $1.513.033 en abril (2,4%). Y más de $ 844.146 para no ser indigente versus $821.208 en abril (2,8%). Entre los valores de pobreza y los de clase media se ubicaron los sectores considerados vulnerables.

En promedio, los alquileres de usados en CABA en promedio rondan para un monoambiente en $704.704 por mes, de dos ambientes alcanza los $ 814.659 mensuales y tres ambientes, el valor medio llega a $1.094.451, según consultoras privadas.

Entre enero y mayo, los alquileres subieron en promedio el 14,1% y un 34,3% interanual, levemente por encima de la inflación promedio.

Así, con el alquiler de un departamento modesto (2 ambientes), esa misma familia tipo (dos adultos y dos hijos menores) tendría que haber recibido ingresos por encima de $2.550.000 para no ser considerada pobre y más de $3.600.000 mensuales para pertenecer a la clase media (alquiler de 3 ambientes).

Se estima que el 35% de las personas que viven en hogares porteños son inquilinos.

Estos valores promedio varían según los servicios que hayan adquirido las personas o familias, como medicina o colegios privados, automóviles o vivienda (propietario o inquilino).

La inflación porteña viene arrojando porcentajes más elevados en los rubros vinculados a los servicios porque se mide sobre una estructura de gastos más actualizada.

Por ejemplo, entre enero y mayo los servicios aumentaron el 15% y los bienes 12,1%. La variación interanual es del 36,2% para los servicios y 27,9% para los bienes.

Hacia el final de 2025, se estancó la reducción de la pobreza mientras creció la indigencia. Con estos nuevos datos de los cinco primeros meses de 2026, se estima que la pobreza y la indigencia deberían haber aumentado por la caída de los ingresos reales.

Estos ingresos corresponden a una pareja de mujer y varón de 35 años, ambos económicamente activos y propietarios de la vivienda, con dos hijos varones de 9 y 6 años.



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