Después de varias jornadas coqueteando con marcar un nuevo piso, finalmente este jueves el riesgo país se desplomó por una fuerte suba en los bonos y con esto llegó a su punto más bajo en lo que va de la gestión de Javier Milei.

El miércoles el indicador de JP Morgan que mide cuál es la sobre tasa que debería pagar Argentina con respecto a los bonos del Tesoro de los Estados Unidos terminó en 503 puntos. Este jueves el índice de riesgo soberano se derrumbó hasta 450 puntos.

Sobre el final de la rueda anterior apareció una novedad importante que incidió en la cotización de los bonos: la calificadora S&P Global Ratings mejoró la nota para la deuda argentina y la pasó de CCC+ a B-. Esto empujó al alza el precios de los bonos argentinos..

Así, en pocas horas el riesgo país se derrumbó 10% hasta el nivel más bajo desde 2018. El récord anterior de esta gestión fueron los 484 puntos a los que cerro el 28 de enero de este año.

Desde allí escalo a la zona de 650 puntos en marzo, en un mercado global convulsionado por la guerra entre Estados Unidos e Irán, que metió presión sobre todos los activos.

En las útimas semanas se conjugaron varios factores para ayudar a la baja del riesgo país. El principal fue la acumulación de reservas que viene haciendo el Banco Central de la mano de una fuerte compra de divisas en el mercado.

En lo que va del año, el Central se llevó más de US$ 10.500 millones y superó con facilidad la meta de US$ 10,.000 millones prevista para todo el año.

El Central logró comprar sin que escale el tipo de cambio, que se mantiene en $ 1.436 en el segmento mayorista, una caída nominal de 1,3% en lo que va del alo. El minorista cotiza a $ 1.455.

Junto con esto jugó a favor la aprobación de las metas por parte del Fondo Monetario, que entregó los US$ 1.000 millones que estaban pendientes y que el jueves volvió a dar su apoyo al gobierno argentino. En una conferencia, la vocera del Fondo, Julie Kozack, destacó el jueves la acumulación de reservas por parte del Central y señaló que ya sumó US$ 7.000 millones de reservas netas, las que efectivamente puede usar para intervenir en el mercado.

Kozack resaltó también que el gobierno de Javier Milei quedó muy cerca de la meta de reservas netas fijada para este año, de US$ 8.000 millones.

El tercer factor fue el cambio en la nota de la deuda por parte de la calificadora Fitch, que le dio a Argentina un B- desde el CCC+ que traía. Si bien sigue siendo una calificación baja respecto de los países que tienen grado de inversión, es un pasito para avanzar hacia la vuelta a los mercados. Ahora S&P se pronunció en el mismo sentido.

Para que esto ocurra no alcanza con una mejora de la calificación. Lo central es que el riesgo país se estabilice por debajo de los 400 puntos básicos. Así, Argentina podría conseguir una tasa medianamente aceptable para refinanciar su deuda.

Por ahora el ministro Luis Capto dice que no tiene intención de volver a los mercados globales y opta por financiarse localmente o con préstamos de bancos, conocidos como “repos”.

Pero en el mercado está la percepción de que si el riesgo país se consolida a la baja, Caputo saldrá al menos a testar esa ventana, lo que abriría una nueva fase para el programa económico.



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