Girar la llave o apretar el botón de encendido del auto y descubrir que el motor no arranca. Encontrar una goma casi desinflada antes de salir. O sufrir una pinchadura en medio de una noche de ruta. Estas son algunas situaciones de emergencia que actualmente la tecnología puede solucionar en cuestión de minutos, sin auxilio ni asistencia mecánica.
En los últimos tiempos, varias empresas fuera del rubro automotriz comenzaron a fabricar diversos productos que aportan soluciones para problemas comunes que afrontan los conductores. Muchos de ellas se popularizaron rápidamente y lograron ganarse un lugar en el baúl de los argentinos, como los arrancadores portátiles para todo tipo de motores o sensores digitales de presión de los neumáticos.
Una aclaración: ninguna de las opciones que se pueda conseguir en el mercado reemplaza el mantenimiento preventivo ni soluciona una avería mecánica seria. La clave está en entender qué emergencia puede resolver cada aparato y hasta dónde conviene confiar en él.
Compresores portátiles
Los compresores portátiles son probablemente el ejemplo más visible de esta transformación. Modelos como el Xiaomi Portable Electric Air Compressor 2 o el Inflador Mini Recargable Gadnic pesan alrededor de medio kilo, funcionan con batería recargable y cuentan con pantalla para consultar la presión del neumático.
Como cualquier compresor de una estación de servicio, se conecta la manguera a la válvula, se selecciona la presión deseada desde el selector y el pequeño motor eléctrico comienza a introducir aire. Cuando alcanza el valor programado, el inflador se detiene automáticamente.
En Argentina, este modelo puede encontrarse actualmente alrededor de $40.000 a $90.000, entre las opciones más económicas y con potencias variables; mientras las versiones Pro pueden superar los 120.000 pesos y prometen inflar un neumático vacío en solo 8 minutos.
Estos pequeños compresores no sirven únicamente ante una emergencia. También permiten revisar periódicamente las cubiertas en casa y corregir diferencias de presión sin depender del compresor de una estación de servicio. Algunos modelos incluyen incluso perfiles para autos, motos, bicicletas o pelotas y permiten seleccionar diferentes unidades de presión.
Arrancadores portátiles
Los arrancadores portátiles, claves ante una emergencia.El segundo dispositivo cambia una escena todavía más tradicional. Ante una batería descargada ya no es imprescindible encontrar otro vehículo para conectar los conocidos cables con pinzas.
Los arrancadores portátiles utilizan baterías de litio capaces de almacenar energía y, principalmente, entregar una corriente elevada durante el breve momento que necesita el motor de arranque.
Justamente, la mayoría de los que sirven para autos trabajan con sistemas eléctricos de 12 voltios, el voltaje habitual de los vehículos particulares. Este dato es fundamental: no deben confundirse con equipos destinados a vehículos pesados que pueden trabajar con instalaciones de 24 V.
En su interior utilizan baterías de litio cuya capacidad varía considerablemente. Entre los equipos portátiles pueden encontrarse modelos de 8.000, 10.000, 12.000, 20.000 miliamperes (mAh) o incluso más. A mayor capacidad, el arrancador acumula más energía y, en condiciones ideales, puede realizar más intentos de arranque.
Algunos modelos de arrancadores de batería también inflan neumáticos y hasta sirven para cargar celulares. También hay que ponerle mucha atención a dos tipos de corrientes: la de arranque y, especialmente, la corriente máxima o de pico, expresadas en amperes para saber si podrá arrancar determinado vehículo.
Los equipos compactos pueden partir de aproximadamente 500 u 800 A de pico, mientras que modelos más potentes anuncian 1.000, 1.200, 2.000 A o incluso cifras superiores. La necesidad cambia según el tipo de motor, ya que no es lo mismo poner en marcha un pequeño naftero que hacerlo con un potente V6, una camioneta de gran cilindrada o determinados motores diésel.
En materia de seguridad, los modelos más completos incorporan protecciones contra inversión de polaridad, cortocircuitos o sobrecarga. Son especialmente útiles para evitar problemas cuando se colocan incorrectamente las pinzas.
