La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % a las importaciones procedentes de 60 economías, justificándose en una investigación sobre “esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso”, una medida que llega a horas de que expire el actual arancel global temporal del 10 por ciento.

A partir de las 00:01 de este viernes, decenas de socios comerciales de Estados Unidos, desde Europa hasta China e India, se enfrentarán a nuevos aranceles del 10% al 12,5% sobre los productos enviados a Estados Unidos, según un comunicado emitido el jueves por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. Los productos procedentes de los 60 socios comerciales afectados representan el 99,4% de las importaciones estadounidenses, indicó el Representante Comercial de Estados Unidos.

Las nuevas tarifas se aplican a las importaciones procedentes de países que suministran prácticamente todo lo que Estados Unidos compra en el extranjero. Según informaron funcionarios del gobierno, se concedieron exenciones a diversas importaciones, como petróleo y gas, así como a productos que no pueden obtenerse a nivel nacional.

Según funcionarios del gobierno, el momento elegido para la implementación tenía como objetivo evitar la complejidad que supondría superponer los nuevos gravámenes a los aranceles existentes del 10%. Añadieron que los líderes empresariales buscaban mayor continuidad y previsibilidad en materia de aranceles.

Esto supone un cambio radical con respecto al año pasado, cuando las empresas se encontraban en medio de los vertiginosos aranceles intermitentes de Trump. “Hemos escuchado alto y claro: la gente quiere saber qué tasa arancelaria va a pagar”, declaró el funcionario del gobierno, citado por CNN.

“El mensaje fundamental que todos deben comprender es que el presidente siempre utilizará las herramientas a su alcance para lograr sus objetivos de política comercial.”

El representante de Comercio del gobierno de Estados Unidos, Jamieson Greer, había anunciado el martes que preparaba nuevos aranceles que podrían afectar a unos 60 países y, si bien el funcionario no especificó qué naciones serán impactadas, Argentina se encuentra en esa lista y podría aplicársele un 10%, el mismo arancel general que establecía el tratado comercial bilateral.

Luego de que la Corte Suprema de EE.UU. anulara en febrero la política arancelaria del presidente Donald Trump, el gobierno estadounidense buscó la manera de encarrilar los aumentos de gravámenes a través de otros instrumentos.

Entonces la Oficina del Representante Comercial (USTR por sus siglas en inglés) timoneada por Greer anunció a principios de junio que pro­puso aran­ce­les adi­cio­na­les sobre las impor­ta­cio­nes pro­ve­nien­tes de 60 paí­ses –entre ellos la Argen­tina– luego de deter­mi­nar que su inca­pa­ci­dad para fre­nar el comer­cio de bienes pro­du­ci­dos mediante tra­bajo for­zoso per­ju­dica a Esta­dos Uni­dos.

El USTR inició en marzo una inves­ti­ga­ción en vir­tud de la sec­ción 301 de la ley de comer­cio de 1974, relativa al trabajo forzoso, que es la nueva herra­mienta que utiliza el gobierno de Trump para inten­tar recons­ti­tuir su agenda arance­la­ria.

“Para economías que impongan una prohibición de importación de trabajo forzado; han asumido compromisos relacionados con las prohibiciones de importación de trabajo forzado mediante un Acuerdo sobre Comercio Recíproco; o han impuesto un régimen parcial con el efecto de impedir la importación de ciertos bienes de trabajo forzado, el Representante Comercial propone el 10% como tasa adicional de aranceles. Para todas las demás economías, el Representante de Comercio propone el 12,5% como tasa de aranceles adicionales”, propuso el documento del USTR.



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