El representante de Comercio del gobierno de Estados Unidos, Jamieson Greer, anunció este martes que prepara nuevos aranceles que podrían afectar a unos 60 países y, si bien el funcionario no especificó qué naciones serán impactadas, Argentina se encuentra en esa lista y podría aplicársele un 10%, el mismo arancel general que establecía el tratado comercial bilateral, según supo Clarín.
Luego de que la Corte Suprema de EE.UU. anulara en febrero la política arancelaria del presidente Donald Trump, el gobierno estadounidense buscó la manera de encarrilar los aumentos de gravámenes a través de otros instrumentos.
Entonces la Oficina del Representante Comercial (USTR por sus siglas en inglés) timoneada por Greer anunció a principios de junio que propuso aranceles adicionales sobre las importaciones provenientes de 60 países –entre ellos la Argentina– luego de determinar que su incapacidad para frenar el comercio de bienes producidos mediante trabajo forzoso perjudica a Estados Unidos.
El USTR inició en marzo una investigación en virtud de la sección 301 de la ley de comercio de 1974, relativa al trabajo forzoso, que es la nueva herramienta que utiliza el gobierno de Trump para intentar reconstituir su agenda arancelaria.
“Para economías que impongan una prohibición de importación de trabajo forzado; han asumido compromisos relacionados con las prohibiciones de importación de trabajo forzado mediante un Acuerdo sobre Comercio Recíproco; o han impuesto un régimen parcial con el efecto de impedir la importación de ciertos bienes de trabajo forzado, el Representante Comercial propone el 10% como tasa adicional de aranceles. Para todas las demás economías, el Representante de Comercio propone el 12,5% como tasa de aranceles adicionales”, propuso el documento del USTR.
La Argentina firmó un Tratado de Comercio e Inversión en febrero, que fue anulado por el fallo de la Corte Suprema y quedó en el limbo. Como ese pacto incluía cláusulas sobre trabajo forzado, le correspondería entonces ahora un 10%, un arancel general similar al que establecía el Tratado. Aunque “nunca se sabe” hasta que todo esté anunciado, dijeron a Clarín fuentes ligadas a las negociaciones.
Tampoco hay certeza sobre qué pasará con la eliminación de aranceles recíprocos a más de 1.600 productos argentinos que fijaba el Tratado. Es posible que pasen del 0% al 10%, según supo este diario.
La cuota de carne fue implementada igualmente por decreto, pero el USTR buscaba la manera de poder seguir avanzando. A principios de junio, una misión encabezada por el embajador y negociador comercial Luis Kreckler; el secretario de Comercio Pablo Lavigne que depende del ministro de Economía Luis Caputo; la subsecretaria de Comercio Exterior Carolina Cuenca y el secretario de Desregulación Alejandro Cacace visitó Washington.
Kreckler participó de una audiencia en el National Foreign Trade Council sobre la sección 301, junto con las otras naciones que integran la lista, entre ellas de Norteamérica, Europa, Asia y América Latina. Según supo Clarín, la iniciativa es una manera velada de presionar para que se frenen importaciones de países como China, pero también en el caso de Argentina sirve como vehículo legal para implementación de aranceles que estaban ya en el Tratado y poder evitar el fallo de la Corte.
“Hacen investigaciones por distorsiones al comercio y en función de eso tienen la potestad para imponer aranceles”, señaló la fuente. En el caso argentino, el problema no sería el trabajo forzoso, sino la posible importación de bienes producidos por trabajo forzoso.
Pero señalan que la idea de EE.UU es, al menos con Argentina, “reinstaurar el esquema establecido en el acuerdo” a través de la sección 301. “Es más que nada una herramienta que han encontrado para que el gobierno de Trump pueda restablecer legalmente lo que los tribunales le bajaron”, señalaron.
