El aumento en la cantidad de deuda atrasada en las familias por préstamos para consumo o saldos de tarjeta expulsó a casi 7 millones de personas del mercado de crédito. La mora en el sistema financiero volvió a crecer en mayo y casi un tercio del total prestado por billeteras virtuales está impago.
Un informe de la consultora 1816 en las últimas horas reflejó que hubo un nuevo incremento en los porcentajes de irregularidad de crédito, en un estudio que hizo en base a micro datos de la Central de Deudores (Cendeu) que elabora el Banco Central.
Según ese trabajo, mayo fue el decimonoveno mes consecutivo de aumento en la mora crediticia. Se considera en mora aquel saldo de préstamos que acumula más de 90 días de atraso. En el total del sistema, avanzó desde 12,1% del total en abril hasta 12,7%, para el caso de las familias. En empresas, subió de 3,3% a 3,5%.
Es un cálculo anticipado al informe oficial que hace el BCRA con esta misma información, pero que publicará recién a fines de julio. La cantidad de atrasos en las deudas escaló de manera muy marcada en el último año y medio: como comparación, en octubre de 2024 la mora era de 2,5% entre las familias. Es decir, se multiplicó por cinco. Según 1816, es algo que no tiene antecedentes desde la salida de la convertibilidad.
Desde hace tiempo la cuestión de la mora crediticia dejó de ser considerada como un problema puntual o acotado en el sistema, para ser visto como algo generalizado: al considerar los 30 bancos más importantes del sistema, en 26 los atrasos en las deudas siguieron en alza.
La consultora 1816 también midió el grado de morosidad en los préstamos al consumo o tarjetas que emiten entidades no financieras. En ese universo hay desde billeteras virtuales o fintech hasta cadenas comerciales (supermercados, electrodomésticos, automotrices) que también otorgan financiamiento.
Suele ser, por definición, un crédito con menos requisitos pero más caro, con tasas de interés mucho más elevadas. Por esa razón la mora es más alta y casi alcanza a un tercio del total. El número de mayo fue de 32,2%. Hace un año y medio era menor al 10%, consideró 1816. Aunque son relevantes, los créditos que dan este tipo de entidades son aún menores que los bancos tradicionales: representan el 17% del total.
Otro dato que registró ese estudio fue una suerte de “sociología” de la deuda en las familias: 1816 detectó que entre las personas entre 26 y 35 años, el 40% tiene alguna deuda impaga, ya sea entre bancos o billeteras. Entre todos ellos representan el 31,5% de la deuda total del sistema. La mayor parte de ese saldo impago (42,8%) pesa sobre los más jóvenes, de entre 18 y 25 años.
Una de las conclusiones del informe es que hay una enorme cantidad de personas que por el nivel de mora existente quedaron fuera del mercado de crédito. En términos micro es un problema para las familias por falta de fuentes de financiamiento, y a nivel macro porque es un sector menos para empujar la actividad.
“Al menos de acá a las elecciones del año que viene difícilmente el crédito a familias sea un motor muy relevante de la actividad económica (como lo fue en el segundo semestre de 2024 y primer semestre de 2025)”, comentó 1816.
Puesto en números: estimaron que el 27% de la población que tiene algún tipo de financiamiento dejó de ser “sujeto de crédito” por estar en mora desde hace más de tres meses. Un cálculo similar que había hecho la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia proyectó que representarían unas 6,8 millones de personas.
De ese total, 2 millones fueron expulsadas del sistema crediticio en los últimos ocho meses, postuló el Bapro. Es decir, son personas que por tener ya una deuda atrasada tendría muchas dificultades para que un banco tradicional (que son los que tienen tasas más bajas) les otorgue más crédito.
Más allá de la situación crítica, desde el Gobierno el mensaje que bajó por parte de funcionarios del equipo económico es que la peor parte de la mora crediticia sucedió en el segundo trimestre del año y que desde ese momento tendría que comenzar a caer. Los datos solo permiten conocer lo que sucedió hasta mayo.
Hay dos maneras en que caigan los porcentajes de mora: que la gente cancele deudas (el efecto aguinaldo podría ayudar, para quienes utilicen ese medio salario extra para achicar sus pasivos) o que la cantidad de créditos totales crezca. Esto es así porque la irregularidad de crédito se calcula en relación al total del sistema.
Para el vicepresidente de Banco Central Vladimir Werning, en lo sucesivo sobrevendrá “un nuevo ciclo crediticio” que resultará “más selectivo, saludable y sostenible”, por el antecedente del fuerte crecimiento de la mora del último año y medio.
“Se basará en los aprendizajes de deudores y acreedores que van adecuando su comportamiento a un régimen de baja inflación, donde las deudas no se licuan y donde el historial crediticio importa a la hora de definir el sujeto y el costo del crédito”, concluyó Werning.
