Un avión comercial que despegó del aeropuerto Ronald Reagan y el helicóptero que llevaba a Donald Trump pasaron a menos de 1,6 km (una milla) en el cielo de Washington. La separación fue menor a las pautas establecidas de seguridad aeronáutica en Estados Unidos. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, en inglés) inició una investigación.

De acuerdo con el New York Times, que citó a dos fuentes familiares con el asunto, el helicóptero Marine One estuvo a menos de 1,60 kilómetros (una milla) del avión el martes, después de comunicaciones confusas con los controladores aéreos.

La Casa Blanca insiste en que el presidente nunca estuvo en peligro.

La NTSB investiga “el reportado evento de pérdida de separación entre Marine One y una aeronave comercial” que despegó del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan, cerca de Washington, indicó la agencia en una publicación en X el miércoles, sin dar más detalles.

La Junta se refirió así al nombre en clave adoptado por un helicóptero cuando el presidente de Estados Unidos está a bordo.

Kush Desai, portavoz de la Casa Blanca, dijo en una declaración a la AFP que “los vuelos Marine One son piloteados por algunos de los mejores aviadores en el mundo”.

“En ningún momento el presidente estuvo en peligro”, afirmó.

Por su parte, el regulador de aviación estadounidense, la FAA, explicó que de acuerdo con su “análisis preliminar de seguridad, hubo una momentánea pérdida de separación después de la cual cada aeronave se alejó la una de la otra”.

“El controlador aéreo estuvo en contacto tanto con el piloto comercial como con el piloto del Marine One durante la pérdida de separación”, agregó la FAA. Reiteró la afirmación de la Casa Blanca de que “el presidente nunca estuvo en peligro”.

De acuerdo con el Wall Street Journal, los protocolos de seguridad requieren una separación de al menos 2,40 kilómetros en sentido horizontal y de 150 metros en sentido vertical.

El medio señaló que el incidente ocurrió alrededor de las 14H30 (18H30 GMT), y que un Embraer E-170 de American Airlines, operado por su subsidiaria Envoy Air, despegó a esa hora.

Por su parte, el helicóptero ya había levantado vuelo cuatro minutos antes y se dirigía a la Base Andrews de la Fuerza Aérea, donde el presidente abordó su avión para viajar a California.

Ni American Airlines ni el Cuerpo de Marines de Estados Unidos respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.

La FAA ha endurecido drásticamente las medidas de seguridad en el aeropuerto nacional de Washington, después del letal choque entre un avión que aterrizaba y un helicóptero Black Hawk del ejército, en el que murieron 67 personas en enero de 2025.





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