El Secretario de Estado norteamericano Marco Rubio emergió bien este jueves en el Vaticano de sus encuentros con el Papa y el Secretario de Estado cardenal Piero Parolin.

Fueron buenos los resultados, que apuntaban a encarrilar nuevamente las relaciones entre EE.UU. y la Iglesia, deterioradas por los insistentes ataques del presidente Donald Trump al Papa norteamericano Robert Francis Prevost, que este viernes cumplirá su primer año como sumo pontífice de la Iglesia Católica universal

Tanto el Papa como el cardenal Parolin insistieron ante Rubio, en una reunión que el Departamento de Estado calificó como “amistosa y constructiva”, la intención de superar si es posible las arremetidas contra el Sumo Pontífice de Donald Trump.

Rubio estuvo dos horas y media este en el Vaticano. Cuarenta y cinco minutos bastaron para su diálogo con el Papa, en el que quedó clara la “solidez de las relaciones entre Estados Unidos y la Santa Sede, así como su compromiso común a favor de la paz y la dignidad humana”.

Fue inevitable que se evocara la lista de pullas polémicas y agresiones al pontífice por parte de Trump, pero el Papa visiblemente no quiso que dominaran la audiencia. Fue el posterior encuentro con el número dos del Vaticano, el cardenal Pietro Parolín, Secretario de Estado vaticano, cuando estas penosas cuestiones fueran evocadas más “in extenso”.

Con Parolin se habló también del tema Cuba, donde la Iglesia juega un papel muy importante.

Rubio es cubano de origen y catolico “de nacimiento”. Tanto el Papa como el cardenal Parolín le reiteraron el apoyo a su gestión. No es con él que han sobrevenido los problemas.

Sus encuentros del año pasado, cuando Rubio y el vicepresidente Vance, católico convertido, asistieron a su toma de posesión el 8 de mayo de 2025, fueron muy positivo. El primer aniversario se celebrará mañana.

Rubio aprovechó para hacer un breve elogio de la gestión de León XIV y evocó con un análisis general la situación mundial, enfatizando sus coincidencias con la gestión de Robert Francis Prevost, compatriota de Chicago.

Fue con el cardenal Parolin que se trató el “crescendo” de nuevos ataque del presidente Trump, que incluso se produjeron el lunes pasado con una entrevista. Fue el colmo, porque el jefe de la Casa Blanca reiteró que el Papa consideraba que “está bien que Irán tenga un arma nuclear”, algo que el pontífice nunca dijo.

En otra ocasión, Trump también descalificó al Papa afirmando que Robert Francis Prevost, de 70 años, había sido elegido sólo porque es norteamericano.

El pontífice invitó al presidente norteamericano a “hablar con la verdad” y le dijo que “la misión de la Iglsia es predicar el Evangelio, predicar la paz”, También le recordó que “la Iglesia ha hablado durante años contra todas las armas nucleares, de eso no hay duda”.

Todas las personas que protagonizaron la jornada de este jueves mostraron plenas coincidencias y Marco Rubio consolidó su creciente prestigio diplomático.

Su larga estadía en el Vaticano había comenzado temprano con su llegada y traslado con un amplio despliegue de seguridad, que incluía helicópteros y la participación de un fuerte equipo de seguridad que lo acompañó desde EE.UU.

Rubio viajó con su esposa Jeanette, que lo acompañó vestida de negro, a un hotel de cinco estrellas vecino a la embajada norteamericana donde se alojó con su amplia comitiva.

Este viernes al mediodía se entrevistará con la primera ministra italiana Giorgia Meloni, que también tiene problemas con el presidente Trump, que durante varios años fue su gran protector. Meloni enfrentó a Trump a raíz de los ataques al Papa. El presidente además le reprocha que Italia no lo apoyó en la guerra compartida con Israel contra Irán. La bronca de Trump se extiende también a los otros aliados europeos: Alemania y Francia ante todo.



Source link

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *