De un festejo familiar a pasar el cumpleaños en el cementerio: la tragedia del joven que murió atropellado por motochorros


El cementerio de Moreno es el último lugar en el no que habían imaginado estar este 26 de mayo. Martín Federico Gigena (28) organizó una fiesta. Familiares de Chaco y de Santiago del Estero viajarían para celebrar junto a él su cumpleaños número 29. Pero ese festejo, esa idea, esas “ganas de celebrar la vida” quedaron truncas el jueves por la noche cuando una moto lo chocó de frente.

Este martes sus siete hermanos y sus padres se reunieron alrededor de su tumba. Llevaron flores, carteles de feliz cumpleaños con formas de corazón y otros que prometen “siempre te recordaré”.

Martín trabajaba como Uber moto, hacía trabajos de albañilería y electricidad. El jueves pasado había hecho dos viajes. Pasó a cenar con uno de sus hermanos y regresó a su casa por la ruta 7, a la altura de Moreno. Habían pasado unos minutos de las 23 y nadie sabe si vio los movimientos extraños en la mano contraria o si se sorprendió cuando Tobías Alexander Lohman (19) y Rodrigo Rubio (21) lo cruzaron de frente, de contra mano y a 140 kilómetros por hora.

Todo empezó unos kilómetros antes, donde Walter Javier Ledesma (28) y su pareja, Yamila Carballo, salieron de Mariano Acosta. Tenían un plan simple: ir al centro de Moreno a comer algo antes de que él se fuera a dormir para levantarse a las 4 de la madrugada siguiente, como todos los días, para ir trabajar en la poda de árboles en Palermo

“Antes de llegar a la ruta 7, a unos 300 metros, veo que me empiezan a seguir”, cuenta Walter a Clarín, reconstruyendo el segundo exacto en que una noche normal se convirtió en pesadilla.

Una moto KTM Duke se les pegó. “Cuando paro se ponen al lado mío, le apuntan a mi novia en la cabeza“, recuerda el hombre, que tiene un hijo y ya puso en venta la moto por miedo.

En ese momento, sin pensarlo demasiado, aceleró. “No me quería bajar porque tenía miedo de que sea peor”, confiesa. Le tiraron una vez y después dos más.

Aterrado hizo lo único que se le ocurrió: “Atiné a tirarme de contramano para que me dejen de seguir”, relata sobre esos “cinco minutos que fueron eternos”.

En su maniobra logró esquivar a Gigena, que venía de frente, pero los ladrones no, lo chocaron de frente y volaron 50 metros. Todos quedaron desparramados sobre el asfalto. Martín tenía casco, pero el golpe fue tan fuerte que la caída le provocó una fractura de cráneo con pérdida de masa encefálica.

Lohman y Rubio quedaron tendidos en el suelo, Walter escapó como pudo y se refugió en una estación de servicios. Los vecinos y testigos de la escena retuvieron a los ladrones e, incluso, alguien tomó la pistola Bersa 9 milímetros que tenían y les disparó “un tiro a cada uno en las piernas”, contaron a Clarín. Nadie sabe quién fue ni por qué lo hicieron.

A raíz de la agresión, Lohman se encuentra en estado crítico e internado en terapia intensiva. Rubio también está en el hospital, pero fuera de peligro y ya fue indagado por la fiscal Carina Saucedo, de la UFI N° 2 de Moreno.

“La misma gente los agarró, los lastimaron, no estaban haciendo cosas buenas”, dice Walter, quien vio los videos que se viralizaron rápidamente en redes sociales.

Una vez en el hospital, los investigadores determinar que Lohman estaba prófugo por el homicidio de Maximiliano Requejo Pozzi (38), asesinado el 18 de febrero, en su casa de San Luis al 2300, en La Reja, delante de su hija. Por este hecho se lo acusa de actuar como cómplice del presunto autor material, Natanael David Brizuela, sigue con pedido de captura.

El dolor de una familia en shock

“Los responsables no solamente son Lohman y Rubio, sino todo un sistema de seguridad y judicial que falló. Hay incumplimiento de los deberes de funcionario público acá. Queremos que se investigue por qué esta persona no estaba detenida, qué hay detrás”, dice a Clarín Cynthia Gigena desde el cementerio de Moreno, mientras recuerda a su hermano.

Martín trabajaba como Uber moto, hacía trabajos de albañilería y electricidad.

“Martín hoy está cumpliendo años, lo vinimos a saludar al cementerio, él venía planificando su festejo, le encantaba celebrar la vida, venían parientes de Chaco y Santiago del Estero. Él siempre iba con su moto a todos lados, los había ido a visitar. Siempre quería estar junto a su familia, habían venido específicamente pero en vez de festejar hoy estamos atravesando su cumpleaños acá, estamos todos los hermanos reunidos, con los padres. Todavía no salimos del shock de lo que estamos viviendo, no parece real“, lamenta la joven de 37 años que estará al frente de la querella en la investigación.

“Nosotros hablamos con la fiscal, le llevamos la indignación contra el sistema de justicia, que no actuó cómo debía hacerlo porque este delincuente ahora se cobra una vida de otro joven. Estamos en contacto con la familia de Requejo Pozzi”, asegura Cynthia y cierra: “Mi hermano dio su vida para que al menos uno de los asesinos de Maxi esté preso y por eso digo que la justicia no se ocupó como tendría que haberlo hecho”.



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