Diego Hernán Dirisio, un peligroso delincuente brasileño que fue detenido en 2024 en Córdoba luego de que lo buscaran por todo el mundo, ya no está en el país. Este miércoles, el Ministerio de Seguridad, a través de la Policía Federal Argentina (PFA), concretó la extradición a Brasil de quien era considerado el mayor contrabandista de armas de Sudamérica y estaba acusado de liderar una organización criminal dedicada al tráfico internacional de armas y lavado de dinero.
Dirisio, un objetivo criminal de alto perfil, había sido detenido por la Federal en febrero de 2024 mientras tenía un pedido de captura internacional y una notificación de Índice Rojo de Interpol por orden de la Justicia brasileña.
Su extradición se dio bajo un fuerte dispositivo de seguridad en el Aeroparque Jorge Newbery, desde donde partió a las 11.45 en un vuelo con destino a San Pablo. Una vez en Brasil ya serán las autoridades de ese país las que se encargarán de él.
Según la investigación que llevó adelante la Justicia brasileña, Dirisio lideraba junto a su pareja, Julieta Nardi, un esquema criminal dedicado al tráfico internacional de armas. El empresario se desempeñaba como presidente de una firma dedicada a la importación y comercialización de armamento, mientras que Nardi ocupaba la vicepresidencia. Desde 2012, la empresa importó alrededor de 25.000 armas provenientes de Croacia, Turquía, República Checa y Eslovenia. El armamento ingresaba legalmente a Paraguay y posteriormente era desviado de manera ilegal hacia Brasil.
Parte de esas armas tenía como destino organizaciones criminales como el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho. Antes de ser trasladado a territorio brasileño, al armamento se le borraban los números de serie en Ciudad del Este para impedir su trazabilidad, informó el ministerio.
Atrapado y extraditado. Así terminó Diego Dirisio, el mayor traficante de armas de Sudamérica, acusado de abastecer al PCC y al Comando Vermelho, dos de las organizaciones narcocriminales más peligrosas de la región.
Intentó escapar de la Justicia de su país y esconderse en la… pic.twitter.com/oX6zcbvzi8
— Alejandra Monteoliva (@AleMonteoliva) September 9, 2026
La organización también utilizaba una estructura financiera para dificultar el seguimiento del dinero. Los pagos eran canalizados mediante cambistas informales que operaban entre Paraguay y Estados Unidos y posteriormente eran desviados hacia Europa para concretar el pago de los cargamentos de armas.
“Dirisio coordinaba todas las acciones de la compañía, hacía gestiones directas para la venta y reventa de armas sabiendo que debían ser desguazadas y destinadas al crimen organizado”, reveló Flávio Albergaria, superintendente de la Policía en Bahía y responsable de la investigación, en declaraciones reproducidas en 2024 por la cadena GloboNews.
A través de su empresa, el detenido llegó a mover durante tres años mercancía por un valor de 1.200 millones de reales, unos 245.9 millones de dólares, según la investigación que lo descubrió.
Dirisio y Nardi tenían pedido de captura internacional desde diciembre de 2023, a solicitud del Segundo Juzgado Federal Criminal de la Sección Judicial del Estado de Bahía, Brasil, por los delitos de tráfico internacional de armas, lavado de dinero y organización criminal. Y a partir del intercambio de información entre Interpol Buenos Aires e Interpol Brasilia, efectivos de la PFA lograron localizar a ambos prófugos en la ciudad de Córdoba.
Ambos fueron detenidos el 2 de febrero de 2024 sobre la avenida Hugo Wast, en el barrio Cerro de las Rosas, ocho kilómetros al norte de Córdoba Capital. Los arrestos se produjeron días después de una denuncia anónima presentada ante la División Federal de Informes de Delitos que indicaba donde estaban escondidos los prófugos.
Desde entonces, Dirisio permaneció detenido en la provincia de Córdoba. Su extradición se realizó a requerimiento de la Justicia brasileña y con intervención del Juzgado Federal 2 de Córdoba. Paraguay también había pedido su extradición para que afronte diversas causas penales.
