Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron este miércoles un acuerdo que permitirá al reino árabe desarrollar un programa nuclear civil y que le abriría potencialmente la puerta al enriquecimiento de uranio.

El acuerdo, que debe ser ratificado por el Congreso estadounidense, se produce en un contexto de tensión con Irán, rival de Arabia Saudita en Oriente Medio, y en medio de los esfuerzos de Washington por limitar las capacidades nucleares de Teherán, que niega buscar desarrollar armas nucleares.

El documento, conocido como “Acuerdo 123”, fue firmado por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y su homólogo saudita, Abdulaziz bin Salman, según informó en un comunicado el Gobierno estadounidense.

El comunicado no incluyó el texto íntegro del acuerdo, pero asegura que el programa tiene “fines pacíficos” y que está comprometido con la “no proliferación nuclear”.

El acuerdo tendría una duración de 30 años e implicaría que empresas estadounidenses proporcionaran tecnología y conocimientos especializados para desarrollar el programa saudí.

Asimismo, indicó que el acuerdo dará a las empresas estadounidenses acceso preferente al sector de la energía nuclear producida en Arabia Saudita.

“Pueden tener la certeza de que estos acuerdos cumplen con los más altos estándares de seguridad y no proliferación nuclear, al tiempo que se apoyan en la mejor tecnología nuclear y en los mejores científicos del mundo, desarrollados aquí mismo en Estados Unidos”, afirmó Wright.

Medios como The New York Times adelantaron el acuerdo, que, según esas informaciones, permitiría a Riad el enriquecimiento de uranio, yendo más allá de los pactos nucleares convencionales que Washington ha suscrito con otros aliados, como Emiratos Árabes Unidos.

Desde que se filtraron los detalles el martes por la noche, algunos legisladores demócratas criticaron el acuerdo y pidieron que el Congreso lo rechace, aunque los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras.

Desde que regresó al poder en 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsó un acercamiento a Arabia Saudita y al príncipe heredero, Mohamed bin Salman, pese a que este fue acusado por la inteligencia estadounidense de estar detrás del asesinato en 2018 del periodista Jamal Khashoggi de The Washington Post.

El reino suní es uno de los principales aliados de Washington en Oriente Medio y ha sido afectado por ataques iraníes en respuesta a la ofensiva estadounidense contra Irán.

Además, los rebeldes hutíes de Yemen han anunciado un bloqueo marítimo en el mar Rojo contra buques saudíes.



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