Franco Herrera (23) estaba sentado en la vereda de su casa con sus amigos Ariel Macchi (29) y Sebastián Ortiz (25) cuando un Volkswagen Suran gris pasó frente a ellos. De repente, uno de los ocupantes del vehículo comenzó a disparar con una ametralladora al grupo de amigos. Los tres recibieron los tiros al tiempo que el auto desapareció del radar.
Esta terrible escena ocurrió el jueves 13 de agosto a las 22.23 en la calle 1325, entre 1344 y 1348, en el barrio El Alpino de Florencio Varela. En imágenes de una cámara de seguridad se oyen los disparos y luego se ve el momento en que el auto en el que iban cuatro personas se escapa.
Minutos después, el papá de Franco Herrera se llevó a su hijo y a Sebastián Ortiz al hospital más cercano. El parte policial al que accedió Clarín informa que Ariel Macchi murió en el acto.
Franco y Sebastián llegaron con varios balazos en sus cuerpos. El primero, que tenía heridas en el estómago y la espalda, murió pocas horas después del ataque. Ortiz sigue en estado crítico luego de haber sido operado por los disparos en la panza y la espalda.
Carina Godoy, madre de Franco, fue quien informó el sábado a la mañana en su cuenta de Facebook que su hijo había muerto. Al posteo lo acompañó con fotos de Franco; en una de ellas se ve al chico sonriente junto a sus padres sosteniendo el cartel que indica que se había recibido de técnico electromecánico en 2024.
Carolina, prima de Franco Herrera, expresó su dolor en un posteo donde recordó a su primo como alguien que existió mucho antes de los disparos que lo mataron.
Lo describió como un chico emocional que podía llorar escuchando una canción, pero que con los años creció como un hombre con una personalidad mucho más fuerte, una risa que tenía presencia y una forma de hacerse escuchar que hacía imposible no registrarlo cuando estaba en un lugar.
“Desde entonces empezaron a circular palabras que parecen intentar explicar lo inexplicable: ajuste de cuentas, disputas, mensajes entre bandas, cosas que supuestamente venían de antes. No sé qué ocurrió exactamente y no quiero llenar ese vacío con versiones. Quiero que se investigue, que se sepa la verdad y que quienes sean responsables respondan ante la Justicia”, expresó Carolina.
Ariel Macchi tenía dos hijos chiquitos y en sus redes compartía muchas fotos de ellos, como también de River, equipo del que era hincha. En su perfil de Facebook decía que trabajaba en un centro de distribución de una empresa de logística en Villa Soldati.
Su mamá también le dedicó una despedida muy sentida en sus redes sociales: “Sos mi bebé y me toca despedirme de vos, ahora estás con tus abuelos y me dejaste dos razones para seguir. Te amo hijo y lo voy a hacer hasta el día de nuestro encuentro. Fuiste amado por todos y el que te conoció sabe lo bueno que eras y quedaste en los corazones de todos, lo hiciste solito”.
Si bien la investigación quedó en manos de la fiscalía que maneja Vanesa Maiola, titular de la Unidad Fiscal de Instrucción y Juicio 6 Descentralizada de Florencio Varela, para los vecinos no hay duda de que el doble crimen lleva el sello narco.
El sábado a la tarde, después de la muerte de Franco, un grupo de vecinos prendió fuego una casa en el barrio El Alpino a la que señalaron como un búnker de droga. Pero no se informó oficialmente que la vivienda incendiada estuviera vinculada con el narco.
Según comunicó el medio local Infosur, distintos testimonios de vecinos coinciden en que ninguno de los tres jóvenes tenía relación con la venta de drogas.
Estos mismos testimonios señalan que el verdadero objetivo del ataque habría sido otra casa de la misma cuadra marcada como un punto de venta, pero que los agresores se habrían equivocado de dirección.
Entre quienes se animaron a hablar con el medio bajo resguardo de identidad circula la versión de que el ataque buscó instalar miedo entre los vecinos del barrio.
Fuentes del caso indicaron a Clarín que ya hay detenidos y personas con orden de captura, y que están tomando medidas que se mantienen en reserva para no entorpecer la investigación.
