El gobierno de Rusia toma represalias contra los ciudadanos que eligieron el exilio: el presidente Vladimir Putin firmó una ley que permite confiscar los bienes y las cuentas bancarias de los rusos que viven en el exterior y que hayan sido acusados de actuar o expresarse “en contra de los intereses de Rusia”.
La ley, que entró en vigor a principios de septiembre, concede al Kremlin una nueva herramienta para presionar a los rusos críticos con el gobierno y despojar de lo suyo a quienes considere disidentes exiliados.
La decisión, arbitraria e intimidatoria, permite saltarse cualquier instancia judicial y anula toda posibilidad de defenderse.
España es el segundo país de la Unión Europea -Alemania encabeza la lista- elegido por los rusos para emigrar: aquí viven cerca de 100 mil personas que nacieron en Rusia, parte de las cuales abandonaron su país luego de la invasión de Putin a Ucrania, en febrero de 2022.
Desde el inicio de esta guerra, aún hoy activa, más de 650.000 rusos emigraron, según cifras del diario independiente ruso The Bell.
La misma publicación estima que, desde que estalló el conflicto, España se convirtió en el hogar de unos 16.500 rusos.
Aquí nació la Asociación de Rusos Libres, que integran “ciudadanos que no apoyan el régimen dictatorial de Putin, así como la guerra que desató en Ucrania”.
“La guerra ha conmocionado a toda la diáspora rusa, y cientos de compatriotas de todo el país se han unido a nuestra red de activistas en España”, afirman desde la asociación.
“Nuestro objetivo es contrarrestar la propaganda militarista y xenófoba inculcada por las autoridades de la Federación Rusa”, subrayan.
“Ni aún huyendo del país estás libre de las sanciones que pueden aplicar los gobernantes de Rusia”, lamenta ante Clarín Olga Dolgova, organizadora de proyectos educativos de la Asociación de Rusos Libres.
“Es una nueva palanca de presión, una nueva forma de intimidar y asustar a las personas que siguen diciendo la verdad, porque la verdad es lo que más asusta al gobierno de Putin ahora mismo”, opina Olga, que es bióloga computacional y doctora en genética.
Olga llegó a España en 2007, con una beca del gobierno español para cursar un doctorado. Y se quedó. Se casó y tuvo una hija.
Vive en Sabadell, provincia de Barcelona, donde ejerce como profesora universitaria e investigadora en un centro de salud.
Dos leyes contra disidentes
“Han salido dos leyes. La primera permite al Ministerio de Justicia incluir en una lista especial a personas fuera de Rusia que, según las autoridades, eludan una condena penal firme o determinadas sanciones administrativas firmes -aclara Dolgova-. Es decir, que han sido juzgadas estando ausentes de Rusia por hechos políticos, por manifestarse en contra de la guerra, etc. Por el momento no sabemos qué implica esto para estas personas, pero supongo que habrá represalias más fuertes para ellos, incluyendo el embargo de sus viviendas.”
“La segunda ley, en vigor desde el 1 de septiembre, castiga a cualquier persona que está fuera del país que hable, que desacredite o que cometa hechos, como puede ser sólo una respuesta en una red social en contra de la guerra o en contra del gobierno ruso y sus políticas. Esto puede desencadenar el arresto de los bienes que se tengan en Rusia”, cuenta Olga, que no pisa tu país desde 2021.
“La última vez que fui a Rusia fue cuando intentaron envenenar a Alexei Navalny (el mayor rival político de Vladimir Putin, que fue arrestado en 2021, luego de un intento de envenenamiento, y luego destinado a una prisión en el Círculo Polar Ártico, donde murió en 2024 sin que el Kremlin diera explicaciones)”, cuenta Olga.
Flores en homenaje al fallecido opositor ruso, Alexei Navalny. Foto: EFE“Cuando comenzó la guerra (con Ucrania), empezaron a vigilar quién entraba y quién salía mirando los celulares, las computadoras. Pensé que podía ser perjudicial para mí intentar volver”, admite
-¿Cómo le afecta esta nueva ley que amenaza con la expropiación?
-En mi caso, quedó mi familia en Rusia. Mi madre, mis sobrinos, mi hermana, mis tíos, mis primos. Tienen otras formas de presionar a las familias de los exiliados. Mi familia reside bastante lejos de Moscú y todavía no les tocó vivir, por ejemplo, las represalias que pueden sufrir otros parientes. Como sufrieron las familias de mis compañeros de la misma asociación, por ejemplo, que a veces van simplemente a las casas de los padres, a pesar de que la persona exiliada hace tiempo que no vive ahí. Hacen el registro de los bienes, intimidan, meten miedo para que presionen a sus hijos a silenciarse, a que no se manifiesten. Mientras tengas familiares en Rusia, siempre corrés el riesgo de que toquen a tu familia de una forma o de otra.
-¿Cree que la presión sobre los rusos exiliados en España puede ser mayor teniendo en cuenta la posición del gobierno de Pedro Sánchez contraria al avance ruso sobre Ucrania?
-En Rusia hay listas de países no amigables y España está incluida. Por ejemplo, en nuestra organización nunca nos sentíamos muy importantes como para que nos prestaran atención. Somos activistas que simplemente hacemos manifestaciones, que recaudamos ayuda humanitaria para las escuelas y los hospitales en Ucrania. Sin embargo, nos pusieron en la lista de organizaciones indeseables.
–El presidente de la asociación, Alexsey Nesterenko, ahora mismo está condenado en Rusia a 24 años de prisión, viviendo aquí en España, simplemente por decir lo que piensa. Está proclamado como extremista en Rusia y hace poco también lo declararon agente extranjero.
-¿Cuál es la agenda de los rusos en España?
-El 20 de septiembre se van a celebrar elecciones parlamentarias en Rusia. Llamar a estos procedimientos elecciones no está bien porque realmente no hay forma de elegir a nadie. Van a ser nombrados a dedo, como ha sido desde que empezó Putin en su carrera política como presidente del país. Pero bueno, vamos a utilizar este día para manifestarnos, para hacer concentraciones enfrente de los consulados y las embajadas. Y en estos casos hacemos exit polls (sondeos a boca de urna), que es una forma de registrar las voces de los ciudadanos que votan para luego contrastar esta información con los porcentajes que da el gobierno ruso. Es también una forma de decirle a la gente: “Por mucho que vengan a votar, vuestros votos no significan nada. El gobierno los manipula a su antojo”.
-¿Por qué tantos rusos eligen España para exiliarse?
-Es un país amigable para los extranjeros que emigran. España es un punto de atracción para los rusos por su clima, por su cercanía al resto de Europa, por su apertura a los extranjeros. Después de tres años de vivir aquí, se podía directamente legalizar tu estancia, obtener permisos de trabajo. Sólo en Cataluña, donde vivo, residen actualmente más de 10 mil rusos.
-¿Cuál es el perfil del ruso que emigra a ciudades y pueblos españoles?
-Cada vez viene gente de más y más calidad. Vienen muy buenos especialistas en muchos ámbitos que ofrecen sus servicios. La comunidad rusa se hace cada vez más interesante. En Argentina también está pasando lo mismo. El año pasado fui a Buenos Aires y encontré muchísimos rusos allí que están bien organizados.
