El martes 1° de junio debería comenzar a funcionar el nuevo Fondo de Asistencia Laboral (FAL) una de las novedades centrales que incorporó la reforma laboral, pero un detalle convierte a esa fecha en imposible de cumplir: no hubo aún reglamentación de ese esquema, que es obligatorio para todas las empresas del país con empleados. El Ministerio de Economía todavía no publicó su primer decreto reglamentario con la letra chica del fondo para financiar despidos. Después de que se conociera esa medida, restarían también resoluciones de la Secretaría de Trabajo y de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Fuentes oficiales confirmaron a Clarín que el lanzamiento del FAL pasará para la segunda mitad del año, aunque aseguran que dará inicio antes de 2027. En rigor, la fecha límite que estipuló la norma sancionada por el Congreso es el 1° de enero. La novedad sobre la postergación del inicio del FAL, un esquema que tiene costo fiscal, se conoce de manera coincidente con el anuncio de una baja de retenciones al agro y a la industria. En el mercado las sociedades de bolsa que esperaban la reglamentación para comenzar a preparar productos FAL para sus clientes aseguran que los tiempos ya eran muy ajustados incluso si el Palacio de Hacienda hubiera publicado el decreto esta semana. “Necesitamos tres meses después de la reglamentación para estar listos”, mencionaron desde una entidad financiera. A grandes rasgos, el esquema funcionará de modo tal que todos los empleadores, sin importar su tamaño o cantidad de trabajadores, deberán constituir un FAL al que derivarán un porcentaje de los aportes de seguridad social. En vez de girarse a la Anses, esos aportes pasarán a alimentar mensualmente ese fondo, que invertirá en el mercado financiero y podrá utilizarse, en caso de ser necesario, para afrontar indemnizaciones por despidos o juicios laborales. En el Gobierno admiten que para las firmas más pequeñas, con pocos empleados registrados, la creación de un fondo específico junto a sociedades de bolsa o entidades financieras podría resultar un trámite complejo. También consideran que sería difícil para el mercado de capitales administrar un fondo separado por cada empleador existente en la economía argentina. Se trataría de miles de nuevos fondos creados en un corto período para operar en el mercado local, algo que, según creen, podría generar inconvenientes “operativos”. Fuentes oficiales señalan que una alternativa para resolver ese problema sería habilitar algún vehículo financiero que permita “agrupar” a micro y pequeñas empresas dentro de un mismo FAL. La forma específica todavía no está definida, ya que formará parte de la reglamentación de la ley. En términos prácticos, implicaría que una sociedad de bolsa o un banco puedan ofrecer un “FAL pyme” para que múltiples empresas de ese segmento adhieran y cumplan con esa parte de la normativa. La idea también fue analizada en las últimas semanas dentro del propio mercado. Un informe de la consultora PwC estimó que el costo fiscal de implementar el FAL sería equivalente a 0,15% del PBI en 2026 si hubiese empezado en junio. Medido a año completo, el impacto ascendería a 0,23% del Producto. Para una meta fiscal acordada con el Fondo Monetario Internacional de 1,4% del PBI, se trata de un monto significativo. Según esas estimaciones, el FAL abarcaría a 3 millones de empleados de grandes compañías y a otros 2,7 millones de trabajadores de pymes. Para sociedades de bolsa y bancos, la creación del FAL también representa una novedad relevante: proyecciones del Grupo SBS indican que el fondo indemnizatorio podría alcanzar un tamaño de hasta US$ 1.900 millones en el plazo de un año. Otras estimaciones ubican el monto incluso por encima de esa cifra. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario calculó que el flujo mensual de aportes rondaría los $263.268 millones, equivalente a unos US$ 2.179 millones por año. Source link Navegación de entradas Cómo hacer el recibo de sueldo digital para empleadas domésticas