El fondo de pantalla de un celular, tres vainas y una metalera: las claves para dar con dos adolescentes acusados de matar a un chico que defendió a su padre


Una metalera utilizada como lugar de encuentro, tres vainas del mismo calibre y una foto de fondo de pantalla de un celular fueron claves para detener a dos adolescentes acusados de ser los motochorros que mataron de un tiro a Lautaro Servín, el chico de 17 años que fue asesinado cuando intentó proteger a su papá en Almirante Brown.

Lautaro fue asesinado el 23 de junio cerca de las 7.40 cuando junto a su padre los sorprendieron para robarles en la calle Rivadavia, entre Torcaza y Benteveo, en San Francisco Solano, en el sur del conurbano. El adolescente estaba yendo al colegio.

Primero fueron tres disparos, Marcelo, el papá de Lautaro, se tropezó y cayó al suelo. El chico intervino, aterrado, para asistir a su papá. Los ladrones gritaron “¡No murió! ¡No murió!” y volvieron a disparar. Una de esas balas impactó en la espalda de Lautaro, que tenía puesta su mochila para ir a la escuela.

Al escuchar los tiros, un vecino que es miembro de la Prefectura Naval Argentina, salió a la vereda y disparó al aire con su pistola reglamentaria para dar la voz de alto y ahuyentar a los motochorros, que escaparon de la escena de crimen.

Otro testigo aseguró que oyó que los motochorros gritaron “¡Matalo, matalo!”. Lautaro murió en el Hospital Oñativia de la localidad de Rafael Calzada.

Lautaro era hincha de Independiente, tenía un hermano de 31, otro de 29 y de 22 años, y estaba cursando el último año del secundario. Quería estudiar para ser profesor de educación física y ser preparador físico.

La investigación para dar con los sospechosos

De inmediato se convocó al Departamento Homicidios de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Lomas de Zamora y la Superintendencia de Seguridad Región AMBA Sur II de la Policía Bonaerense.

Lo primero que se realizó fue el relevamiento de las cámaras para establecer el recorrido de los motochorros previo al hecho y su fuga del lugar. Allí llegó el primer dato clave: venían del barrio 2 de Abril de Almirante Brown, más precisamente en la calle El Jilguero al 2300.

Al hacer tareas de campo en la zona, los detectives tomaron conocimiento de que una banda de ladrones conformada por al menos cinco jóvenes tenía como punto de encuentro la metalera “El Torcido”, lugar donde también vivía uno de los sospechosos.

Respecto al día del crimen, se reconstruyó que a las 7.26, unos 15 minutos antes del asesinato de Lautaro, los ladrones robaron una moto en Rafael Calzada. Las víctimas de este robo dieron información detallada sobre ambos delincuentes.

Otro punto clave de la investigación por el homicidio de Lautaro fue que uno de los acusados, un adolescente de 17 años, protagonizó un hecho a mediados de mayo donde le disparó a un vecino para amenazarlo.

En esa causa, caratulada como “abuso de armas”, se secuestró una vaina servida calibre 9 milímetros recuperada tras el disparo del chico.

Familiares de Lautaro Servín, el estudiante asesinado por motochorros

Reunida la información sobre los lugares clave donde operaba la banda y los nombres de cada integrante, se realizaron siete allanamientos donde se secuestraron ropas y varios teléfonos celulares.

En paralelo se analizó la vaina recogida en el hecho de mayo y se la comparó con los dos calibres 9 milímetros secuestradas en el lugar donde fue asesinado Lautaro. La pericia balística, realizada por la Policía Científica de Lomas de Zamora, dio como resultado “altamente positivo”. Es decir, ambos proyectiles fueron disparados por la misma arma.

Un teléfono y una foto

La fiscalía también analizó los teléfonos secuestrados en los procedimientos. Gracias al análisis de las conversaciones se supo que familiares de uno de los principales sospechosos sabían que el joven junto a su grupo de amigos participó del crimen y que tenían un plan para hacer desaparecer pruebas para lograr impunidad.

Uno de los detenidos por el crimen de Lautaro Servín (17).

Particularmente, el celular del joven tenía una foto de fondo de pantalla de él a bordo de una moto Honda GLH con el tanque de nafta negro, las cachas laterales gris y el guardabarros rojo.

Al revisar nuevamente las imágenes se comparó y se afirmó que era la moto que fue utilizada al momento del crimen de Lautaro y que el sospechoso era quien la conducía.

Fue entonces que la causa pasó a la Justicia de menores y se ordenaron nuevos allanamientos y la orden de detención del adolescente. Si bien no se dio con él, se secuestró ropa que fueron usadas en la mañana del homicidio.

Finalmente, este viernes el menor fue detenido en un procedimiento de rutina del Comando de Patrullas de Almirante Brown. Es que circulaba con una moto Honda Twister y cuando le pidieron los papeles no los tenía. Por eso fue trasladado a la comisaría y allí le saltó la orden de captura.

Se entregó uno de los detenidos por el crimen de Lautaro Servín (17).

Los investigadores les hicieron saber a los familiares del segundo sospechoso, identificado como Lautaro Franco (18), la situación del primer detenido y le insistieron con la necesidad de que se entregara. Fue así que el otro motochorro se presentó en la comisaría sexta de Lomas de Zamora, donde quedó detenido.

La Fiscalía de Menores N° 2 de Lomas de Zamora, a cargo del fiscal Ignacio Colaso, pidió la detención de ambos por el delito de “homicidio criminis causa y robo agravado”. El menor fue trasladado a un instituto en La Plata mientras que el mayor quedó alojado en la comisaría a la espera de ser indagados este fin de semana, informaron fuentes del caso a Clarín.



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