Los precios son muy dispares, especialmente en Mercado Libre. Hay opciones básicas a partir de los $65.000 y otras de hasta $250.000, pero con la salvedad que algunos sirven también como infladores digitales y linterna.
Kit de reparación temporal para neumáticos
Un kit de reparación temporal de neumáticos para no quedar varado en la ruta.Otro elemento infaltable para el baúl es mucho menos electrónico, pero complementa perfectamente al inflador digital: un kit de reparación temporal para neumáticos sin cámara.
De hecho, los modelos con tarugos permiten sellar determinadas perforaciones pequeñas en la banda de rodamiento y volver a inflar posteriormente la cubierta.
También existen aerosoles del tipo “infla y repara”, que introducen un producto sellador dentro del neumático al mismo tiempo que recuperan parcialmente la presión. Algunas alternativas rondan actualmente los $26.000.
En ambos casos hay que entenderlos como soluciones de emergencia y no como sustitutos de una reparación profesional. Un agujero pequeño en la banda de rodamiento es muy diferente de un corte lateral, un golpe que dañó la estructura o una cubierta que circuló desinflada durante varios kilómetros.
En Mercado Libre hay actualmente juegos desde menos de $10.000, kits más completos alrededor de $30.000 y productos de mayor precio según cantidad de herramientas y accesorios.
Rompevidrios
Un rompevidrios tradicional.Los rompevidrios también evolucionaron hacia formatos muy pequeños. En lugar del tradicional martillo, existen dispositivos del tamaño de un llavero que utilizan una punta metálica accionada por un mecanismo de resorte. La cuchilla queda protegida dentro de una ranura para evitar el contacto accidental con los dedos.
Al presionarla con fuerza contra una esquina del vidrio lateral, el mecanismo libera de golpe la punta y concentra el impacto en una superficie mínima, buscando quebrar el cristal templado sin necesidad de tomar impulso. Y si hay que cortar el cinturón, por ejemplo, solo hay que introducirlo en esa abertura y deslizar el dispositivo para cortarlo.
Rompevidrios de 7 centímetros, ideales para el llavero.Asimismo, estos dispositivos están pensados principalmente para cristales laterales templados. Un parabrisas laminado o algunos vidrios laterales laminados están construidos para mantenerse unido incluso después de romperse, por lo que un rompevidrios de este tipo puede no permitir atravesarlo.
Por eso, la diferencia con el martillo rompevidrios tradicional está principalmente en la forma de generar el impacto. Este producto necesita espacio para realizar el movimiento y depende de la fuerza del usuario; el modelo con resorte concentra automáticamente el golpe en un punto muy pequeño, por lo que puede utilizarse con menos recorrido y dentro de un habitáculo reducido.
En sus dos versiones, estamos ante accesorios económicos que pueden conseguirse por menos de 10.000 pesos.
Qué conviene comprar y qué mirar antes
En el mercado nacional abundan equipos de marcas poco conocidas que anuncian cifras de corriente, capacidad y presión muy diferentes entre sí. En una herramienta que podría terminar utilizándose en una situación crítica, la especificación más grande no necesariamente identifica al mejor producto.
En un inflador interesa que permita programar la presión y detenerse automáticamente. En un arrancador, que sea compatible con el motor del vehículo y tenga sistemas de protección. Y en cualquier dispositivo alimentado por batería, la calidad de las celdas, su conservación y las condiciones de almacenamiento resultan fundamentales.
Para un vehículo que circula principalmente por ciudad, un equipo que combine arrancador, inflador, linterna y powerbank puede cubrir buena parte de las situaciones más habituales. En tanto, para viajar por ruta, sumar un kit de reparación temporal y una herramienta rompevidrios/cortacinturón ocupa muy poco espacio y amplía las posibilidades.
Toda esta tecnología no convierte el baúl en un taller ni elimina la necesidad de un auxilio mecánico. No obstante, estos aparatos que caben en la palma de la mano pueden traer soluciones inmediatas a problemas que antes requerían de herramientas grandes o bien contar con vehículo de asistencia.
