Flybondi pasó de ser la estrella del modelo low cost que revolucionó el mercado aerocomercial a un paciente en terapia intensiva con futuro incierto.
La pionera del sector en la Argentina, que se lanzó con la política de cielos abiertos de Mauricio Macri −similar a la desregulación que impulsa Javier Milei−, buscaba salir de la crisis que lleva más de un año y medio con su venta en junio de 2025. Pero lejos de lograr la recuperación esperada, se agravó su situación operativa y financiera.
Volvió a cancelar todos sus vuelos el jueves y el viernes, como sucedió la anterior semana, y ahora mantiene una operación mínima, con una flota reducida a solo un avión. La idea era llegar a las vacaciones de invierno con nueve. Pero varios que fueron enviados al exterior para sus controles frecuentes no pudieron regresar al país.
A través de la Secretaría de Transporte, el Gobierno sigue de cerca la venta de pasajes de vuelos que luego no despegan, tras las crecientes quejas de los clientes y en un escenario de dudas sobre su continuidad por los problemas de mantenimiento y contratos con lessors (arrendador de los aviones) y proveedores, como YPF, en el caso del suministro de combustible.
A la par, acumula reclamos judiciales como un pedido de quiebra de un famoso hotel porteño por servicios impagos por US$ 660 millones de alojamiento a pasajeros con vuelos reprogramados y de la empresa de traslados Tienda León por deudas superiores a $ 120 millones.
Se suman denuncias de extrabajadores que no cobraron sus indemnizaciones. Cerca de 300 se fueron con acuerdos de retiros voluntarios, incluidos altos ejecutivos. Tampoco hubo un anuncio formal de nuevo CEO, desde que oficialmente se quedó sin conducción.
Atrás quedó el proyecto que nació en 2008, y se constituyó en 2016 como Flybondi S.A. −luego FB Líneas Aéreas−, con Julian Cook, ejecutivo suizo-británico que se mudó a la Argentina en ese momento y asumió al frente de la empresa tras su paso por la desaparecida low cost suiza Baboo.
Con el fondo Cartesian Capital Group −quedó como inversor minoritario tras la venta en 2025−, Cook invirtió US$ 75 millones junto a socios como Gastón Parisier, fundador de la compañía de regalos Bigbox; los exjecutivos Michael Cawley, de la low cost irlandesa Ryanair; y Montie Brewer, de Air Canada; y el académico Robert Wright. La alianza fue clave: además de capital, aportó experiencia a un mercado hasta entonces desconocido por la industria local y dominado por Aerolíneas Argentinas.
Luego de empezar a volar en 2018 con fuerte competencia y presión de los sindicatos, Flybondi encaró una expansión acelerada. Con el concepto de precios bajos, allanó el camino para el ingreso posterior de JetSmart en 2019 y amplió el mercado a pasajeros que se tomaron por primera vez un avión: 20% de las 15,5 millones de personas que ya transportó son usuarios que vuelan por primera vez.
En 2019, llegó el primer punto de inflexión, cuando Cook fue desplazado por sus declaraciones polémicas sobre el triunfo de Alberto Fernández en las elecciones. Al año siguiente, tras pausar la actividad en la pandemia, debió mudarse tras el cierre de El Palomar, su aeropuerto emblema.
Aunque se reacomodó y logró crecer, los problemas cobraron fuerza a fines de 2024, con dificultades para sostener su programación. Las cancelaciones y reprogramaciones dejaron de aisladas y se convirtieron en una constante, que afectaron la confianza de los pasajeros y golpearon la imagen de la compañía, cuya principal promesa era ofrecer vuelos baratos, pero también eficientes.
La entrada de Leonardo Scatturice, con su fondo COC Global Enterprise (COC), como accionista buscó darle aire financiero. Sin embargo, hasta ahora ese cambio no revirtió la tendencia. En diciembre, llegó a anunciar inversiones por US$ 1.700 millones y la incorporación de hasta 35 nuevos aviones.
En el sector, estiman que Flybondi necesita una inyección de capital de al menos US$ 30 millones para recomponer su actividad y saldar sus deudas.
En este contexto, se reconfiguran los cielos argentinos: con el declive de Flybondi, la competencia ocupa el espacio vacante: Aerolíneas Argentinas consolida su liderazgo en cabotaje y JetSmart se posiciona segunda, ahora como la principal low cost; mientras que en el segmento internacional el Gobierno impulsa la llegada de aéreas, donde también compite Flybondi por sus conexiones a destinos regionales.
Solo en mayo (último dato oficial disponible), casi la mitad de sus vuelos (47%) fueron cancelados y la puntualidad cayó a 26%. Tiene su menor cuota de mercado doméstico desde 2018: transportó poco más de 70.000 pasajeros ese mes, muy lejos de los 205.536 que movilizó en mayo de 2025, y redujo su participación a 6%, según la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). También recortó su oferta de vuelos un 64% interanual. En cambio, Aerolíneas elevó su cuota desde 59% a 68%, y JetSmart conservó una participación de 24%.
