Inseguridad en Quilmes: ataque motochorro a un repartidor fue abortado por los propios vecinos que reaccionaron en su defensa

Un joven repartidor sufrió un desperfecto de la moto en plena madrugada y quedó varado. En el momento que se disponía a arreglarla, dos motochorros lo emboscaron y agredieron. Buscaban llevarse su moto y su celular. Cinco jóvenes del barrio salieron a su defensa y los delincuentes huyeron sin poder concretar el robo.

El nuevo hecho de inseguridad en la zona sur del Conurbano, ocurrió en San Francisco Solano, en Quilmes. Fue sobre calle 888, durante la madrugada de este sábado, a las 2.45. Y todo quedó registrado por una cámara de seguridad de la zona que registró la violenta escena.

El joven repartidor estaba regresando a su casa cuando su moto se detuvo. “Ya había terminado de trabajar y volvía para casa cuando se me quedó la moto”, contó la víctima a medios locales.

En el momento que el que el repartidor bajó para arreglar su moto, dos motochorros lo emboscaron. “Llegaron de repente. Uno se quedó arriba de la moto y el otro bajó y me dijo ‘quedate quieto y dame el celular’. Medio como que me le resistí porque con eso laburo”, contó el joven repartidor.

El video es más que elocuente. El ladrón que bajó de su moto, lo amedrentó y ante la negativa del repartidor le dio una andanada de trompadas en la cabeza. Tantas que le arrancó el casco al repartidor.

En medio de las trompadas, se escuchan reprobaciones de personas que no se ven en el video. “Dejalo, dejalo”, a los gritos. Eran tres jóvenes del barrio que al ver la secuencia, salieron en defensa del repartidor.

El agresor, al verse en inferior número, dejó de agredir al joven y se volvió hacia donde estaba su secuaz con la orden de “tirale, tirale”. Se subió raudamente a la moto y escaparon.

En el video se puede ver como tres jóvenes, los que gritaban, se acercan y ayudan a restablecerse al repartidor. “Te la estaban por robar”, le dijo uno de ellos, según el registro fílmico. Luego llegarían dos más. Todos del barrio.

“Me salió gritarles que era del barrio y por eso los pibes me ayudaron”, reconoció la víctima que fue agredido, pero no sufrió el robo de pura casualidad.



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